La administración del presidente Donald Trump se movió rápidamente esta semana para apuntalar su control sobre las comunicaciones con el público y la prensa, ya que los directivos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) enviaron un correo electrónico al personal para informarles que ya no podrán discutir las investigaciones de la agencia o las restricciones departamentales con ninguna persona fuera de la agencia —incluidos los medios de comunicación–. Ambas agencias también dijeron a sus científicos y otros empleados que los comunicados de prensa y las comunicaciones externas sobre el trabajo financiado por los contribuyentes se detendrían hasta nuevo aviso. No está claro si se trata de políticas temporales o a largo plazo.

The Huffington Post y BuzzFeed News fueron los primeros en reportar los memorandos internos que, según ellos, contenían las prohibiciones de la EPA sobre los comunicados de prensa y las publicaciones del blog, así como la noticia de que todas las solicitudes de los medios serían examinadas cuidadosamente y requerirían aprobación. En el USDA, un correo electrónico a todo el departamento del jefe de personal de la oficina de investigación interna de la agencia, el Servicio de Investigación Agrícola (ARS, por sus siglas en inglés), habría dicho que en la ARS ya no será publicado ningún “documento para la opinión pública”. El correo electrónico, obtenido por BuzzFeed, fue citado diciendo: “Esto incluye, pero no se limita a, comunicados de prensa, fotos, hojas de datos, fuentes de noticias y contenidos de redes sociales”.

Las últimas acciones no son totalmente sin precedentes. El gobierno de George W. Bush era famoso por limitar el acceso de la prensa a los científicos federales, y aunque el expresidente Barack Obama llegó a la oficina prometiendo una transparencia sin precedentes y apertura con la prensa, muchos sintieron que su administración no cumplió completamente con esa promesa; atrajo la crítica de los medios de comunicación por hacer frecuentemente llamadas de prensa solo disponibles “en segundo plano” (lo que significa que los funcionarios deben ser citados de forma anónima), y el uso de políticas de bloqueo de embargo.

Ni el USDA ni la EPA respondieron inmediatamente a la solicitud de comentarios. También el lunes la administración de Trump anunció que en la EPA los contratos y las concesiones federales serían temporalmente congelados. Trump además firmó una orden ejecutiva que congeló las contrataciones para muchos trabajadores federales en sus agencias (aunque estableció exenciones para puestos militares, de seguridad nacional o de seguridad pública).

Las últimas acciones de la administración son similares a las medidas tomadas en Canadá por el exprimer ministro Stephen Harper mientras estuvo en el cargo de 2006 a 2015; su administración impidió a los científicos del gobierno hablar con los medios de comunicación y explicar sus investigaciones. Varias semanas antes de la inauguración de Trump, científicos canadienses entrevistados por Scientific American advirtieron a sus homólogos estadounidenses acerca de la amenaza de restricciones similares.

“Hubo una sensación de que el gobierno no estaba interesado en la opinión de expertos, y creo que es el mismo tipo de cosa que probablemente van a ver con la nueva administración [de Trump]” en EE.UU., dijo el mes pasado David Tarasick, investigador científico sénior de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá (el equivalente a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.). El movimiento de Harper llevó a algunos científicos canadienses a abandonar el país para continuar sus investigaciones. Después de que Harper salió del gobierno, los científicos federales canadienses trabajaron el año pasado con su sindicato para asegurar que sus contratos consagraran su capacidad de hablar con los medios de comunicación y el público sobre su trabajo.