Homo floresiensis, la especie misteriosa y diminuta hallada en Indonesia en 2003, es decenas de miles de años más antigua de lo que originalmente se pensó –y pudo haber sido llevada a la extinción por humanos modernos–.

Después de que los investigadores descubrieran H. floresiensis, al que apodaron el hobbit, en la cueva de Liang Bua en la isla de Flores, concluyeron que sus restos óseos tenían 11.000 años. Pero excavaciones posteriores que han datado más rocas y sedimentos alrededor de los restos ahora sugieren que hace 50.000 años los hobbits ya se habían marchado de la cueva, según un estudio publicado en Nature el 30 de marzo.

Eso es alrededor del mismo periodo en que los humanos modernos se movieron a través de sureste de Asia y Australia. "No puedo creer que esto sea puramente coincidencia, basado en todo lo que sabemos que ocurre cuando los humanos modernos entran a una nueva área", dice Richard Roberts, un geocronólogo en la Universidad de Wollongong, Australia. Él nos recuerda que los neandertales desaparecieron poco después de que los primeros humanos modernos llegaron a Europa desde África. Roberts codirigió el estudio con su colega arqueólogo Thomas Sutikna (que también ayudó a coordinar la excavación de 2003), y Mateo Tocheri, paleoantropólogo de la Universidad de Lakehead en Thunder Bay, Canadá.

Las excavaciones arqueológicas en la cueva de Liang Bua se realizan a profundidades de hasta ocho metros, como se aprecia en esta foto. Crédito: El equipo de Liang Bua.

Juego de datación

El primer fósil de hobbit, conocido como LB1, se encontró en 2003 debajo de unos 6 metros de tierra y roca. Sus frágiles huesos eran demasiado valiosos para la datación por radiocarbono, por lo que el equipo recogió carbón de las inmediaciones, en el supuesto de que se había acumulado en el mismo momento que los huesos. El carbón tenía 11.000 años, informaron en ese momento los investigadores. "De alguna manera estas pequeñas personas habían sobrevivido en esta isla 30.000 años después de la llegada de los humanos modernos", dice Roberts. "Nos rascamos la cabeza. No tenía sentido".

El equipo hobbit ha continuado excavando en Liang Bua –sobre todo en busca de más restos de homininos, pero también para comprender mejor la geología de la enorme cueva. Las excavaciones más recientes han indicado que el carbón estaba en una sección donde los sedimentos más antiguos se habían erosionado y fueron sustituidos con roca mucho más joven.

Usando varios métodos, el equipo dató roca recién excavada y tierra que se había acumulado en la misma capa de sedimentos que los restos de hominino, y descubrió que tienen entre 100.000 y 60.000 años de antigüedad. Herramientas de piedra excavadas con anterioridad, que los investigadores creen que fueron hechas por H. floresiensis, fueron fechadas en un rango de entre 190.000 y 50.000 años de antigüedad.

Las fechas más antiguas resuelven el misterio de cómo los hobbits coexistieron con los humanos durante decenas de miles de años: no lo hicieron. Pero otras preguntas persisten. Los investigadores tienen pocas pistas acerca de la relación evolutiva de H. floresiensis con otros ancestros antiguos de los humanos, y si se aparearon con humanos u otras especies es una pregunta aún abierta.

Error humano

Roberts dice que la geología peculiar de Liang Bua habría sido difícil de ver cuando se encontraron los primeros huesos de la especie hobbit durante los últimos días de la temporada de trabajo de campo de 2003. "¿Si creo que podríamos haber hecho un mejor trabajo? No con lo que sabíamos en ese momento", dice. "Llevamos 10 años en el camino, y sabemos mucho más y hemos excavado mucho más".

Excavaciones arqueológicas en curso de depósitos del Holoceno en Liang Bua. Estos sedimentos contienen evidencia ósea y de comportamiento de humanos modernos.

Crédito: El equipo de Liang Bua.

Tom Higham, un arqueólogo en la Universidad de Oxford, Reino Unido, dice que el último trabajo de datación es convincente. "Estos resultados están prometedoramente cerca de la evidencia más temprana de humanos modernos en la región, lo que podría sugerir una relación causal con la consiguiente desaparición de H. floresiensis", añade Higham.

Roberts también sospecha que los humanos tuvieron algo que ver en la desaparición de la especie, tal vez compitiendo por los escasos recursos. "Es un indicio de la interacción humana moderna, pero aún no hemos encontrado la prueba irrefutable", dice. Ahora el equipo espera hallar los restos de seres humanos modernos que podrían haberse encontrado con los últimos hobbits.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 30 de marzo 2016.