Un grupo de astrónomos ha hecho un seguimiento a la actividad del agujero negro supermasivo Sagitario A* (abreviado también como Sgr A*) ubicado en el centro de la Vía Láctea, gracias a una serie de observaciones realizadas entre septiembre de 1999 y noviembre de 2014 mediante los observatorios espaciales de rayos X Chandra, XMM-Newton y Swift. Según sus resultados, publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la luminosidad del objeto compacto en esta banda del espectro electromagnético experimentó un aumento espectacular a partir de mediados del año 2014. En concreto, este fenómeno ocurrió unos meses después del acercamiento de una nube de gas y polvo llamada G2 a Sgr A*.

Además, el análisis de los datos recogidos por los tres telescopios espaciales a lo largo de quince años sugiere que la masa de Sgr A* es de unos 4 millones de soles y que el pico en la emisión de altas energías sería producido por el material de G2 que cae hacia el agujero negro. Al parecer, este proceso se repite cada 10 días, aunque, a lo largo del último año de observaciones, ocurrió casi a diario.

Ilustración artística que representa una posible explicación del reciente aumento de la luminosidad de rayos X de Sgr A * observada por tres telescopios espaciales. Es posible que durante el acercamiento de G2, el gas se separó de la nube y cayó en el agujero negro, lo que provocó un pico de emisión de altas energías. Aún así, es igualmente posible que el comportamiento de Sagitario A* no esté relacionado con el de G2. 
Crédito de la imagen: NASA/CXC/M.Weiss

En el año 2011, cuando se descubrió su existencia, se creía que G2 era una gran nube de gas y polvo que, a causa de su acercamiento a Sgr A*, presentaba una forma ovalada por efecto de la gravedad ejercida por el agujero negro. Asimismo, los astrónomos desarrollaron teorías diversas para explicar la naturaleza del objeto. Una de ellas especuló que G2 era una estrella masiva y que el intenso campo gravitatorio de Sgr A* le habría arrancado una fracción de su envoltura de gas exterior, haciendo parecer su comportamiento al de una nube de gas. Con todo, nuevas observaciones realizadas en el infrarrojo con el telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO) confirmaron la hipótesis inicial acerca de su condición.

A pesar de que todavía no existe un acuerdo definitivo, el hecho de que Sgr A* haya mostrado un nuevo máximo de luminosidad de rayos X tras el paso de G2 sugiere que el origen de esta actividad se deba a un aumento en la cantidad de material que se separó del segundo objeto a favor del primero. Con todo, los autores del nuevo estudio observan también que otros agujeros negros presentan un comportamiento similar al del centro de la Vía Láctea, por lo que el de Sgr A* no guardaría relación necesariamente con el acercamiento de G2. Según ellos, el pico en la emisión también podría deberse a un cambio en la tasa de producción de los vientos estelares de estrellas masivas cercanas que alimentan la actividad del agujero negro.

Los astrónomos esperan que nuevas observaciones arrojen luz sobre el misterio. De igual manera, si se confirmara la hipótesis de que G2 es el responsable de “despertar” a Sgr A*, los datos recogidos por Chandra, XMM-Newton y Swift representarían la primera evidencia de la existencia de caída de material hacia el agujero negro supermasivo por efecto de su enorme fuerza de gravedad.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.