Investigadores de Estados Unidos y Australia encontraron una agrupación de partículas muy antigua y lejana en el espacio con un porcentaje ínfimo de elementos pesados, tales como carbono, oxígeno y hierro. Esta baja abundancia de elementos pesados, más de un millar de veces inferior a la del Sol, podría corresponder al patrón químico de las primeras estrellas que existieron.

“Los elementos pesados no fueron creados durante el Big Bang sino después por las estrellas”, explica el investigador principal, Neil Crighton, del Centro de Astrofísica y Supercomputación de la Universidad Tecnológica Swinburne, en Melbourne. “Las primeras estrellas se crearon a partir de gas primitivo, y los astrónomos piensan que se formaron de manera distinta a como se generan actualmente”.

Los soles iniciales después de la gran explosión produjeron elementos pesados que enriquecieron las nubes de gas que estaban cerca. Así pues, la agrupación de partículas observada con el Gran Telescopio (Very Large Telescope) en Chile puede contener la traza química de las primeras estrellas y sus respectivas muertes. Una firma distintiva que puede ser leída como una huella dactilar.

Todas las nubes anteriormente encontradas fueron, con gran probabilidad, contaminadas por elementos de estrellas más recientes, haciendo así imposible la tarea de identificar la traza química singular. “Esta es la primera nube que muestra la minúscula fracción de elementos pesados esperada para una nube enriquecida solamente por las primeras estrellas”, destaca Michael Murphy, investigador de la Universidad Tecnológica Swinburne y coautor del trabajo publicado en The Royal Astronomical Society Letters.

Con todo, el enriquecimiento observado en la nube podría no deberse a las primeras estrellas. “Podemos medir la proporción de dos elementos en la nube (carbón y silicio). Pero el valor de dicha proporción no muestra de manera concluyente que hubiera sido enriquecida por las primeras estrellas”, puntualiza otro coautor, John O’Meara, del Colegio Saint Michael, en Vermont.

Para poder decir que la proporción peculiar de elementos pesados encontrada está relacionada con las primeras estrellas es necesario localizar y estudiar, en un futuro, más nubes y ver si contienen el patrón de abundancia único esperado.

 

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero en Investigación y Ciencia.