El segundo satélite Sentinel, Sentinel 2A, despegó este martes  a bordo de un lanzador Vega desde el Puerto Espacial Europeo en Kourou, en la Guayana Francesa.

El cohete lo colocó en la órbita heliosíncrona de destino a los 54 minutos y 43 segundos de vuelo. Los controladores en el Centro de Operaciones Espaciales (ESOC) de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, Alemania, establecieron la telemetría y el control de actitud, permitiendo así el comienzo de las actividades del sistema de Sentinel. El panel solar del satélite ya ha sido desplegado. 

Tras esta primera fase, que normalmente dura tres días, los controladores empezarán a probar y calibrar los instrumentos. Se espera que las operaciones propias de la misión empiecen dentro de tres o cuatro meses. 

El satélite de 1,1 toneladas forma parte del sistema de vigilancia ambiental de la Unión Europea Copernicus, que adquiere de este forma la capacidad de obtener imágenes de alta resolución en longitud de onda visible.

El núcleo de la red de Copernicus está formado por seis familias de satélites Sentinel. Copernicus proporcionará información operacional relativa a la superficie, los océanos y la atmósfera del planeta, de utilidad para la toma de decisiones en política ambiental y de seguridad, y para cubrir las necesidades de los ciudadanos y los proveedores de servicios. 

Sentinel-2 es el segundo de una constelación de 20 satélites que observarán el planeta en detalle y mejorarán enormemente la capacidad del sistema Copernicus para proporcionar a los ciudadanos europeos los más completos paquetes de datos para vigilancia ambiental y seguridad”, señaló el director general de la ESA, Jean-Jacques Dordain. 

El satélite completará las imágenes de radar que proporciona el primer satélite de la flota, Sentinel-1A, que dan servicio las 24h y en cualquier condición atmosférica. Sentinel-1A fue lanzado el 3 de abril de 2014. 

Cámara óptica para completar el radar

Sentinel-2A, con su cámara óptica, es un complemento a las imágenes de radar de Sentinel-1A”, dice Volker Liebig, el director de Programas de Observación de la Tierra de la ESA. “Será de utilidad en sectores de gran importancia para la sociedad, como la seguridad alimentaria y la vigilancia de las selvas. Su combinación de amplio barrido y alta frecuencia de paso permitirá a los usuarios observar los cambios en el territorio, y en el crecimiento de la vegetación, con una precisión sin precedentes".

"El revisitar las diversas regiones con mucha frecuencia generará una nueva generación de productos operacionales, desde cartografía de cambios en la cubierta terrestre a cartografía de desastres, pasando por información sobre contenido en clorofila e índice de área foliar, y otras variables biogeofísicas”, añade el experto.

Los datos se proporcionan gratuitamente. Los datos brutos serán analizados, procesados y armonizados por proveedores de servicios públicos y privados. 

Por su parte, Sentinel-2B, su satélite gemelo, está listo para ser lanzado a mediados de 2016. Actualmente se planea la construcción de 14 satélites Sentinel. Los números 4 y 5 serán lanzados como carga útil en seis satélites meteorológicos. 

La misión de Sentinel-2 ha sido posible gracias a la colaboración entre la ESA, la Comisión Europea, la industria, proveedores de servicios y usuarios de datos. Su desarrollo ha involucrado aproximadamente a 60 empresas, lideradas por Airbus Defence and Space en Alemania en lo relativo a los satélites y Airbus Defence and Space en Francia para los instrumentos multiespectrales.

En España, Airbus Defence and Space fue el responsable de la estructura mecánica del satélite. También la compañía SENER se encargó de la correcta calibración de la cámara de los dos satélites gemelos (Sentinel-2A y Sentinel-2B), desarrollando un mecanismo que también protege al instrumento frente a la iluminación directa del sol.