Uno de los cocodrilos más amenazados en el mundo, el cocodrilo cubano, enfrenta una crisis de identidad genómica. Las raras y endémicas especies de la isla se han estado cruzando con su primo más abundante, el cocodrilo americano, creando descendencias híbridas y poniendo en riesgo su supervivencia. En cada bebé, una porción del genoma del cocodrilo cubano se sustituye por genes de cocodrilo americano. Con cada generación se han perdido más y más genes cubanos y, eventualmente, la especie podría extinguirse.

Los científicos sabían que las dos especies se apareaban entre ellas en estado salvaje, pero solo recientemente determinaron en qué medida ocurría, al realizar una evaluación integral de la genética de los cocodrilos en Cuba. El estudio fue publicado el año pasado en la revista Heredity.

Un equipo de investigadores cubanos y canadienses, liderados por Yoamel Milián-García, de la Universidad de La Habana, analizó los marcadores genéticos de muestras obtenidas de 227 cocodrilos salvajes y 137 cocodrilos de la Granja de Cría en Cautiverio Ciénaga de Zapata Cría.

Los resultados mostraron que el nivel de hibridación en la naturaleza es mucho más alto de lo que se creía anteriormente: 49,1 por ciento de los cocodrilos salvajes muestreados eran híbridos, mientras que solo 16,1 por ciento de los cocodrilos en cautiverio tenían genes mezclados. (En 1974, el programa de cría en cautiverio decidió mantener solo cocodrilos cubanos, de modo que los genes americanos en los de cautiverio representan un nivel anterior y menor de cruzamiento).  

Considerado en peligro crítico según la Lista Roja que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el cocodrilo cubano se encontraba anteriormente en toda la isla, pero la caza extensiva desde mediados del siglo XIX provocó que la población cayera bruscamente. Ahora los aproximadamente 4.000 ejemplares restantes están en riesgo de empantanamiento genético a causa del cocodrilo americano, más abundante.

A medida que más genes del cocodrilo americano se mezclan en la población mediante la hibridación, el cocodrilo cubano pierde su diversidad genética y lo que lo hacía distinto. La pérdida de genes que alguna vez tuvo esa especie tiene el potencial de reducir su capacidad para adaptarse a los desafíos ambientales a los que puede estar expuesto. Los investigadores dicen que las características genéticas, morfológicas, ecológicas y de comportamiento distintas del cocodrilo cubano representan un linaje único, y lo hacen digno de protección. El ya persistente nivel de hibridación viola el criterio de especie bajo el concepto de especie biológica. Esto define a una especie como un grupo de organismos que pueden cruzarse entre sí pero que están aislados de otros grupos en términos reproductivos.

El siguiente paso es determinar si la hibridación de las dos especies es un fenómeno natural o no. “Hemos visto que tiene un componente natural y podría aumentarse mediante presiones antropogénicas”, dice Milián-García. “Pero es importante para nosotros determinar la magnitud de cada componente en este proceso”. La modificación del hábitat y la caza ilegal podrían estar llevando a las dos especies hacia las mismas áreas, donde son capaces de reproducirse.

La cuestión se complica aún más por la evidencia de que los cocodrilos americanos en Cuba están, en realidad, más estrechamente relacionados con el cocodrilo cubano que con otros cocodrilos americanos que se encuentran en el continente. Parece que en el Caribe, los cocodrilos americanos tomaron algunos genes de sus familiares cubanos hace un poco más de doscientos mil años. Eso implica que hay tres grupos genéticos diferentes en lugar de dos.

“No sabemos si esto es una hibridación antigua o un tipo más complejo de fenómeno evolutivo”, dice George Amato, director del Instituto Sackler de Genómica Comparada del Museo de Historia Natural de Nueva York. “Pero nos sentimos bastante seguros de que la actual hibridación observada es una amenaza para lo que reconocemos como una especie distinta”. Amato no participó en el estudio reciente, pero está familiarizado con el trabajo.

No obstante, hubo algunas señales esperanzadoras en el análisis genético de los cocodrilos cubanos en cautiverio. Aproximadamente 30 por ciento tenía un subconjunto único de genes, que es ADN que no comparten con el resto de la población en cautiverio. Eso hace que sean valiosos reservorios de ADN del cocodrilo cubano, y podrían ser usados para ayudar a que toda la población pueda mantener su diversidad genética frente al embate del cocodrilo americano. Los investigadores prevén usar esta información para ayudar a diseñar el primer intento formal de un plan de gestión de cocodrilos con base científica en Cuba.