Hace casi cuatro siglos, Isaac Newton demostró que un prisma de vidrio dividía la luz blanca en todos los colores del arcoíris. Ahora, un equipo de ingenieros eléctricos ha construido un dispositivo que hace algo similar con el sonido: separarlo en sus frecuencias constitutivas a partir de medios exclusivamente mecánicos.

Bautizado como "prisma acústico", el aparato consta de un tubo de aluminio de 40 centímetros de largo con diez agujeros a un lado. El interior se encuentra dividido en cámaras por varias membranas de polímero flexible, las cuales vibran y transmiten el sonido a las cavidades vecinas con un retraso que depende de la frecuencia sonora. Cuando, una vez retrasadas, las ondas escapan por los agujeros, se refractan en distintas direcciones, de modo que aquellas con frecuencias más bajas (análogas a la luz roja) se oyen en el extremo más cercano a la fuente, mientras que las de frecuencias más elevadas (análogas a la luz azul) se refractan más allá. "El aparato imita la manera en que una gota de agua o un prisma de vidrio refractan cada color en diferentes ángulos", explica Hussein Esfahlani, experto en procesamiento de señal del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana. El diseño del dispositivo apareció publicado hace poco en el Journal of the Accoustical Society of America.

Esfahlani cuenta que el prisma tiene su origen en un experimento mental. Desde un punto de vista práctico, sin embargo, podría usarse para separar las frecuencias significativas de una entrada consistente en "ruido blanco" o para determinar con precisión el lugar del que procede una frecuencia concreta. "Es una forma muy elegante y eficaz de distinguir frecuencias sonoras", apunta Nicholas Fang, catedrático de ingeniería mecánica del Instituto de Tecnología de Massachusetts que no participó en el proyecto.

La versión en español de este artículo apareció primero en Investigación y Ciencia.