Para la mayoría de las personas, la identidad está ligada al trabajo. Nos esforzamos para que nuestro empleo adquiera significado y las críticas al respecto nos afectan personalmente. Ese no parece ser el caso de los ejecutivos de la banca de inversión. Estos individuos disocian trabajo e identidad propia hasta tal punto que los investigadores han acuñado una nueva expresión para referirse al fenómeno: "manipulación teflónica de la identidad".

La denominación surgió a partir de una serie de entrevistas realizadas durante casi dos años a seis banqueros de inversión de Londres. Todos ellos describieron situaciones laborales frecuentes en las que se las apañaban para eludir su identidad. Uno de ellos, por ejemplo, dijo, hablando de su explosivo jefe: "Ya estoy más o menos acostumbrado, y la verdad es que me resbala... Me lo tomo como mi trabajo, no como algo personal".

Tales malabarismos psicológicos quizá se deban al entorno exigente y explotador que prevalece en el sector bancario, opina Maxine Robertson, coautora del estudio y profesora de innovación y organización en la Universidad Queen Mary de Londres. La reducción del yo a la mínima expresión podría ser un mecanismo para salir adelante. Según el estudio, cuyos resultados aparecieron publicados hace poco en la revista Organization Studies, los sujetos justificaron ese desapego psicológico debido a la cantidad de dinero que ganaban.

Alden Cass, psicólogo clínico de Nueva York que no participó en el estudio, se muestra preocupado por el coste a largo plazo. Al anteponer el dinero a la salud mental, señala, se corre el riesgo de acabar exhausto, sufrir dolencias físicas, abusar de las drogas e incluso divorciarse.

El estudio, con pocos participantes, tal vez no pueda generalizarse a otros empleados del sector financiero, pero no deja de resultar notable dada la escasez de investigaciones sobre la pérdida de identidad. Los autores se preguntan ahora si las mismas "manipulaciones teflónicas" no se producirán también en otros ambientes con alto grado de estrés, como el mundo académico.

 

Este artículo se reproduce con permiso y su versión en español se publicó primero en Investigación y Ciencia.