Los fanáticos de Plutón están emocionados con las observaciones que está haciendo la nave espacial New Horizons sobre el cuerpo celeste antes conocido como el noveno planeta. Mientras se acercaba a Plutón el 13 de julio, la nave tomó las mejores fotos del planeta enano que existen hasta ahora, revelando características de la superficie nunca antes vistas que, según científicos de la NASA, sugieren que Plutón alberga un fenómeno meteorológico poco común: nieve.

 Debido a que Plutón es un cuerpo gélido con una superficie helada, uno podría esperar que albergue alguna tormenta de nieve ocasional. Pero las bajas temperaturas y los materiales congelados no hacen que un planeta sea nevado. Para que los materiales congelados caigan del cielo, un planeta necesita tanto una atmósfera que pueda contener nubes de nieve o erupciones volcánicas que puedan lanzar material congelable lo suficientemente alto. También necesita una superficie sólida donde se deposite la nieve, explica el científico planetario Bruce Betts de la Sociedad Planetaria. Pocos cuerpos en el sistema solar exterior cumplen esos requisitos. Pero Plutón, que tiene una delgada atmósfera de nitrógeno con el potencial para producir nieve, podría ser uno de ellos.

Cuando se le preguntó durante una conferencia de prensa si la nueva imagen confirma que está nevando en Plutón, Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons de la NASA, simplemente respondió: “Eso es lo que parece”.  Luego siguió un silencio un tanto incómodo, durante el cual el público pensó que seguramente Stern iba a profundizar en ese concepto. No lo hizo, pero New Horizons debería confirmar las sospechas sobre la presencia de nieve muy pronto. Durante el encuentro más cercano de New Horizons con Plutón el 14 de julio, la nave estuvo temporalmente fuera de contacto con la Tierra para que pudiera centrar su atención en la recopilación de datos, pero en los próximos meses la información comenzará a llegar a los científicos de la NASA. Si efectivamente está nevando en Plutón, el planeta enano se unirá a un club muy exclusivo: solo hay un puñado de planetas y lunas en todo el sistema solar en donde cae nieve de varios tipos extraños.

Marte

Creación artística de nieve que cae como una fina neblina sobre la superficie de Marte.
Crédito: NASA, Christine Daniloff/MIT

En pleno invierno, los polos del planeta rojo experimentan distintas formas de nevadas. La nieve compuesta de H2O cae en el norte; la nieve de hielo seco (dióxido de carbono congelado) forma capas en el sur. Mientras rodaba por las planicies del norte de Marte en setiembre de 2008, el vehículo Phoenix Mars Lander de la NASA descubrió agua nieve en las nubes marcianas a un par de millas de altura, aunque la nieve se vaporizó antes de llegar al suelo. En el otro lado del planeta, la nieve de hielo seco realmente se pegaba. Los científicos sabían desde hace décadas que la capa de hielo que cubre el polo sur de Marte, que crece y se contrae según las estaciones, contenía hielo seco. Pero nadie estaba muy seguro de cómo llegaba allí hasta 2012, cuando los investigadores examinaron cuidadosamente los datos del antiguo Mars Reconnaissance Orbiter para descubrir nubes de nieve de dióxido de carbono sobre el planeta rojo. Las finas partículas de nieve de hielo seco en Marte son mucho más pequeñas que los copos que caen en la Tierra; serían del tamaño de los glóbulos rojos humanos. De hecho, un observador en Marte no vería algo parecido a la caída de nieve, si no más bien una neblina de nieve. Los científicos han simulado copos de nieve de dióxido de carbono de Marte y encontraron que tienen una “forma cuboctahedral”, que básicamente significa que parecen pequeños cubos con las esquinas cortadas. Si toma un puñado de nieve marciana, probablemente tenga la consistencia de almidón de maíz.

Titán

Nube sobre el polo norte de Titán
Crédito: NASA/JPL/University of Arizona/LPGNantes

En varios sentidos, Titán —la luna de Saturno— se parece mucho a nuestro planeta: muchos de los procesos que rigen la geología y el clima de la Tierra, como el viento, el vulcanismo y la actividad tectónica, también están en Titán. Lo que es más, esta luna es el único cuerpo celeste conocido, además de la Tierra, que alberga charcos líquidos en su superficie. Titán está envuelto en una atmósfera y, como la Tierra, experimenta un proceso de evaporación y precipitación. Pero la luna está tan congelada —allí, las temperaturas promedian los -180 grados Celsius (-292 grados Fahrenheit)— que su agua solo puede existir en la superficie en forma de hielo muy congelado, tan sólido como una roca. Sin embargo, los lagos y nubes de Titán están llenos de metano, que tiene un punto de congelación mucho menor que el agua. El vapor de metano se eleva hasta llegar a las capas de la atmósfera con temperaturas más y más frías, hasta que cae en forma de lluvia o nieve, cubriendo las colinas y montañas en la superficie de la luna.

Io

Io expulsando una nube azulada de material desde una caldera volcánica conocida como Pillan Patera
Crédito: Galileo Project, JPL, NASA

Io, la luna de Júpiter, constantemente es comprimida y flexionada por el inmenso tirón gravitatorio de su planeta huésped, un riesgo ocupacional de orbitar un gigante gaseoso con un campo gravitatorio tan intenso. En consecuencia, el interior de Io es lo suficientemente caliente como para alimentar vulcanismo rampante en toda su superficie. Los orificios en su superficie arrojan columnas en forma de paraguas, que contienen dióxido de azufre, y las proyecta a cientos de millas sobre la superficie de la luna. Este material volátil puede estar fundido cuando arde bajo tierra, pero el dióxido de azufre se congela a las gélidas temperaturas que prevalecen en la superficie de Io, por lo que cae desde la columna en forma de cristales congelados similares a copos de nieve.

En 2000, la nave Galileo de la NASA envió imágenes de las planicies de Io cubiertas con lo que parecía ser nieve blanca. Unos pocos meses después, Galileo estaba escudriñando el polo norte de Io cuando se encontró con una súbita explosión de copos de sulfuro que salieron de un volcán desconocido. Por fortuna para los científicos de la NASA, que Galileo se haya encontrado en una sorpresiva tormenta de nieve significó que la nave tenía una nueva muestra de material volcánico para estudiar.

Tierra

Crédito: NASA

Por supuesto, no podríamos hablar de nieve en el sistema solar sin mencionar a la Madre Tierra. Comparada con la exótica sustancia que cae de los cielos en otros planetas y lunas, nuestra agua nieve podría verse un poco insulsa. Pero la nieve compuesta de H2O de hecho es bastante especial, en cuanto a nieve se trata: el agua es casi única en el hecho que es más densa como líquido que como sólido. Esta rara propiedad es lo que permite que los cubos de hielo floten en un vaso de agua, y nos permite compactar bolas de nieve para iniciar una batalla en nuestro jardín o para hacer un muñeco de nieve. De hecho, la nuestra es la única buena nieve compactada en el sistema solar. Así que si estás esperando hacer épicas peleas de bolas de nieve de hielo seco cuando los seres humanos eventualmente lleguen a Marte, siento decepcionarlo.

Maria (Temming) está muy contenta de trabajar este verano (boreal) como becaria de Medios de la AAAS para Scientific American. Ella tiene una doble licenciatura en física y escritura creativa, y espera obtener una maestría en escritura científica después de su graduación.