Las personas somos pésimas detectando mentiras. Según los estudios, el oyente medio no descubre los bulos ni siquiera en un 50 por ciento de las veces, excepto si dispone de información propia que contradiga la falacia. Un estudio publicado en junio de 2015 en Proceedings of the National Academy of Sciences afirma que los grupos son mejores para detectar la insinceridad, pero solo si sus integrantes consultan entre ellos antes de llegar a una conclusión.

Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, y su por entonces doctorando Nadav Klein dividieron a cientos de personas en grupos de tres. Les mostraron diez videoclips en los que aparecían locutores que bien explicaban la verdad o bien engañaban a los oyentes.

Los probandos debían juzgar si el orador del vídeo mentía. Algunos participantes daban su parecer de manera inmediata; otros comentaban el caso con los otros sujetos antes de emitir un juicio. Los individuos que discutieron el tema mostraron una ligera ventaja: detectaron las mentiras hasta en un 62 por ciento de los ejemplos. En cambio, los juicios individuales destaparon, como máximo, un 54 por ciento de los engaños.

Los investigadores no creen que el resultado se deba solo al efecto conocido como sabiduría colectiva, puesto que el número de individuos no influye en la probabilidad de detección de bulos si no existe un debate previo. Según sospechan, todavía deben determinarse aspectos de sinergismo que refuerzan en los grupos la capacidad para detectar mentiras. Los autores prevén estudiar las condiciones y características del grupo que refuerzan tal capacidad.

La versión en español de este artículo se publicó primero en Investigación y Ciencia.