La elección de Donald Trump como el próximo presidente de EE. UU. causó alegría en algunos sectores y consternación en otros, sobretodo entre aquellos preocupados por el calentamiento continuo del planeta.

Las emisiones no restringidas de gases de efecto invernadero que atrapan el calor han alterado el clima de la Tierra, elevando el nivel del mar, afectando los ecosistemas y aumentando cada vez más la probabilidad de condiciones climáticas extremas. En términos de números, la temperatura del mundo ha aumentado en más de 1° F desde 1900 y se espera  que 2016 sea el año más caliente en el registro.

Aunque el cambio climático no fue un tema importante durante la cobertura electoral –no hubo preguntas sobre el tema en los tres debates presidenciales– muchos climatólogos y defensores de políticas ambientales apoyaron a Clinton. Ellos esperaban que ella siguiera las políticas promulgadas por la administración de Obama, como el Plan de Energía Limpia y la firma de acuerdos internacionales para limitar el calentamiento.

Los comentarios de Trump sobre el cambio climático han ido desde calificarlo como un engaño, hasta advertir que las políticas de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) están costándole empleos al país, aunque sí ha hablado de la importancia de mantener el aire y el agua limpios. Ha sugerido que se retirará del histórico acuerdo de París, que acabará con el Plan de Energía Limpia e impulsará las industrias nacionales de carbón y petróleo.

Si bien Estados Unidos es solo un país, puede hacer una gran diferencia en la viabilidad de los acuerdos internacionales y en limitar el calentamiento.

 
Los meses más calurosos de 2016 se destacan claramente en los últimos 137 años. Crédito: CLIMATE CENTRAL

En respuesta a la histórica elección del martes, Climate Central contactó a investigadores del clima, la energía y expertos en políticas ambientales para conocer sus impresiones sobre cómo la presidencia de Trump afectará la investigación del clima, los esfuerzos para limitar el calentamiento futuro y mitigar lo que ya se ha hecho. También preguntamos qué piensan sobre el rol que jugarán los  científicos del clima en las próximas semanas, meses y años, incluyendo lo que ellos harán personalmente. Sus respuestas han sido ligeramente editadas por claridad y brevedad:

 

Jennifer Francis, investigadora del hielo marino de la Universidad de Rutgers: Si el Presidente Trump actúa en consecuencia con las declaraciones que hizo durante la campaña, es probable que veamos que los esfuerzos federales para reducir la quema de combustibles fósiles se esfumen. Me temo que el financiamiento de cualquier investigación científica relacionada con el medio ambiente será limitado por un Congreso desenfrenado y temeroso de la ciencia, incluso cuando estamos cada vez más seguros de las incontables maneras en las que el cambio climático está costando a la economía de EE.UU. miles de millones de dólares, afectando la seguridad alimentaria, la seguridad internacional e interrumpiendo la vida cotidiana. Como optimista, espero que el Presidente Trump sea más abierto que el candidato Trump y permita que los hechos guíen sus decisiones presidenciales. También espero que como presidente lleve a sus nietos a visitar nuestros grandes parques nacionales y vea la belleza que será destruida si ignora esos hechos.

La madre naturaleza hizo su parte e influyó en estas elecciones poniendo en la mesa una gran cantidad de calor, inundaciones, sequías y tormentas sin precedentes, sin embargo, el cambio climático no era un problema. Sabemos que está afectando negativamente a la vida silvestre, la agricultura, la pesca, los deportes al aire libre, el transporte, por lo que es evidente que los científicos de todos los sectores necesitan contar esta historia mejor. Voy a redoblar mis esfuerzos para ayudar a las personas a reconocer los impactos del cambio climático en sus propias vidas y también ver las soluciones que se deben poner en práctica para reducir el lío que dejamos a nuestros hijos.

Jacquelyn Gill, paleoecóloga de la Universidad de Maine: Acabamos de elegir al único presidente que niega la ciencia sobre el clima en el mundo libre, con un vicepresidente creacionista de la Tierra joven. Es difícil predecir exactamente cómo se desarrollará esto en términos de impacto para combatir y mitigar el cambio climático, pero una de las amenazas más inmediatas será la financiación de las agencias que apoyan la investigación sobre el cambio climático. Trump ha declarado que recortará los fondos para la ciencia del clima, lo que pondrá directamente en peligro los esfuerzos en curso para entender cómo funciona el sistema climático, cómo predecir los impactos del cambio climático y cuáles deberían ser las estrategias efectivas de mitigación.

Me preocupa que la elección de Trump solo rejuvenecerá el ataque a los científicos del clima, tanto en términos de acoso en Internet como en el Congreso. En mi opinión, los científicos deberían tomar medidas para proteger la seguridad de sus comunicaciones en línea, sus datos y su información personal. Debemos apoyar esfuerzos como el Climate Legal Defense Fund. Debemos tener cuidado de traer nuevos estudiantes a nuestros laboratorios, mientras que el futuro de la financiación de la ciencia sea tan incierto. Deberíamos poner las redes de comunicación en su lugar, para ayudar a los oficiales de programas, administradores de universidades y legisladores, y hacer lo que podamos para abogar por la importancia de nuestra investigación y la libertad académica en todos los niveles.

Y aunque es aterrador, necesitamos llegar al público, ahora más que nunca. Necesitamos encontrar nuestras propias comunidades de extensión, conectarnos con esas personas y emprender esfuerzos para humanizar la ciencia del clima. Tenemos que trabajar con las personas que no son científicos que están en el terreno, en las líneas de frente del cambio climático y la justicia climática, para asegurarnos de que ampliamos sus voces y trabajamos donde podamos. Esto va a ser especialmente crucial para aquellos que están en los grupos más protegidos, especialmente los hombres blancos.

Katharine Hayhoe, especialista en modelos del clima de la Universidad Tecnológica de Texas: Trabajo con ciudades, estados y provincias ayudándoles a prepararse para un clima cambiante, fortaleciendo la resistencia a los impactos que no podemos evitar, reduciendo el carbono para minimizar los impactos de los que sí podemos escapar. Ciudades como Washington D.C., Chicago e incluso la pequeña Georgetown, Texas, están a la vanguardia de este movimiento global. Un presidente hostil a la política climática puede ser capaz de afectar la acción federal e incluso internacional: pero no pueden detener a las ciudades y ahí es donde está el impulso. Eso es lo que me da esperanza.

Andrew Hoffman, experto en desarrollo sostenible de la Universidad de Michigan: La elección de Trump lleva el futuro de la política ambiental, tanto en Estados Unidos como globalmente, por un camino incierto. Sus declaraciones y tuits sobre el cambio climático, la EPA, el acuerdo climático de París, el Plan de Energía Limpi, y muchas otras cuestiones relacionadas, sugieren que el futuro de muchos de los programas y políticas de la administración pasada –de hecho, la formación de la EPA se remonta al presidente Nixon–están en cuestión. Dicho esto, las posiciones de Trump han sido desiguales (por ejemplo, mientras ridiculizan algunas políticas ambientales, él ha apoyado programas de la Federación Nacional de la Vida Silvestre para proteger los Grandes Lagos, anunciando "vamos a hacer que los Grandes Lagos vuelvan a ser geniales") y algunos parecen haber sido anunciadas apresuradamente (como el tuit donde dice que el cambio climático es un complot de China). Vamos a esperar y ver cómo sus posiciones se solidifican en los próximos días de su administración. Un aspecto de la campaña de Trump ha sido su imprevisibilidad.

También añadiría que escribí este ensayo para advertir que él puede estar siguiendo un camino similar al que Reagan comenzó a transitar y tuvo que parar. Reagan trató de detener las acciones de la EPA y se tuvo que enfrentar a un creciente interés del el público general sobre el medio ambiente que fue despertado gracias a su desprecio por las políticas ambientales.

Mark Jacobson, investigador de energía limpia de Stanford: Estoy principalmente preocupado por cómo la presidencia de Trump afectará las soluciones al cambio climático, la contaminación del aire y la seguridad energética. Afortunadamente, los costos de la energía eólica y solar son muy bajos ahora y tienden a la baja. Además, las tecnologías de energía limpia y los emprendimientos están muy extendidos, por lo que tenemos impulso. A nivel estatal, muchos estados se están moviendo hacia una energía limpia y renovable. Todavía, para los republicanos y demócratas es de interés económico promover la expansión de este tipo de energía. De hecho, los cinco estados con la mayor fracción de electricidad del viento son todos estados "rojos" que votaron por Trump. Los países que se mueven más rápido hacia una energía limpia y renovable crearán más puestos de trabajo, desarrollarán sus economías más rápidamente, se volverán más independientes de la energía, reducirán el riesgo catastrófico, incluido el terrorismo asociados a plantas centralizadas, y vivirán más sanos y por más tiempo. Así que todo esto será un impulso para seguir avanzando en la dirección correcta. Dado que la mayoría de los esfuerzos para resolver los problemas han sido a nivel estatal durante los últimos cuatro años (por ejemplo, California, Nueva York e incluso inadvertidamente en Iowa y Dakota del Sur con su expansión de la energía eólica), estoy seguro de que los avances estatales y locales continuarán.

Voy a seguir haciendo lo que hago, es decir, tratar de entender y resolver los problemas. No hay nada que un presidente poco solidario pueda hacer para detener mis esfuerzos.

Ralph Keeling, director del programa de CO2 de la Institución Scripps de Oceanografía: No es fácil formular respuestas en este momento. Claramente, es muy pronto para decir lo que Trump hará para cambiar el panorama de la mitigación del clima. Por ahora estaremos esperando para ver cuánto de sus políticas serán guiadas por las visiones, a veces extremas, que marcaron su campaña –como negar el problema del clima–. Ciertamente, es más fácil estar en negación cuando estás a un lado que hacerlo desde el asiento de conductor, así que hay razones para pensar que un vendrá una aproximación más razonada.

El paso principal para los científicos del clima es seguir trabajando en la ciencia. Si paramos en un camino más lento para mitigar el cambio climático, esto solo significa que necesitamos una pista más rápida para la adaptación y la preparación. Independientemente, hay mucho en el plato de los científicos.

Michael Mann, investigador paleoclimático de Penn State: La presidencia de Trump podría ser el final para el clima. En otras palabras, podría resultar imposible estabilizar el calentamiento planetario por debajo de los niveles peligrosos (es decir, mayores de 2ºC). Si Trump cumple sus promesas de la campaña, y se retira del Tratado de París, resultará difícil llevar por un camino viable el mantener el calentamiento por debajo de los niveles peligrosos.

Es tiempo de introspección y contemplación. Todavía estoy en el proceso de dejar que esto se asiente.

Laura Tam, directora de política de desarrollo sostenible de SPUR: Como analista de políticas y abogada de la acción local contra el cambio climático, puedo decirles que la urgencia de organizaciones subnacionales y las ciudades de tomar medidas para librarse de la energía fósil es aún más importante. Debemos establecer nuestros sistemas para hacer esto sin el gobierno federal, y quizás a pesar de ello. La demostración de la viabilidad del 100 por ciento de energías renovables para todas las necesidades energéticas puede ocurrir aquí en California. Y cuando demostremos la superioridad económica y ambiental de este modelo, la nación no tardará en seguirlo. Será inevitable. La presidencia de Trump hará que la acción local y estatal sea aún más urgente.

David Titley, investigador del clima y riesgo climático de Penn State: Muchos cisnes negros han huido este año. Una cosa que la ciencia te enseña es que los sistemas frecuentemente vuelven a la media. Por lo tanto, a pesar de lo oscuro que luce el panorama en este momento para fijar nuestro clima, necesitamos tener esperanza de que no llegaremos al extremo. Si hay algo positivo en todo esto es que Trump no parece estar atado a lo que ha dicho previamente. Por lo tanto, tal vez tenga la sabiduría, o al menos el interés propio, de invertir en energía libre de carbono producida en los Estados Unidos.

La comunidad climática tiene un enorme desafío por delante: hacer que este tema resuene en el presidente electo. Puede que no sea posible, pero sería negligente ni siquiera intentarlo.

Este artículo se reproduce con permiso de Climate Central. El artículo fue publicado por primera vez el 9 de noviembre de 2016.