En el concurso anual de perros del Westminster Kennel Club solo pueden competir los perros purasangre.

“El propósito de los concursos de perros es facilitar la evaluación del material para cruces para su uso en la generación de las próximas generaciones”, dice el sitio web de la organización.

Los jueces escogen a los ganadores dependiendo de qué tanto un perro se aproxima a un estándar de “cruce ideal”. Los estándares se basan tanto en aspectos de la personalidad, como en los físicos –desde el color de los ojos hasta la forma de las orejas, e incluso la ubicación de la cola–. Los perros mestizos no deberían ni intentar participar.

Son los concursos como este los que contribuyen a la percepción generalizada de que mezclar especies animales conduce a animales “maladaptados”, según Michael Arnold, un profesor de genética de la Universidad de Georgia.

Sin embargo, un análisis más de cerca de la genética sugiere que tal percepción está lejos de ser una verdad acordada. Lo que sí es claro es que el calentamiento global está incrementando muchas oportunidades para que se den mezclas de genes.

“Conforme hemos desarrollado nuevas metodologías genómicas, estamos encontrando que los organismos están intercambiando genes con otras especies”, dijo Arnold. “El intercambio genético debido a que organismos se juntan a causa del cambio climático es la regla, más que la excepción”.

Los animales han estado cruzándose entre especies durante milenios. Incluso los humanos modernos son el producto del intercambio genético con Neandertales hace 60,000 años.

No obstante, la tasa a la que las especies se entrecruzan se está acelerando a causa del cambio climático, dicen los investigadores. Conforme los hábitats y los rangos de los animales cambian y comienzan a interferir el uno con el otro, especies que nunca antes se hubiesen encontrado ahora se están cruzando.

Las temperaturas más cálidas han permitido que los osos grizzly y los osos polares se aventuren en hábitats que no solían ocupar, y se crucen para dar vida a un nuevo híbrido: el oso pizzly o grolar.

Se han observado tendencias similares entre las aves reinita alidorada y la reinita aliazul.

 “El tema es horrendamente complejo debido a nuestra habilidad para cambiar el medio ambiente”, dijo Arnold.

Considerando que la actividad humana de forma indirecta ha unido especies, a través del calentamiento planetario y el incremento de las emisiones de combustibles fósiles, la pregunta que tienen en mente muchos biólogos como Arnold es si los humanos deberían asumir algún rol en prevenir hibridaciones como estas.

¿Una amenaza a la diversidad genética?

La cuenca Flathead de Montana  ha sido durante tiempo un sitio idóneo para la reproducción de la trucha degollada (Oncorhynchus clarki lewisi) . Pero conforme las aguas en la región se calientan, la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) ha navegado desde los lagos occidentales donde fueron introducidas hace décadas, a las zonas nativas de la trucha degollada.

Conforme la trucha arcoíris entra en contacto y se cruza con las escasas poblaciones de trucha degollada, la supervivencia de la trucha degollada está en riesgo. En su lugar está apareciendo una especie híbrida.

“Es una de las mayores causas de extinción –muchas especies están desapareciendo porque están siendo genéticamente ofuscadas por otras más comunes–”, dijo Stuart Pimm, profesor de ecología de la conservación de la Universidad de Duke.

En algunos casos, la hibridación puede llevar a la disminución de la diversidad genética en animales, según David Tallmon, un profesor asociado de biología en la Universidad de Alaska.

“En lugar de tener una nueva rama del árbol [genético], uno tiene dos ramas creciendo juntas”, dijo.

En el caso de los híbridos de trucha degollada-arcoíris, los híbridos son menos genéticamente aptos, con una descendencia de los híbridos que presenta dificultades para sobrevivir, encontró un estudio dirigido por investigadores del U.S. Geological Survey.

La tasa a la cual los humanos están empujando a las especies hacia la extinción es mil veces más rápida que la que enfrentarían los animales de forma natural, muestra la investigación de Pimm.

“El asunto es lo rápido que estamos empujando a las especies hacia la extinción”, dijo Pimm. “Nosotros somos responsables de ello, y, en hacerlo, estamos entregando a nuestros nietos un mundo menos rico e interesante que el que nos entregaron nuestros padres a nosotros. Deberíamos de hacer lo que podamos para ser buenos administradores”

Combinando las fuerzas de coyotes y lobos

Sin embargo, algunos biólogos no están de acuerdo y dicen que la hibridación es natural y no siempre produce resultados negativos. En algunos casos, los híbridos están mejores adaptados para sobrellevar los paisajes cambiantes.

“La hibridación puede incrementar la diversidad genética en algunos casos”, dijo Tallmon.

Un híbrido de coyote-lobo-perro que llegó al oeste de Nueva York en la década de los años cuarenta tiene las características combinadas de los movimientos sigilosos del coyote y un cráneo más grande, haciéndolo más adaptado para cazar venados cola blanca.

Miembros del género de mariposa Heliconius en el Amazonas se cruzan con otras especies dentro del género y han desarrollado colores más distintivos en el proceso. Sin estos colores, las aves no podrían saber que estas mariposas tienen cianuro, y el mecanismo de defensa se volvería inútil.

Aunque el cruce entre mariposas amazónicas no fue disparado por el cambio climático, es un ejemplo de hibridación que fortalece las habilidades de supervivencia de las especies.

Sin ayuda de la Ley

Los humanos están haciendo mucho más que calentar el planeta, por lo que la hibridación no es el único aspecto que tiene la capacidad de reducir la biodiversidad.

“Estamos perdiendo biodiversidad no debido al intercambio genético, sino debido a que nos estamos comiendo el paisaje”, dijo Arnold. “Lo que debemos hacer es dejar de destruir el paisaje”.

En los casos en que las temperaturas más cálidas están juntando a las especies, la intervención humana debería de pensarse con cuidado, agregó.

Los híbridos no están clasificados como especies propias, así que no hay regulaciones para protegerlos –no se pueden ponerse dentro de la lista de especies en peligro de extinción del gobierno de los Estados Unidos–.

“Con un cambio climático de gran escala, la pregunta es: ¿están mejor adaptados estos híbridos?”, concluyó Arnold.

 

 

Tomado de Climatewire con permiso de Environment & Energy Publishing, LLC.www.eenews.net, 202-628-6500