SAN FRANCISCO— Computadoras personales, teléfonos celulares, autos sin conductor: Gordon Moore predijo la invención de todas estas tecnologías hace medio siglo en un artículo de 1965 para la revista Electronics. La fuerza impulsora detrás de esas invenciones sería la potencia de las computadores, y Moore expuso cómo pensaba que podría evolucionar esa potencia en la próxima década. Este mes el mundo de la tecnología celebró su predicción aquí porque ha resultado acertada con un misterioso grado de exactitud, durante los últimos 50 años.

Ahora se la llama Ley de Moore, aunque a Moore (cofundador del fabricante de chips Intel) no le gustaba mucho ese nombre. “Durante los primeros 20 años no podía pronunciar el término ley de Moore. Era vergonzoso”, dijo el visionario, de 86 años, en una entrevista con el columnista de The New York Times Thomas Friedman, durante una gala celebrada en museo de ciencia Exploratorium.

“Finalmente, me acostumbré a ella, y ahora podría decirla sin reirme”. Él y Friedman conversaron frente a un público absorto, mientras Moore hacía bromas y repartía consejos, como el que dice que si una vez has hecho una predicción exitosa, debes evitar hacer otra. En el fondo, los más recientes dispositivos de Intel zumbaban en voz baja: drones anticolisión, arañas robot danzantes, una impresora braille; todas tecnologías posibles a través de los avances en la capacidad de procesamiento anticipada por la Ley de Moore.

Por supuesto, la Ley de Moore no es realmente una ley como aquellas que describen la gravedad o la conservación de energía. Es una predicción de que el número de transistores (interruptores eléctricos de un ordenador utilizados para representar 0 y 1) que puede caber en un chip de silicio se duplicará cada dos años a medida que avanza la tecnología. Esto conduce a un crecimiento increíblemente rápido del poder de cálculo sin un gasto concomitante y ha llevado a la creación de computadoras portátiles y dispositivos de bolsillo con una enorme capacidad de procesamiento a precios bastante bajos. Los avances bajo la Ley de Moore también han permitido el surgimiento de las tecnologías de búsqueda por voz en teléfonos inteligentes, como Siri. Se necesita una enorme potencia de cálculo para analizar las palabras habladas, convertirlas en representaciones digitales de sonido y luego interpretarlas para dar una respuesta hablada en cuestión de segundos.

Otra forma de pensar acerca de la Ley de Moore es aplicarla a un auto. El CEO de Intel, Brian Krzanich, explicó que si un Volkswagen Escarabajo de 1971 hubiera avanzado al ritmo de la Ley de Moore en los últimos 34 años, hoy una persona “sería capaz de ir con ese auto a 300.000 millas por hora (unos 480.000 km por hora). Podría recorrer dos millones millas ( 3,2 millones de km) por galón de combustible, y todo por el insignificante costo de cuatro centavos de dólar”.

Moore anticipó la tendencia de la duplicación cada dos años en base a lo que había visto que pasaba durante los primeros años de fabricación de chips de computadora.

En su artículo de 1965 graficó el número de transistores que cabían en un chip desde 1959 y vio un patrón de duplicación anual que luego extrapoló para los siguientes 10 años. Más tarde revisó la tendencia a una duplicación cada dos años. “Moore solo estaba haciendo una observación”, dice Peter Denning, experto informático de la Escuela Naval de Postgrado en California.

“Él era jefe de investigación de Fairchild Semiconductor y quería mirar hacia delante y ver cuánta potencia de cálculo tendrían en una década. Y en 1975 su predicción se acercó bastante”.

Pero Moore nunca pensó que su predicción duraría 50 años. “La predicción original era para 10 años, lo que ya me pareció un tramo”, le dijo a Friedman la semana pasada. “Eso iba de unos 60 elementos en un circuito integrado hasta 60.000, una extrapolación de 1.000 veces en 10 años”. Pensé que era algo osado. El hecho de que algo similar esté ocurriendo desde hace 50 años es realmente sorprendente”.

Y es difícil decir por qué la Ley de Moore duró tanto tiempo. Su predicción de duplicación terminó siendo un objetivo de la industria para las empresas competidoras. “Puede ser que sea una ley autocumplida”, explica Denning. Pero no está claro por qué ocurre una duplicación constante cada par de años, en lugar de una tasa o picos de fluctuación diferentes. “La ciencia tiene misterios, y de algún modo este es uno de ellos”, agregó Denning. De hecho, si la tasa pudiera haber ido más rápido, alguien lo habría hecho, opina el experto informático Calvin Lin de la Universidad de Texas en Austin.

Muchos tecnólogos han pronosticado la desaparición de la duplicación de Moore a lo largo de los años, y el propio Moore señala que este crecimiento exponencial no puede durar para siempre. Aún así, su ley persiste hoy, y por lo tanto el crecimiento computacional que predice continuará cambiando profundamente nuestro mundo. Como él mismo señala: “Acabamos de ver el comienzo de lo que las computadoras van a hacer por nosotros”.