¿El amor entra por los ojos? Tal vez entre los humanos, pero no pasa lo mismo con otros mamíferos. En el caso de algunos murciélagos, el amor en realidad entra por la nariz.

En la olorosa familia de murciélagos conocida como los embalonúridos (Emballonuridae), al menos una de sus 51 especies (aunque probablemente más) usa el olfato para encontrar la pareja que garantice la mayor diversidad genética… con total éxito.

Estos murciéorinalagos son conocidos en inglés como sac-winged bats por tener una especie de bolsa (sac, en inglés) en cada ala (wing, en inglés).

Cuando están en cortejo, los machos agitan sus alas frente a las hembras por algunos segundos, dispersando el olor que sale de estas bolsas.

Investigadores del Instituto Leibniz de Investigación para Zoológicos y Vida Silvestre, la Universidad de Ulm, el Museo de Ciencias Naturales de Berlín y el Instituto Fritz Lipmann estudiaron a esta familia en los bosques del Caribe de Costa Rica y publicaron las conclusiones en Scientific Reports.

¿Por qué tan olorosos?

Si los machos son más pequeños que las hembras y no pueden forzar la copulación, ¿cómo definen con quién aparearse? Esta fue una de las preguntas a las cuales buscaba respuesta Pablo Santos, el líder del estudio.

Como además del tamaño estaba descartado que hicieran pareja por colores o algún tipo de danza, Santos y su equipo se enfocaron en los olores.

Desde hace unos 30 años se sabe que machos de especies como el Saccopteryx bilineata (murciélago rayado) crean su propio “perfume” mezclando orina, saliva y secreciones del pene, que luego colocan en las bolsas que dan el nombre común a su familia en inglés. No obstante, no se tenía seguridad sobre la razón de este complejo comportamiento.

Santos y su equipo registraron cómo los murciélagos de este tipo pasan hasta una hora al día limpiando y rellenando las bolsas de sus alas. Con el calor del cuerpo, la sustancia comienza a fermentar. Cada individuo emite un olor intenso en el cual revela en la composición química de lo que se conoce como el genotipo MHC.

El MHC es la sigla en inglés para “antígenos del complejo principal de histocompatibilidad”. Es una familia de genes que tenemos todos los vertebrados y codifican las proteínas de defensa inmune. Dicho genes juegan un papel importante en la selección de la pareja no solo de los murciélagos, como se sabe ahora, sino también de ratones y posiblemente hasta entre humanos.

Tras analizar cerca de mil murciélagos, se analizaron las relaciones entre ellos y la composición exacta de genes MHC, así como la estructura molecular de tres familias de genes receptores olfativos: TAAR2, TAAR3 y TAAR8.

Debido a que cada uno de esos receptores puede presentarse en dos variantes en cada individuo, las hembras tienen de tres a seis diferentes receptores en la mucosa de la nariz. Entre mayor variedad de receptores, más sensible es el sentido del olfato en las hembras.

Hembras con mayor variante de TAAR pudieron encontrar un compañero óptimo que les complementó su disposición genética. Así, los descendientes de estas hembras tienen ventajas sobre otros.

Impacto

El biólogo costarricense Bernal Ramírez, quien ha investigado la vida de los murciélagos, pero no tuvo relación con este estudio, dijo que el trabajo de Santos es interesante “pues aunque ya se sabía que estos murciélagos machos utilizan su mezcla ‘sexy’ de orines y otros compuestos para atraer a las hembras, aquí se respalda que esto está determinado a nivel genético y que la hembra puede hasta cierto punto ‘medir la calidad del macho’ para aparearse con él”.

“El complejo MHC es algo que se está poniendo muy de moda investigar”, añadió. “El MHC I ha sido más estudiado porque maneja la parte sensorial y de funcionamiento químico de algunos sentidos. MHC II es la respuesta inmediata del sistema inmune a un virus. La combinación de ambos determinan decisiones importantes, como por ejemplo en humanos, donde se sabe que uno selecciona parejas con quienes se percibe compatibilidad olfativa”, explicó Ramírez.

En entrevista con Scientific American, Santos resaltó la importancia de los olores en el ámbito de comunicación.

“La comunicación acústica –las “llamadas sociales”, no la ecolocalización usada por estos animals– es muy importante en esta especie, justo como en el resto de los murciélagos. Existen estudios que describen el significado de esas ‘llamadas sociales’ del Saccopteryx. Por medio de nuestro artículo, ahora sabemos que químicos que son detectados por medio del olfato también son importantes, por lo menos cuando las hembras están en proceso de escoger un macho para aparearse. Uno puede decir que los machos están tratando constantemente de anunciarse mezclando un oloroso coctel con componentes químicos en sus bolsas de las alas y revoloteando frente a ellas, de tal manera que estas moléculas alcancen las narices de las hembras”, dijo mediante un correo electrónico.

El científico indicó cuál es el siguiente paso que quiere dar en su investigación.

“Ahora sabemos cuáles son los receptores involucrados en la comunicación para el apareo basada en los olores. El siguiente paso es determinar cuáles son los ligandos de estos receptores, por ejemplo, cuáles son las moléculas que difieren de macho a macho y hacen a algunos machos irresistibles para algunas hembras. También queremos saber pronto cuál es el origen de estas moléculas. ¿Vienen de los machos directamente o son productos de una fermentación bacteriana en las bolsas de las alas de los machos? En otras palabras, ¿los machos huelen así de forma intrínseca o es su olor un producto de su microbioma individual? Creo que esta es una pregunta muy interesante”, concluyó.