Incluso algunos de los animales más queridos del mundo pueden extinguirse justo delante de nuestros ojos. Este mes, el mensaje fue reiterado cuando la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) dijo que la icónica jirafa (Giraffa camelopardalis) ha sido catalogada como una especie en peligro de extinción. Más específicamente, la IUCN declaró que la jirafa es “vulnerable a la extinción”, dos peldaños más abajo del lugar que ocupaba anteriormente en la lista como una especie de “menor preocupación”. Según investigaciones recientes, la población de jirafas ha caído en un 40 por ciento, de más de 150.000 ejemplares en 1985 a poco más de 97.000 en 2015, debido principalmente a factores como la caza furtiva y la pérdida de hábitat.

Pero, incluso esto no cuenta la historia completa. La declaración de la IUCN aún no tiene en cuenta las investigaciones publicadas a principios de este año que revelaron que las jirafas pueden ser realmente cuatro especies separadas y genéticamente distintas. Si la IUCN adoptara esta nueva taxonomía, entonces las cuatro especies de jirafas seguramente serían consideradas en peligro de extinción, algunas críticamente. Sin embargo, llegar a ese punto no será fácil. “Este será un proceso muy lento y se requerirá más trabajo sobre la taxonomía clásica antes de poder iniciar este cambio”, dice Stephanie Fennessy, directora de la Fundación para la Conservación de las Jirafas.

Lo importante ahora es conseguir que el mundo esté motivado para proteger a todas las jirafas que quedan y enfocarse menos en la cuestión taxonómica. “El hecho de que la IUCN se quedara con una única especie para su evaluación me indica que la ciencia no es lo suficientemente clara en el frente taxonómico para declararlas especies separadas o que la necesidad urgente de declarar a las jirafas vulnerables y aumentar la conciencia sobre las amenazas que enfrentan fue reconocido por los científicos como algo más importante que tratar de resolver los problemas taxonómicos”, dice Tanya Sanerib, abogada sénior del Centro para la Diversidad Biológica. “Creo que el mensaje para llevar a casa es que tenemos que luchar por la conservación de las jirafas primero, y salvar a todos los animales que podamos, para que haya tiempo para la inmersión profunda en el aprendizaje acerca de estos extraordinarios mamíferos antes de perder más”.

Aunque los conservacionistas han estado sonando la alarma por las jirafas a lo largo de los últimos años –“Extinction Countdown” cubrió por primera vez la caída de la población en 2014– el hecho de que estos gentiles gigantes estén ahora en peligro parece haber causado una gran conmoción en el mundo. El anuncio de principios de mes generó cobertura de casi todos los principales medios de comunicación, así como comentarios tristes a través de las redes sociales.

Junto con las noticias, mucha gente se preguntó cómo no pudimos ver esto venir. La respuesta a esa pregunta es que en muchos sentidos, el reconocimiento de su inmenso valor ha jugado en contra. Las jirafas son tan comúnmente vistas en zoológicos, obras de arte, documentales de la naturaleza y safaris que incluso los conservacionistas tienden a pensar que estos animales son aún numerosos. Pero, es exactamente lo contrario de “fuera de la vista, fuera de la mente” –vemos a las jirafas con tanta frecuencia que no reconocemos el hecho de que en realidad estaban desapareciendo–.

La declaración de la IUCN no otorga nuevas protecciones a la jirafa. Ahora depende de los gobiernos de África y del mundo. Como dijo el doctor Julian Fennessy, director de la Fundación para la Conservación de las Jirafas, en una declaración, “es oportuno que unamos nuestros esfuerzos por las jirafas antes de que sea demasiado tarde”.