La deforestación suma. Una nueva investigación halló que la región amazónica podría perder más de la mitad de sus especies de árboles para 2050 debido a una combinación entre la tala, la agricultura, las represas, los incendios, la minería, el cambio climático y el desarrollo humano.

En total, al menos 36 por ciento y hasta 57 por ciento de las más de 15.000 especies de árboles de la Amazonia ahora deberían ser consideradas en peligro de extinción, según un artículo publicado en Science Advances.

El artículo, resultado del trabajo de 158 investigadores de 21 países, examinó los bosques de la cuenca amazónica y del Escudo de Guayana bajo dos escenarios de deforestación. En el primer escenario sin cambios —que se basa en las tasas de deforestación que concuerdan con las que hemos visto en los últimos años—, la Amazonia perdería alrededor de 40 por ciento de sus bosques para 2050. Eso llegaría a 21 por ciento en el segundo escenario, que supone una mejor gobernanza forestal y una reducción de la pérdida de hábitats.

De cualquier manera, el impacto colectivo sería enorme. El artículo calcula que bajo estos escenarios la cantidad de especies vegetales amenazadas en el planeta ahora es al menos 22 por ciento mayor a lo pensado. Muchas de las especies de árboles de la Amazonia, hallaron los investigadores, probablemente calificarían como en peligro o en peligro crítico. Al menos 1.600 especies de árboles tendrán menos de 1.000 especímenes en 2050. Algunos, sin duda, enfrentarán la extinción.

Incluso las especies comunes no se salvarán. Los investigadores encontraron que las especies con valor comercial como la nuez de Brasil (Bertholletia excelsa), el cacao (Theobroma cacao) y la palmera de açaí (Euterpe oleracea) se reducirán en al menos 50 por ciento.

Aún así, el problema en realidad no es tan malo como los investigadores esperaban, según el autor principal del artículo, Hans ter Steege, investigador senior del Centro de la Biodiversidad Naturalis en los Países Bajos. “Yo pensaba que la situación era mucho peor”, dice. “Si usted está en el ‘arco de la deforestación’, parece que todo está perdido. Pero también puede darse cuenta de que, igual que en Europa, esta deforestación ofrece oportunidades para que las personas puedan vivir. La buena noticia es que más de 80 por ciento de la selva amazónica no está deforestada y es una inmensa cantidad de bosque”. Alrededor de la mitad de esa tierra, dice el experto, está en alguna forma de zona de conservación. Una parte se destina a reservas de conservación, mientras otras áreas están regulados para su uso sostenible o como territorios indígenas.

De todos modos, algunas regiones serán más afectadas que otras. “Muchas de las especies que se prevé que se extingan tienen su variedad completa en el este o en el sur de Amazonas”, dice ter Steege. “Las especies con pequeñas variaciones o pequeñas poblaciones serán susceptibles de extinguirse más que las especies con grandes variaciones”.

Una de las cosas más llamativas de este artículo es que muchas de las especies que corren mayor riesgo ya son tan raras que nunca han sido descritas completamente por la ciencia, o incluso se desconocen. En cambio, unos pocos árboles comunes dominan nuestra comprensión de los bosques amazónicos. Un artículo anterior realizado por el mismo equipo halló que las 227 especies de árboles más comunes de la Amazonia representan más de la mitad de los árboles de la región. El nuevo artículo, mientras tanto, documenta que la población cuenta menos de 5.000 especies.

Gran parte del resto de las especies de árboles amazónicos —unas 10.000 especies adicionales— permanece desconocida o poco estudiada, lo que los investigadores llamaron biodiversidad oscura. “La mayoría de las extinciones de hecho estará en la ‘biodiversidad oscura’”, dice ter Steege.

La pérdida de tantos árboles, obviamente, tendrá un efecto en cascada sobre la biodiversidad amazónica y pondrán en riesgo a muchas otras especies. “La extinción no es solo una especie”, explica ter Steege. “Muchas especies serán afectadas. Para los grandes carnívoros y primates, la deforestación junto con la inmensa fragmentación del hábitat tendrán un efecto mucho más inmediato. La caza en fragmentos también pueden disminuir la población de otros mamíferos y afectar la dispersión de muchas otras especies”.

El documento advierte que los árboles tropicales ahora pueden ser uno de los grupos de especies más amenazados del mundo —a la par de las cícadas, anfibios y corales—, pero también deja claro que el actual sistema de redes protegidas en la Amazonia está funcionando y muchas especies se salvarán si continuamos mejorando estas protecciones. “El mensaje de que podemos hacer la diferencia debe ser adoptado”, dice ter Steege.

Dos veces por semana, John Platt arroja luz sobre las especies en peligro en todo el mundo, explorando no sólo por qué están muriendo, sino también lo que se está haciendo para rescatarlas del olvido. Sígalo en Twitter @johnrplatt