Investigadores han detectado los primeros casos de defectos de nacimiento relacionados con el virus del Zika en Colombia,  según conoció Nature – los cuales probablemente estén a la vanguardia de una oleada ampliamente anticipada de defectos congénitos relacionados con el zika en el país.

El descubrimiento quizás no sea sorprendente: el virus llegó a Colombia el septiembre pasado, y el país ocupa el segundo lugar, después de Brasil, en términos del número de personas infectadas con zika.

Pero los investigadores colombianos esperan que los planes puestos en marcha para seguir de cerca a las mujeres embarazadas puedan ayudar a establecer mejor la magnitud de la amenaza que el zika supone para los fetos. Esa es una pregunta crucial que los científicos hasta ahora no han sido capaces de responder con los datos de Brasil.

Los investigadores han diagnosticado a un recién nacido con microcefalia –con una cabeza anormalmente pequeña– y otros dos con defectos congénitos en sus cerebros, dice Alfonso Rodríguez-Morales, dirigente de la Red Colombiana del Zika (RECOLZIKA), entidad que realizó los diagnósticos. Los tres niños dieron positivo en pruebas del virus del Zika. Los científicos han sometido sus resultados a una revista científica para su publicación.

Rodríguez-Morales, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Universidad Tecnológica de Pereira en el oeste de Colombia, dice que espera ver un aumento en los casos de defectos congénitos ligados al zika en dos o tres meses. El grupo RECOLZIKA –una red de investigadores e instituciones de salud pública de toda Colombia– ya está investigando un puñado de otros casos sospechosos de microcefalia, que tienen una posible relación con zika.

¿La siguiente oleada?

Brasil es el único país hasta ahora en reportar un gran aumento de recién nacidos con microcefalia que coinciden con brotes del virus del Zika. Para cuando la alarma sobre una posible relación con la microcefalia se lanzó en Brasil (en octubre de 2015), las infecciones por zika ya habían alcanzado su punto máximo en muchas partes del país, ya que el virus llegó por primera vez a Brasil a principios del año pasado.

En Colombia, por el contrario, los investigadores detectaron los primeros casos de zika en septiembre, y en diciembre se habían puesto en marcha programas nacionales de seguimiento para supervisar las mujeres embarazadas para detectar signos de infección y signos tempranos de defectos de nacimiento en los fetos. Desde entonces, los investigadores han esperando atentamente para ver si su país podría experimentar un aumento similar en defectos congénitos.

Se desconoce la verdadera magnitud del aumento de casos de microcefalia de Brasil. El Ministerio de Salud del país dice que se han registrado 5.909 casos sospechosos de microcefalia desde principios de noviembre, pero hasta el momento solo 1.667 de ellos han sido investigados. De ellos, 1.046 han sido descartados como falsos positivos y 625 han sido confirmados. (Pruebas de laboratorio molecular han confirmado un vinculo con el virus del  Zika en 82 casos).

Teniendo en cuenta que Brasil informó de solo 147 casos de microcefalia en 2014, el aumento en los casos reportados desde noviembre sugiere un marcado aumento en el número de bebés nacidos con esta afección. Pero la cifra de 2014 es una "subestimación enorme", dice Lavinia Schüler-Faccini, una genetista especializada en defectos de nacimiento de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, Brasil, y presidenta de la Sociedad Brasileña de Medicina Genética. Afirma que de acuerdo a la frecuencia de microcefalia típicamente observada en las regiones de todo el mundo, uno esperaría ver de 300 a 600 casos de microcefalia severa al año en Brasil, y alrededor de 1.500 casos menos graves.

La búsqueda de casos de microcefalia en Brasil desde octubre probablemente está haciendo aparecer muchos casos leves que antes pasaban desapercibidos – por lo que el aumento reportado parece mayor de lo que realmente es –. Aún así, Schüler-Faccini y otros médicos dicen que hay un problema real. Han observado de primera mano un marcado incremento en el número de casos excepcionalmente graves de microcefalia, dicen.

Para prepararse para una mejor interpretación de inminentes picos de defectos de nacimiento en Colombia, RECOLZIKA planea revisar los casos históricos para establecer una línea de base en las cifras anuales de defectos congénitos en las diferentes regiones. También está preparando un estudio para analizar los patrones en la distribución de las mediciones de circunferencia de cabeza registradas en unidades de obstetricia regionalmente en todo el país, para tener una mejor idea del rango de valores normales a nivel local.

Vínculo del zika con la microcefalia

Hasta ahora no ha sido posible, con los datos brasileños, cuantificar el grado en que el virus del Zika está ligado al aumento de la microcefalia. Los últimos datos del Ministerio de Salud de Brasil muestran que el aumento de los casos de microcefalia y/o malformaciones congénitas del sistema nervioso central todavía se concentran en el noreste – lo que plantea dudas en cuanto a si otros factores, quizá específicos de esta región, también podrían estar en juego–.

La evidencia clínica deja pocas dudas de que la relación entre zika y microcefalia existe: el virus ha sido detectado en el líquido amniótico, en el líquido cefalorraquídeo de los bebés afectados y en los cerebros de fetos nacidos muertos y abortados después de la detección de malformaciones graves durante el embarazo.

Pero también hay muchas otras posibles causas de la microcefalia, incluyendo un grupo de infecciones que colectivamente se denominan STORCH (sífilis, toxoplasmosis, otras infecciones, rubéola, citomegalovirus y herpes simple, por sus siglas en inglés), que se sabe causan defectos de nacimiento. La exposición a productos químicos tóxicos y el consumo de alcohol durante el embarazo también pueden causar la enfermedad.

"Existe una clara necesidad de una evaluación completa de otras causas detalladas de microcefalia, como STORCH, e incluso las causas no infecciosas", dice Rodríguez-Morales. El Ministerio de Salud de Brasil ha declarado que está llevando a cabo pruebas para este tipo de causas, pero no se ha hecho público cuántos de los casos confirmados de microcefalia se deben a estas causas.

Comparaciones saludables

Una cuestión clave en la evaluación de la magnitud de la amenaza que puede plantear el zika a los fetos es el número de mujeres embarazadas infectadas con zika –en particular durante el primer trimestre del embarazo, cuando el feto es más vulnerable – que, sin embargo, dan a luz a bebés sanos. Los investigadores de RECOLZIKA esperan ayudar a responder esta pregunta a través de su programa de vigilancia.

El riesgo planteado por zika bien puede ser menor que el de otras enfermedades que se sabe causan microcefalia, como la toxoplasmosis y la rubéola, dice Rodríguez-Morales. Esa es una estimación preliminar, dice, basada en cálculos aproximados de los números reportados de casos confirmados de trastornos congénitos y microcefalia, comparados con el número de mujeres embarazadas en las regiones que experimentan epidemias de zika.

Pero incluso si su riesgo resulta ser bajo, el zika todavía podría dar lugar a muchos casos porque un gran número de mujeres embarazadas en las Américas pueden ser infectadas con el virus.

El mayor riesgo para las mujeres embarazadas se da ahora, en lugar de a largo plazo. La epidemia se está extendiendo tan rápidamente a través de las Américas que gran parte de la población, incluidas las mujeres jóvenes, quedará naturalmente vacunada por su exposición al virus. A medida que aumente la inmunidad de la población, es probable que la epidemia de zika desaparezca rápidamente, y se convierta en endémica con solo brotes ocasionales.

En un estudio de modelos publicado en el servidor bioRxiv1 el 29 de febrero, los investigadores estadounidenses observaron que el riesgo de la exposición prenatal al virus del Zika "debería disminuir dramáticamente tras la oleada inicial de la enfermedad, llegando a niveles casi indetectables".

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó el 04 de marzo de 2016.