Gracias a la secuenciación del genoma de 140 muestras tomadas en pacientes que contrajeron ébola durante el último brote, un grupo de investigadores ha logrado reconstruir la introducción y propagación del virus en Liberia, el segundo país más afectado. El estudio, que fue publicado en la revista Cell Host & Microbe, proporciona una visión detallada de la extensión y diversificación del ébola y brinda información fundamental para el desarrollo de estrategias necesarias para prevenir la propagación de futuras epidemias.

Desde que fue descubierto en 1976, el virus del ébola ha azotado sobre todo a las aldeas africanas más recónditas. El aislamiento de estos pueblos permitió limitar el número de contagios, aunque la tasa de mortalidad promedia fuese del 50%. Con todo, el virus también llegó a las grandes áreas urbanas, sobre todo en Guinea, Liberia, Sierra Leona y sus países vecinos. Solamente el último brote —que comenzó a finales del año 2013 y fue declarado extinguido el pasado 3 de septiembre en Liberia, el 7 de noviembre en Sierra Leona y el 22 de noviembre en Guinea (país en el que se originó)— infectó a al menos 28.000 personas y causó más de 11.000 muertes.

El nuevo estudio muestra que en Sierra Leona y Guinea se produjeron varios brotes vinculados a episodios distintos de introducción del virus entre la población humana. En cambio, en Liberia, los acontecimientos siguieron otro rumbo. El análisis de los contactos de los pacientes indica que el virus llegó a este país desde los territorios vecinos en tres ocasiones; sin embargo, la mayoría de los contagios fueron causados durante el segundo episodio, que tuvo lugar entre finales de mayo y principios de junio de 2014. En concreto, este suceso estaría relacionado con las infecciones víricas que se produjeron entre el personal sanitario del Hospital de la Redención en Monrovia y con la rápida expansión y diversificación del virus en el interior del país, lo que, a la vez, habría alimentado los brotes de Guinea y Mali.

Finalmente, los investigadores detectaron escasos indicios sobre la evolución del ébola en la adaptación a los humanos durante el último brote. Ello sugiere que, tal como apuntaron estudios anteriores, el virus encuentra dificultades en desarrollar nuevas mutaciones y en utilizar el cuerpo humano como medio para llevar a cabo este cambio. Los responsables del estudio especulan, por tanto, que las futuras epidemias podrían seguir vinculadas a la frecuencia de las interacciones entre el hombre y el reservorio natural actual del virus, que aún no ha sido identificado.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia. Más información en Le Scienze.