El mundo ha perdido al menos 200 especies de ranas desde la década de 1970, y cientos de especies más se enfrentarán a la extinción en las próximas décadas, de acuerdo con una nueva investigación pubicada recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El artículo, escrito por el profesor de biología John Alroy, de la Univeridad Macquarie, en Australia, calcula que al menos 10% de todas las especies de ranas desaparecerán para el año 2100. Ya hemos perdido 3,1%, de acuerdo a sus cálculos.

Es probable que la pérdida de hábitats y la contaminación hayan causado algunas de las extinciones hasta ahora, pero la razón principal ha sido el mortal hongo quitridiomicetos (Batrachochytrium dendrobatidis Bd), el cual se ha expandido alrededor del mundo en los últimos 40 años gracias al comercio de animales y otras actividades humanas. El hongo ataca la epidermis e interfiere con la respiración y la ingesta de agua y es fatal para muchas especies de anfibios. Se le ha culpado previamente de causar al menos 100 extinciones. Alroy calcula ahora que el número es probablemente mucho mayor.

Alroy utilizó complicados análisis estadísticos para determinar sus estimaciones, las cuales habrían sido difíciles de calcular a través de la observación directa. La mayor parte de las especies anfibias tiene rangos de distribución muy limitados y muchos viven en áreas remotas como los bosques tropicales, donde son difíciles de estudiar. Muchas especies en la lista de Alroy aún no han sido declaradas como extintas de manera formal, porque poca gente ha invertido tiempo y esfuerzos en buscarlas y confirmar su desaparición.

Aunque Alroy escribió que la falta de información disponible para algunas regiones significa que la actual tasa de extinción podría ser mucho mayor que su estimado 10%, su análisis sí reveló muchos puntos de riesgo de extinción, incluyendo la mayor parte de América Central, Brasil, Madagascar y Nueva Guinea, de los cuales todos tienen un gran número de especies endémicas. El sureste de los Estados Unidos y Europa parecen ser las regiones más seguras para las ranas, aunque el hongo quitridiomiceto se mantiene como una amenaza en ambas regiones. El investigador también señaló que la tasa de extinción comenzó a crecer en los años 80 luego de que el quitridiomiceto fuera observado por primera vez.

Alroy escribió en el trabajo que sus estimados son “extremadamente conservadores”. También indicó que, en el mejor escenario, las ranas están actualmente desapareciendo en órdenes de magnitud mucho más veloces que la tasa de extinción normal —la tasa esperada a la que las especies desaparecerían por razones evolutivas— y que investigaciones previas han estimado en 5,2 y 9,5% por cada millón de años. Los resultados de esta reciente investigación sugieren, escribe Alroy, “un desenfrenado tren de extinción” que “podría producir lo sería visto como una extinción global en masa”.

De hecho, las cosas ya están empeorando más de lo que Alroy predijo. Este año —justo después de que Alroy completara su análisis— el hongo quitridiomiceto se presentó en Madagascar por primera vez. El estado insular es hogar de cerca de 7% de las especies de anfibios del mundo, muchas de las cuales solo viven allí y, si el artículo de Alroy es un indicador, podría no vivir por mucho más tiempo.