Estados Unidos eligió al presidente Donald Trump solo dos días después de que comenzaran las negociaciones sobre el clima de las Naciones Unidas en Marrakech, Marruecos una conferencia destinada a transformar el acuerdo climático de París de diciembre de 2015 en planes de acción nacional. Los resultados electorales sorprendieron a los negociadores, que se encuentran en la conferencia de dos semanas de duración, y suscitó  preguntas sobre lo que una administración Trump significará para el acuerdo que entró en vigor legal la semana pasada. Sin embargo, los asistentes a la 22ª Conferencia de las Partes (COP 22) dicen que la comunidad internacional sigue fuertemente comprometida en la lucha contra el cambio climático, con o sin la cooperación de Trump.

Muchos de los representantes de la COP 22 están preocupados por la llegada a la presidencia de Trump porque él ha calificado el cambio climático de "engaño", se ha comprometido a "cancelar" el acuerdo de París, derogar muchas de las iniciativas a favor del clima del Presidente Barack Obama y ha prometido revivir la industria del carbón en los Estados Unidos. Debido a que Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, retirarse del acuerdo de París sería un duro golpe para los esfuerzos internacionales de limitar el calentamiento global.

Al igual que muchos otros en todo el mundo, los participantes de la COP 22 están tratando de entender las repercusiones de la elección de Trump. "La primera reacción de todo el mundo fue de shock", dice Jake Schmidt, director de programa internacional del Consejo de Defensa de Recursos Naturales, que asiste actualmente a la conferencia de las Naciones Unidas en Marrakech. "La gente está como sonámbula, preguntándose: ‘¿Esto es real? ¿Sucedió esto? ¿Cómo avanzamos? Las expectativas de la gente viraron 180 grados, así que todo el mundo sigue digiriéndolo.

Según la estructura del acuerdo, si Trump retirara a los Estados Unidos del acuerdo de París, se necesitarían cuatro años para completar este proceso. Sin embargo, el convenio no está diseñado para castigar a un país si no cumple sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. Así que aunque Trump no se retirara formalmente del pacto, podría simplemente no cumplir con el compromiso. Trump también podría abandonar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que solo se necesitaría un año para eliminar a los Estados Unidos del acuerdo de París.

Estados Unidos también había prometido $3.000 millones al Fondo Verde del Clima de las Naciones Unidas, que brinda apoyo financiero a los países en desarrollo para ayudarles a mitigar y adaptarse al cambio climático; Trump podría negar el tan necesitado apoyo financiero. Pero líderes mundiales y expertos dicen que cualquier movimiento no vendría sin consecuencias. "La administración llegará a darse cuenta de que la acción climática es ahora una parte esencial de la diplomacia internacional estadounidense", escribió Andrew Steer, jefe del Instituto de Recursos Mundiales, en un comunicado. "El país se ha comprometido con el acuerdo de París y avanzar con este pacto mundial es fundamental para preservar la confianza y credibilidad de Estados Unidos en el mundo.

A pesar de los resultados electorales, las conversaciones en la COP 22 están avanzando. "La realidad es que la gente va a sus sesiones, los eventos continúan la máquina no se detuvo aquí", dice Mariana Panuncio-Feldman, directora de cooperación internacional de clima del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y directora de la delegación de WWF en la COP 22 . "Hay una sensación de que tenemos que seguir adelante, de que tenemos que seguir trabajando". Sin embargo, las elecciones en Estados Unidos han tenido un impacto. "Obviamente, el tono y fuerza han cambiado", dice Schmidt. "Si las elecciones se hubieran ido en sentido contrario, las preguntas en la COP 22 serían: '¿Qué sigue?' En cambio ahora son ¿Cómo mejoramos este acuerdo global y nos aseguramos de que no sea debilitado?"

Por supuesto, lo que Trump dijo en la campaña electoral puede no resultar ser lo que haga en la Casa Blanca. Los observadores están esperando a ver lo que pone en su agenda, a quién elige para ser parte de su administración y cuáles son sus planes específicos para el cambio climático. "Hay una gran diferencia entre una declaración y la gobernanza", dice Panuncio-Feldman. "Todavía no está claro cuál será la importancia que la administración Trump le dará al cambio climático.

Otros países, como China e India, están priorizando el tema porque ven la acción climática no solo como un imperativo moral, sino como un imperativo económico y social. "Es probable que veamos la continua acción nacional de los países clave para construir esta economía de energía limpia", dice Schmidt. "Sus ciudadanos exigen que estas acciones sucedan. Es de su interés.

Si los países no invierten en energía limpia y no hacen esfuerzos para mitigar y adaptarse al cambio climático, podría perjudicarlos. O al menos podrían perder oportunidades económicas un argumento para persuadir a Trump de cooperar internacionalmente. "Esta es una transición demasiado lógica para cualquier persona que tenga un argumento ideológico en contra de la energía limpia, porque se opone al crecimiento económico y al buen sentido de los negocios", dice Daniel Kammen, profesor de energía de la Universidad de California en Berkeley y científico enviado por Departamento de Estado de los Estados Unidos, que asiste a las conversaciones, "Eso es lo que la gente está diciendo aquí: ellos no creen que alguien quiera retroceder en esto".