Era el resultado que la mayoría de los científicos no quería. La elección del Reino Unido de abandonar la Unión Europea ha hundido a la nación en una incertidumbre política y económica –y ha dejado a los investigadores preocupados por el futuro de su financiación y colaboraciones, la participación del Reino Unido en los principales programas de investigación europeos, y la libertad de movimiento y la situación laboral de miles de científicos–.

Muchos investigadores en el Reino Unido expresaron su conmoción y consternación a medida que aceptaban el resultado del referéndum del 23 de junio –con el 52% de las personas que votaron a favor del "Brexit” y el 48% en contra–.

"Este es un mal resultado para la ciencia británica y por tanto es malo para Gran Bretaña", dijo Paul Nurse, genetista premiado con un Nobel y director del Instituto Francis Crick en Londres. "Los científicos británicos tendrán que trabajar duro en el futuro para contrarrestar el aislamiento de Brexit si queremos que nuestra ciencia continúe creciendo", dijo.

El complicado y prolongado proceso de negociar la salida del Reino Unido de la UE significa que durante años puede no quedar claro cómo se verá afectada la ciencia. Los políticos que hicieron campaña para que el Reino Unido se divorciase de la UE se comprometieron antes de la votación a que las universidades y los científicos del país no saldrían perdiendo. Pero las preocupaciones inmediatas de los investigadores giran en torno a la financiación: las universidades del Reino Unido reciben actualmente alrededor del 16% de la financiación para la investigación, y el 15% de su personal, de la UE.

"Esto va a ser muy perjudicial", dice Jonathan Butterworth, físico de la University College de Londres que trabaja en el experimento ATLAS en el Gran Colisionador de Hadrones, cerca de Ginebra, Suiza. Otra preocupación urgente, dice, es la de los estudiantes y postdoctorados de otros lugares de Europa en universidades de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. "Necesitamos fuertes declaraciones que garanticen que el nivel de financiación para investigación y educación que venía de que la UE se mantendrá", añade.

Jamie Martin, defensor de la salida del Reino Unido de la UE y exasesor especial de Michael Gove, político pro-Brexit, dijo que iba a ofrecer "tranquilidad total” a los científicos preocupados. Aunque grupos académicos habían presionado para que el Reino Unido permaneciera en la UE, Martin dice que "la buena noticia para ellos es que la gente en la cúpula de la campaña Vote Salir tiene los mismos instintos en ciencia". Esto incluye estar abierto a personas cualificadas de fuera del Reino Unido y comprender la importancia de mantener la financiación, dice.

Perder el acceso

Los investigadores temen que si el Reino Unido sale de la UE, el país podría perder el acceso a los programas de investigación del bloque, entre ellos el programa Horizonte 2020 de ayudas a la investigación. Actualmente el Reino Unido acoge más titulares de subvenciones del Consejo Europeo de Investigación de la UE que cualquier otro estado miembro.

Estar fuera de la UE no descarta automáticamente la participación del Reino Unido en los programas de investigación de la UE. Por ejemplo, Horizonte 2020 tiene acuerdos de asociación con otros 15 países, que les da los mismos derechos de participación que a estados miembros de la UE a cambio de una contribución financiera negociada. Pero ser miembro asociado puede no ser posible para el Reino Unido si restringe la libre circulación de personas.

Científicos suizos, por ejemplo, experimentaron numerosos problemas cuando un referéndum en ese país para restringir la libertad de movimiento de personas desde Croacia a través de sus fronteras llevó a sus investigadores a ser excluidos de los programas Horizonte 2020. (Un acuerdo remendado según el cual el gobierno Suizo paga para que científicos suizos individuales participen en programas de investigación es una medida provisional que actualmente aguantará solo hasta febrero de 2017.)

Antes de la votación, un informe de Digital Science (una consultora en Londres operada por el Grupo Editorial Holtzbrinck, que también tiene una participación en la editorial Nature), calculó que el Reino Unido podría perder mil millones de libras ($1.400 millones) cada año en fondos científicos si el gobierno no compensa el déficit de los fondos de investigación vinculados a la UE.

Los investigadores ya han empezado a exigir que el Reino Unido mantenga la financiación de la ciencia y dé la bienvenida a investigadores extranjeros. "Cualquier fallo en el mantenimiento del libre intercambio de personas e ideas entre el Reino Unido y la comunidad internacional, incluyendo Europa, podría perjudicar seriamente la ciencia del Reino Unido", dijo el jefe de la Royal Society de Londres, Venkatraman Ramakrishnan, un biólogo estructural y ganador de un Nobel.

Julia Goodfellow, presidenta del Grupo de convergencia de Universidades del Reino Unido, que había hecho campaña en contra de la salida, dijo que la "primera prioridad" de su grupo sería tratar de convencer al gobierno de que se debe permitir seguir estudiando en el país al personal y los estudiantes de la UE.

Brexit "crea oportunidades para la ciencia", dice Martin –como posibles aumentos de financiación de la ciencia, derogando normas de la UE que, según algunos, obstaculizan la investigación, y la posibilidad de que el control de la migración no cualificada podría a su vez significar más posibilidades de aumentar la migración de trabajadores cualificados, como científicos–. "Ahora de lo que se trata es que los científicos presionen para conseguir estos cambios", añade.

En un tweet esta mañana, el ministro de Ciencia Jo Johnson, partidario de que el Reino Unido se quedara en la UE, y hermano del prominente defensor de la campaña “Salir” Boris Johnson, se limitó a decir: "Gran decisión. Ahora hagamos que funcione".

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 24 de junio de 2016.