Tal como la conocemos hoy en día, la materia ordinaria del universo está formada por gas, estrellas, planetas y galaxias, y representa alrededor del cuatro por ciento de su masa y energía totales. Según la teoría de la gran explosión (big bang), en el momento en que nació el cosmos y se creó dicha materia tendría que haberse creado la misma cantidad de antimateria. En cambio, hoy en día observamos que la antimateria representa solamente una parte de diez millones de millones de la cantidad de materia ordinaria, por lo que los físicos suponen que, en el primer instante después de la gran explosión, ocurrió algún proceso que llevó a este desequilibrio llamado ruptura de la simetría CP (por "paridad de carga", en inglés).

En el año 2001, Tanmay Vachaspati, de la Universidad estatal de Arizona, especuló que las huellas de dicha diferencia serían visibles en los campos magnéticos helicoidales que impregnan el universo. Según su modelo, la configuración de las líneas de estos campos imprime un patrón en forma de espiral a los fotones de alta energía. Por consiguiente, el análisis de la distribución de esta radiación permitiría obtener información sobre la orientación de los campos magnéticos dominantes en el universo y, a la vez, sobre el mecanismo responsable de la asimetría entre materia y antimateria.

Ahora, tras escudriñar la emisión gamma de la bóveda celesta obtenida por el observatorio espacial Fermi de la NASA, Wenlei Chen, de la Universidad de Washington, y sus colaboradores han confirmado la presencia del patrón en forma de espiral y, al tiempo, la teoría de Vachaspati, que también participó en el trabajo. Además, los datos no tan solo muestran la predominancia de campos magnéticos helicoidales, sino que ponen de manifiesto un exceso de los que poseen helicidad levógira. Según publicaron en un artículo de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, este resultado justificaría la casi total ausencia de antimateria en el universo.

A pesar de que la técnica propuesta en este trabajo demuestra la importancia de los rayos gamma para comprender aspectos clave de la cosmología, los mismos autores señalan la presencia de algunas incongruencias en su trabajo (como la diferencia de resultados entre los hemisferios norte y sur de la bóveda celeste, debida probablemente a una contaminación de los fotones de nuestra galaxia en los datos utilizados). Sugieren, por ello, la necesidad de llevar a cabo nuevos estudios para poder confirmar la robustez del método propuesto.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en  Investigación y Ciencia.