ATLANTA- La infección con el virus del Zika durante el embarazo puede causar defectos de nacimiento, y también puede no causarlos. Los científicos quieren saber por qué el virus afecta de manera catastrófica a algunos fetos pero a otros no.

En Colombia, donde el número de infecciones de zika conocidas está en segundo lugar después de Brasil, ha habido relativamente pocos casos de defectos de nacimiento relacionados: 57 en comparación con los más de 2.000 en Brasil, según la Organización Mundial de la Salud. Estados Unidos ostenta el tercer mayor número de defectos de nacimiento relacionados con el Zika, con 31 casos combinados y pérdidas de embarazo debido a abortos involuntarios. La proporción exacta de las infecciones de Zika a defectos de nacimiento en cada país sigue siendo difícil de determinar, en parte debido a que muchos pacientes de Zika no muestran síntomas, pero lo que está claro es que las tasas de defectos de nacimiento son desiguales.

Esa todavía inexplicable variabilidad geográfica fue motivo de especulaciones entre los científicos que asistieron a la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene en Atlanta esta semana, acerca de lo que está causando los diferentes patrones en los defectos congénitos relacionados con el zika. Comparar los casos en el noreste de Brasil, donde los defectos de nacimiento son los más comunes, con el resto de Brasil y Colombia podría traer algunas respuestas, dice Pedro Fernando da Costa Vasconcelos, director del Laboratorio Nacional de Referencia para Arbovirus de Brasil.

Una variación notable es que, en el noreste de Brasil pocas personas reciben vacunas contra el virus de la fiebre amarilla, mientras que esa sí la norma en los otros dos lugares, dice Vasconcelos da Costa. Los investigadores tienen que estudiar esa disparidad, añade, porque la fiebre amarilla y el virus del Zika están estrechamente relacionados, de tal manera que la vacuna contra la fiebre amarilla podría proporcionar cierta protección contra la reactividad cruzada. El investigador añade que dicho análisis debe estar empezando pronto.

Otras teorías abundan, sin embargo. No existe un seguimiento fiable de qué tantas de mujeres con zika en Brasil y Colombia han optado por interrumpir su embarazo debido a la preocupación acerca de los defectos de nacimiento. "Lo que no estamos obteniendo es una buena información sobre los abortos", dice Albert Ko, profesor de epidemiología y medicina de la Universidad de Yale, que lleva a cabo investigaciones sobre zika en Brasil. Entonces, los expertos no saben si las tasas de terminación de embarazo podrían explicar algunas de las discrepancias geográficas en los defectos de nacimiento.

En EE.UU. el futuro puede traer mejores estadísticas sobre los abortos relacionados con zika, dice Anne Schuchat, subdirectora principal de los Centros para el Control y la Protección de Enfermedades. El CDC está haciendo un seguimiento a las mujeres infectadas con zika a lo largo de su embarazo y "caracterizando el espectro de lo que ocurre si hay parto o aborto", explicó Schuchat en la conferencia. Iván González, co-director del Equipo de Respuesta del Zika de la Universidad de Miami, dice que él ya ha oído hablar de varias mujeres en su área que han tenido abortos debido a su condición con zika. Fuera de su sistema de salud, dice, "es muy difícil hacer un seguimiento de cuántas mujeres están teniendo abortos [en el área de Miami]".

Sin embargo, otros factores, o una combinación de ellos, podrían estar en juego. Por ejemplo, no queda claro si la genética de los pacientes con zika, las infecciones previas, o incluso algo acerca de los mosquitos mismos –tal como la carga viral y bacteriana que portan– puede influir en la dinámica del virus en mujeres embarazadas. Hasta la fecha, no ha habido ningún estudio sobre estos factores, por lo que el público se queda con teorías y especulación.

Un mayor conocimiento podría provenir de un estudio a gran escala que está siguiendo a miles de mujeres embarazadas afectadas por el zika y a sus hijos. En junio se inició el reclutamiento de 10.000 mujeres embarazadas en nueve localidades en las Américas, dice Ko. La investigación se ajustará a las mujeres desde su primer trimestre en adelante, hasta durante al menos un año después del nacimiento del bebé, comparando los resultados de nacimientos de madres infectadas con zika con los de aquellas sin la infección. Con estos datos los investigadores esperan obtener una imagen más clara en los próximos años.