El lanzamiento de un satélite, avances en el desarrollo de un motor de propulsión de plasma que podría llevar al hombre a Marte más rápidamente y la primera gran reunión sobre el tema aeronáutico en el subcontinente latinoamericano. Costa Rica tiene este 2016 una importante agenda que cumplir en el ámbito espacial, demostrando que no por pequeña ni por carecer de los recursos de las grandes potencias está dispuesta a quedarse atrás en el desarrollo de esta industria.

Aunque el físico y exastronauta costarricense Franklin Chang Díaz ha sido el personaje fundamental en el camino por el cual el país centroamericano avanza, nuevas generaciones están tomando un lugar cada vez más destacado y ampliando las posibilidades en el campo.

En la mayoría de las iniciativas tiene incumbencia la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y el Espacio (ACAE). Tiene vocación centroamericana, pero el 95% de sus miembros son costarricenses y sus actividades se concentran en este país.

ACAE nació en 2010 y es heredera de la Asociación Costarricense de Investigación y Difusión Espacial (ACIDE), creada en 1988 precisamente por Chang –quien viajó siete veces al espacio con la NASA– y dos de sus hermanos: Rónald y Norman.

El objetivo de ACIDE fue fomentar y desarrollar el estudio y la investigación de la tecnología espacial en Costa Rica y logró desarrollar cursos y visitas de expertos de la NASA (incluso en 1990 celebraron el Primer Congreso Espacial de las Américas), pero se terminó desintegrando a mediados de la década de 1990.

Nuevos bríos

Ahora, en una nueva etapa comenzada en el 2010, ACAE de nuevo se ha visto influenciada en gran manera por la familia Chang. Tras retirarse de la NASA, Franklin decidió que parte de su trabajo sería crear en Liberia (al oeste del país) la sede tica de su empresa Ad Astra Rocket, que también tiene una sede en Houston, cuyo objetivo principal es el desarrollo de un motor de propulsión de plasma que pueda realizar viajes en el espacio más veloces e incluso hacer vuelos a Marte en tan solo unos tres meses, un tiempo mucho más corto que con los cohetes de combustión química actuales.

Tras décadas de investigación, el motor está en las pruebas finales y la compañía espera realizar la primera prueba del motor en el espacio a finales del 2017.

Las instalaciones de Ad Astra en Liberia no son solo un laboratorio, sino también una escuela y un centro de motivación. Por sus instalaciones han pasado cientos de estudiantes de todas las edades y de todo el país. No sería extraño que muchos jóvenes hayan decidido seguir una carrera científica por la impresión que les dio conocer a Chang y a su motor en persona.

Ampliando horizontes

Pero al país le servirían de poco esos nuevos científicos si no le ofrece condiciones para investigar y crear.  Ahí es donde personas como el ingeniero Carlos Alvarado, presidente de ACAE, entran en juego. Junto con los restantes 100 miembros de la asociación, Alvarado realiza distintos trabajos para el desarrollo del tema aeroespacial en Costa Rica. Uno de los que ha tenido más popularidad en los últimos meses ha sido el lanzamiento de un pequeño satélite, un picosatélite.

El objetivo del satélite es recopilar y retransmitir diariamente datos de captación de dióxido de carbono de los bosques ticos a una base de monitoreo terrestre, pero la relevancia estriba en que será la puerta de entrada oficial de Costa Rica en la industria aeroespacial pues permitirá “demostrar que el país tiene la capacidad de llevar a cabo exitosamente un proyecto espacial de alta complejidad en todas sus etapas”, indicó el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones.

Sandra Cauffman, ingeniera costarricense que fungió como la subdirectora del proyecto de NASA para investigar la atmósfera marciana MAVEN ha indicado que la concreción de este proyecto haría “que Costa Rica se una definitivamente a los países con capacidades de investigación aeroespacial”.

Este proyecto, valorado en $1,5 millones, tiene la particularidad de que en su etapa de lanzamiento se ejecutaría en otro país pues Costa Rica carece de la infraestructura para realizarlo. Como parte del proceso de preparación para ese lanzamiento, en junio visitarán Costa Rica Eberhard Gill, director del Instituto Espacial de Delft (Holanda), Guglielmo Aglietti, director del Centro Espacial Surrey del Reino Unido y Mengu Cho, director del Laboratorio de Ingeniería de Interacción de Aeronaves Espaciales con el Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Kyushu (Japón). Ellos, junto a los ticos Cauffmann, Chang y Andrés Mora, experto en robótica avanzada,  realizarán lo que se conoce como el Critical Design Review (CDR, la revisión crítica del diseño) del proyecto.

Importante taller este 2016

Volviendo a la superficie terrestre, este 2016 Costa Rica será el primer país latinoamericano que acoja un taller de tecnología espacial con dimensión humana, un evento organizado por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA).

Del 7 al 11 de marzo, 200 expertos del ámbito espacial, profesionales de agencias espaciales y astronautas (tanto estadounidenses como rusos) visitarán este país para tratar temas como microgravedad, vuelos tripulados, comercialización de la industria aeroespacial  y exploración.

Entre los oradores principales estarán Charles Bolden, director de la NASA, y Franklin Chang, quienes no solo son colegas, sino también amigos y compañeros de vuelo.

Bolden, Chang y el resto de la tripulación de la STS-61C , que incluye al senador por Florida Bill Nelson, se verán en Costa Rica este mismo año para celebrar los 30 años de su vuelo, según adelantó Chang.

En el taller de la ONU, además de UNOOSA y el gobierno tico, forman parte de la organización ACAE, la asociación Estrategia Siglo XXI y Ad Astra Rocket Company.

Alvarado confía en que la investigación aeroespacial tenga impactos muy tangibles no solo en Costa Rica, sino en toda la región centroamericana.

“Centroamérica posee un gran potencial para elaborar una agenda que le permita alcanzar un nivel de desarrollo espacial importante en los próximos años. Las aplicaciones de la tecnología espacial para trabajar necesidades comunes en campos como el cambio climático, agricultura, planificación urbana, prevención y manejo de desastres, monitoreo forestal, planificación espacial marina, control de la pesca ilegal y narcotráfico, transportes, entre otros, hacen meritorio que los gobiernos de la región planteen seriamente la elaboración de dicha agenda en el seno del Sistema de Integración Centroamericana”, dijo.