David Macdonald, director de la Unidad de Investigación en Conservación de Vida Silvestre de la Universidad de Oxford, Reino Unido, vio como su investigación pasó al primer plano mediático, después de que la muerte de uno de los leones que su equipo estudiaba saltó a los titulares de periódicos alrededor del mundo.

El león Cecil, a quien el equipo de Macdonald le puso un collar con un aparato de GPS y monitoreó desde 2008, era uno de los grandes felinos más famosos de Zimbabue. Según las noticias, el felino fue guiado, con la ayuda de un señuelo, fuera del Parque Nacional Hwange donde luego fue cazado ilegalmente por un turista estadounidense que había pagado por lo que él pensó que era una ‘caza legal de trofeo’. (Dos cazadores acusados de ayudarlo ahora afrontan cargos criminales).

Macdonald habló con Nature sobre el impacto de la caza de trofeos y la caza furtiva en la población de leones –y la importancia de la muerte de Cecil–. Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

¿Por qué estaba monitoreando a Cecil y a otros leones?

Desde hace 20 años, junto con mi colega Andrew Loveridge [también de la Universidad de Oxford] he estado a cargo de un proyecto de conservación de leones establecido alrededor del Parque Nacional Hwange en Zimbabue. Es probablemente uno de los proyectos de conservación más grandes que se haya hecho con leones. Hemos estado siguiendo los nacimientos, las muertes y los matrimonios de más de 500 leones y hemos estado monitoreando por satélite a más de 200 de ellos para armar el rompecabezas científico que, esperamos, pueda apuntalar políticas de conservación, trabajando de cerca con los Parques Nacionales y la Autoridad de Manejo de Vida Silvestre de Zimbabue.

El proyecto ha obtenido una gran cantidad de datos sobre ecología conductual de leones y otros factores que amenazan su conservación. Estos incluyen la pérdida de su hábitat, el conflicto entre leones, productores y comunidades locales –y también la matanza de leones por cazadores de trofeos y cazadores furtivos­–.

¿Conocía a Cecil?

Sí, muy bien. Hace tan solo unos meses Andy y yo estuvimos en el jeep, siguiendo a Cecil conforme se movía hacia la frontera del parque. Conociendo bien a este individuo y viendo su magnificencia y su belleza, mi corazón palpitó más rápido mientras deseaba que se diera la vuelta antes de que llegara a la frontera del parque –fuera del cual hay toda clase de riesgos–. En aquella ocasión, lo hizo, y recuerdo mi sensación de alivio. Pero esta vez la suerte fue otra.

¿Cómo afecta la caza de trofeos o la caza furtiva a los leones de Hwange?

De las muertes de leones machos que registramos en los primeros años de este estudio, más de 70 por ciento de ellas se dieron tras impactos de bala que recibieron los leones cuando salieron del parque. Además, ya hemos tenido suficientes episodios de matanzas de leones machos como para conocer cómo la muerte de un león repercute sobre los otros.

La consecuencia de matar a un macho –ya sea legal o ilegalmente– es que debilita la coalición de machos a la que pertenecía, a menudo una hermandad. Una coalición más grande y más fuerte llega y los usurpa, frecuentemente conduciendo a la muerte de los hermanos que le sobrevivieron. Los machos que llegan generalmente matan a las crías de sus antecesores. Una idea simple es que un león menos es un león de menos. Pero en la realidad, un león menos puede conducir a la muerte de muchos otros leones, así como a un reajuste de su distribución territorial y de su sociedad.

¿Es este un problema para las poblaciones de leones en general? No están clasificados como una especie en peligro de extinción.

Hace algunos años un estudio sugirió que hay más de 30.000 leones en África. Pero la evidencia que hemos acumulado es que hay significativamente menos y que, en la mayor parte del territorio de los leones, sus números están declinando. El león está en apuros.

¿Entonces el estatus de ‘vulnerable’ de los leones debe ser actualizado a ‘en peligro’?

No, no estoy diciendo eso. Pero sí digo que la conservación de leones es una prioridad. La preocupación por los leones y su conservación no es solo apropiada científicamente, sino que es prácticamente imperativa como forma de conservación de la biodiversidad en África.

La ‘caza de trofeos’ es legal en Zimbabue y en otras naciones (aunque se alega que Cecil fue asesinado de forma ilegal). ¿Cree usted que sea posible llevar a cabo este deporte de forma sostenible?

Se puede llevar a cabo de forma sostenible, de acuerdo a regulaciones estrictas. Hay algunos conservacionistas que argumentarían que en algunos lugares es la mejor forma de atribuirle valor a los leones, lo que podría hacer que las comunidades locales los toleren. Pero es importante que esto beneficie directamente a los involucrados inmediatos en la vida silvestre –en este caso, las comunidades alrededor del parque nacional que tienen que vivir junto con los leones–.

Otras personas adoptarían la postura de que es aborrecible bajo cualquier circunstancia.

¿Cuál es su postura al respecto?

Yo no adoptaría una postura. Nuestra posición es entender los hechos y con ello las consecuencias probables de las acciones y apoyar a las autoridades para hacer cumplir la ley.

La muerte de Cecil, un león, ¿es una distracción de los problemas que enfrentan otras especies ante amenazas más urgentes?

Cada especie tiene su propia importancia tanto en el funcionamiento de las comunidades ecológicas como en la conservación. Pero la realidad es que el público en general, y de hecho muchos especialistas, deben considerar prioridades. El león es carismático. Se gana la simpatía de las personas. Se erige como monumento, como un emblema para la conservación. Si el entusiasmo de la comunidad en general por criaturas carismáticas puede ser un estandarte del entusiasmo por la naturaleza en general –bueno, entonces es algo bueno–.

¿Entonces hay un aspecto rescatable de la muerte de Cecil?

La reacción es causa de regocijo: millones de personas han utilizado esto como estímulo para expresar su entusiasmo por el valor de la naturaleza. Ese es el tipo de entusiasmo que espero que influya en la forma en la que las políticas son creadas, conforme la actividad humana lucha para convivir con la biodiversidad. Eso sería un homenaje apropiado ante la aparentemente muerte ilegal de este particularmente carismático, e inusualmente fascinante, león.

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado por primera vez el 29 de julio de 2015.