En un momento u otro, todos hemos escuchado fragmentos de consejos románticos como “los chicos buenos terminan en el último lugar” o “trátelo mal” para mantenerlo “interesado”, lo que sugiere que ser demasiado “agradable” lo dejará en desventaja en el mundo del apareamiento. Estos viejos dichos siguen siendo usados en la cultura de las citas –¿recuerda la popularidad reciente del negging? En esencia, esto se refiere a hacer un cumplido como “me gustan tus ojos ... ¿estás usando lentes de contactos de color?” con el fin de sutilmente disminuir el valor social de la persona que está tratando de atraer. Existen algunas pruebas de que los rasgos de personalidad asociados con ser un “idiota”, la poca amabilidad y conflicto, la alta extroversión y la apertura a la experiencia, junto con el narcisismo, el maquiavelismo (ser manipulador) y la psicopatía (insensibilidad, mentira, búsqueda de emoción) están vinculados al aumento de la conducta sexual, particularmente en lo que respecta al apareamiento a corto plazo. ¿Pero esto captura lo que la gente realmente quiere en una pareja de apareamiento? ¿Los buenos chicos de verdad llegan de último?

Un área de investigación que parece contrastar esta noción es el estudio del altruismo como una señal sexual. El altruismo implica comportarse de manera que beneficie a otro individuo con algún costo para uno mismo. Recientemente, la evidencia convergente ha sugerido que el altruismo puede desempeñar un papel importante en la elección del compañero, destacando así una vía potencialmente importante en la cual las buenas acciones que se hacen hacia individuos no relacionados (ejemplificados hoy por actos como donar sangre o ayudar a empujar el auto de un extraño en la nieve) puede haber evolucionado.

Esta teoría sugiere que el altruismo puede servir, en parte, para transmitir el valor de uno como  pareja, incluyendo la preocupación por los demás y la probabilidad de cooperar con futuros compañeros. La investigación ha demostrado que preferimos a los altruistas, en igualdad de condiciones, especialmente para el apareamiento a largo plazo (la evidencia es mixta en el caso de los compañeros a corto plazo). Entonces, no es de extrañar que la necesidad de mostrar el altruismo sea fuerte. Algunas investigaciones han demostrado que los hombres competirán activamente entre sí (denominado altruismo competitivo) al hacer donaciones caritativas a mujeres. Curiosamente, estas donaciones de caridad aumentan cuando el objetivo del altruismo es físicamente atractivo.

De esta investigación, se desprende que las personas suelen preferir a los altruistas. Sin embargo, en el mundo real las preferencias no siempre se traducen en decisiones sexuales. Además, queríamos saber si los altruistas también experimentan más éxito en el apareamiento. Los hallazgos anteriores en las poblaciones de cazadores-recolectores demostraron que los hombres que cazaban y compartían la carne a menudo disfrutaban de un mayor acceso reproductivo a las mujeres. Pero, ¿se mantienen estos vínculos en otros ámbitos culturales y contextuales en la sociedad norteamericana contemporánea? Para averiguarlo, realizamos dos estudios: En nuestro primer estudio, hombres y mujeres de pregrado completaron un cuestionario de altruismo (con preguntas como “ha donado sangre”), junto con una encuesta de su historia sexual. Los participantes también completaron un inventario de personalidad, dada la posibilidad de que aquellos con ciertas características de personalidad (como ser extrovertido) participaran más en actividades altruistas y tuviesen una mayor actividad sexual. Encontramos que las personas que obtuvieron las calificaciones más altas en el altruismo también informaron que eran más deseables para el sexo opuesto, tenían más parejas sexuales estables, parejas sexuales más casuales y tenían relaciones sexuales más a menudo dentro de las relaciones (aunque este último resultado no fue estadísticamente significativo después de controlar las variables de personalidad). Los modelos estadísticos (incluyendo covariables) mostraron entre el 13% y el 26% de varianza en las variables de comportamiento sexual. Por otra parte, el altruismo importaba más para los hombres, en cuanto a parejas duraderas y parejas sexuales casuales, que para las mujeres.

Una limitación de este primer estudio fue la posibilidad de que las personas pudieran haber reportado su altruismo o sus historias sexuales de una forma poco realista. Por ejemplo, algunas investigaciones han demostrado que los hombres sobre-informan y las mujeres a sub-informan sobre el número de parejas sexuales en su vida. Para abordar esto, en un segundo estudio utilizamos una medida conductual más sutil del altruismo. Al final de la encuesta, cada participante participó en un sorteo por $100 y se le dio la opción de mantener sus ganancias o donarla a una organización benéfica. Los participantes informaron de nuevo sobre sus historias sexuales, completaron un cuestionario de personalidad, así como una escala para capturar la respuesta socialmente deseable y una medida de narcisismo. Los resultados mostraron que, incluso al controlar estas variables, los que donaron el dinero informaron haber tenido más parejas sexuales duraderas, más parejas sexuales casuales y más parejas sexuales durante el último año, con modelos explicando entre 7% y 28% de variación en las variables de  comportamiento sexual. Los hombres que estaban dispuestos a donar también dijeron tener más parejas a lo largo de sus vidas. Por el contrario, los rasgos de personalidad (algunos de los cuales comprenden los comportamientos “idiotas” descritos anteriormente) no se relacionan significativamente con las historias sexuales.

Investigaciones futuras podrían considerar estudios longitudinales del comportamiento altruista entre los jóvenes, con informes de seguimiento de las historias sexuales a medida que progresan a través de la adolescencia y la edad adulta para abordar mejor la cuestión de la direccionalidad ( “el altruismo en el tiempo A ¿predice el apareamiento en el tiempo B?”). Nuestros estudios examinaron una matriz limitada de variables de apareamiento y de historia sexual. Los próximos estudios deben investigar variables tales como el valor del compañero-pareja, la infidelidad percibida, la estabilidad de la relación y la satisfacción como métricas del funcionamiento de la relación a largo plazo, también cómo las personas priorizan el altruismo de los posibles compañeros en relación con otras cualidades como el atractivo o el atletismo. Sin embargo, esta investigación se combina con hallazgos previos sobre lo deseable del altruismo y la tendencia de los hombres a competir en el ámbito de la generosidad. De hecho, uno de nosotros tiene una amiga que explícitamente chequearía a sus potenciales novios basándose en si habían donado sangre; otros, al parecer, podrían estar haciendo lo mismo.