La primera misión encargada de poner una nave en órbita alrededor de Mercurio se acerca a su fin. Desde que llegase al planeta más interno del sistema solar, en marzo de 2011, la sonda MESSENGER “ha reescrito de arriba abajo lo que sabemos sobre Mercurio y lo que este nos enseña sobre la formación y evolución del sistema solar interior”, asegura Sean Solomon, investigador de la Universidad de Columbia y líder de la misión.

En un principio estaba previsto que la nave agotase su combustible a finales de este mes, cuando empezaría a caer gradualmente hacia la superficie del planeta. Sin embargo, los ingenieros de la NASA han encontrado una manera de aprovechar sus reservas de helio y emplearlas como propelente durante unas semanas más, lo que podría alargar la misión hasta mediados de abril.

Esa prórroga debería bastar para explorar la superficie de Mercurio a menos de 15 kilómetros de altura, una distancia récord. Y, aunque la misión termine, los astrónomos cuentan ahora con más de diez teraoctetos de datos sobre el planeta: información suficiente para mantenerles ocupados unos años.

¿Qué hemos aprendido sobre Mercurio?

  • Un extraño campo magnético. En los años setenta, la Mariner 10 descubrió que Mercurio tenía un campo magnético. Ahora, la sonda MESSENGER ha revelado que dicho campo no está centrado en el planeta, sino desplazado hacia el polo norte. Los expertos aún ignoran el origen de esta asimetría.

  • Vulcanismo.La misión ha zanjado un antiguo debate sobre la intensidad de la actividad volcánica en Mercurio. Las imágenes anteriores mostraban llanuras cuyo origen podía deberse tanto al vulcanismo como al impacto de asteroides. Sin embargo, los datos de la MESSENGER concuerdan mejor con lo que cabría esperar de flujos de lava secos y muestran que, de hecho, el material volcánico cubre la mayor parte de la superficie del planeta.

  • Una sorprendente historia de formación. Antes se creía que, en sus primeros tiempos, Mercurio había experimentado épocas con temperaturas de hasta 10.000 grados Kelvin, tal vez causadas por el impacto de asteroides. La MESSENGER ha refutado esta teoría al detectar en su superficie metales que, a tales temperaturas, se habrían vaporizado.

  • “Hondonadas” misteriosas. La sonda ha descubierto que la superficie del planeta se encuentra salpicada por unas enigmáticas zonas brillantes, llanas y poco profundas. Bautizadas por los científicos como “hondonadas”, parecen un tipo de accidente exclusivo de Mercurio. Los expertos creen que podrían formarse cuando algunos materiales volátiles de la superficie escapan hacia el espacio, quizá debido a su interacción con el viento solar.

La misión en cifras

  • 8,6 Días mercurianos que la sonda ha estado orbitando alrededor del planeta 

  • 1504 Días terrestres que la sonda ha estado orbitando alrededor del planeta

  • 4105 Órbitas completadas

  • 258.095 Fotografías enviadas a la Tierra

  • 14.000.000.000 Kilómetros recorridos


Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.