¿Se puede detectar una enfermedad infecciosa con apenas una gota de saliva? Esa es la idea que alienta a un equipo de científicos del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV) , quienes trabajan en el desarrollo de un estuche de detección de la malaria a partir de muestras de saliva.

El investigador Oscar Noya, jefe de la sección de Biohelmintiasis de dicho centro, señala que entre los atributos favorables de el dispositivo está que sería fácilmente transportable y resistiría mejor condiciones ambientales adversas, pues no requeriría de una cadena de frío para su conservación.

La saliva ya ha sido utilizada anteriormente para la detección de otros microorganismos, entre ellos la bacteria Helicobacter pylori, que puede encontrarse comúnmente en la mucosa del estómago y del duodeno y causar úlceras, recuerda Noya. De hecho, su equipo de investigación ha trabajado, junto con el Instituto de Biomedicina de la UCV, en el diagnóstico de esa bacteria a partir de péptidos sintéticos, moléculas producidas en laboratorio que pueden ser usadas para detectar la presencia de antígenos o anticuerpos. El equipo ha logrado también sintetizar péptidos para diagnosticar parasitosis comunes en Venezuela, incluyendo la esquistosomiasis y mal de Chagas, así como otras enfermedades no parasitarias, como el VIH/sida y la hepatitis.

Noya, junto con un equipo de científicos que incluye a su esposa, Belkisyolé Alarcón, es el creador de la técnica MABA, siglas en inglés de Multiple Antigen Blot Assay, un método de inmunocromatografía para diagnósticos simultáneos, que permite evaluar distintas enfermedades y alergias con el uso de una tira de nitrocelulosa acondicionada con sustancias colorimétricas o luminiscentes que reaccionan ante la presencia de ciertos anticuerpos.

“Sabemos que hay inmunoglobulinas contra el plasmodium de la malaria en la saliva”, señala Noya. “De allí que hayamos decidido unir la síntesis de péptidos y la técnica MABA para el desarrollo de este dispositivo”.

Una de las ventajas de MABA es que su costo es notablemente inferior al de otros métodos. La evaluación de cada antígeno por paciente se calcula en 0.006 centavos de dólar, mientras que en el caso de la prueba ELISA, ese costo representa 0.129 centavos de dólar, según explican en el libro Western Blotting: Methods and Protocols, Methods in Molecular Biology.

Adicionalmente, la detección del plasmodium de la malaria en la saliva también facilitaría el diagnóstico en pacientes con cuadros muy graves en los que se dificulta la extracción de sangre, apunta Alarcón, quien es la directora del Instituto de Medicina Tropical de la UCV. Uno de los desafíos es poder comprobar la fiabilidad de la prueba pese a que la saliva puede estar sometida a contaminación en la cavidad bucal.

Esperanzas contra una endemia

Elementos como el costo accesible y la facilitad de transporte son sin duda puntos a considerar en la lucha contra la malaria, que afecta a extensas zonas del mundo en desarrollo, especialmente en el África Subsahariana. La Organización Mundial de la Salud señala que en el 2015 se diagnosticaron en el mundo 212 millones de casos de paludismo y que la parasitosis transmitida por el mosquito Anopheles fue la causa de la muerte de 429.000 personas ese mismo año.

En Venezuela también se trata de una prioridad. En este país, pese a que lucha contra la malaria alcanzó notables éxitos en los años sesenta, la enfermedad ha repuntado en un contexto de profunda crisis económica. Más de 168.000 casos se habían reportado hasta septiembre de 2016.

La potencial utilidad del desarrollo del kit fue reconocida por la Fundación Bill y Melinda Gates, que otorgó un financiamiento de 100.000 dólares para concretar la primera fase del proyecto. Se trata, en todo caso, de un desafío a las condiciones hostiles que actualmente debe afrontar el Instituto de Medicina Tropical de la UCV, donde perseveran para ser competitivos pese al clima conflictivo de Venezuela: en los últimos meses han sido objeto de al menos 20 robos en los que han perdido equipos y otros insumos valiosos de investigación. “Hemos recurrido a apoyo interno y externo para continuar con nuestro trabajo”, afirma Alarcón

Aunque no puede adelantar resultados, Oscar Noya afirma que ya han obtenido algunos avances favorables en el desarrollo del estuche. De ser así, podría ser candidatos a recibir apoyo financiero para una segunda fase.