La ingeniería genética podría desempeñar un papel en hacer los cultivos más resistentes al cambio climático, pero aún se necesita más investigación para entender los usos potenciales de la tecnología, dijo ayer la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (NAS, por sus siglas en inglés).

En un extenso informe de 400 páginas, el máximo grupo científico del país halló que no había evidencia que apoyara las afirmaciones de que los organismos genéticamente modificados son peligrosos para el medio ambiente ni la salud humana. Al mismo tiempo, la introducción de cultivos genéticamente modificados tuvo poca aparente influencia  sobre el ritmo al que la productividad agrícola ha aumentado con el tiempo.

En el futuro, dijo la academia, investigadores y reguladores deben asegurarse de evaluar la seguridad y la eficacia de cultivos específicos, en lugar de centrarse en el riesgo potencial planteado por el proceso de modificación de las plantas.

"La tecnología está cambiando tan rápidamente que teníamos que ver a dónde nos está llevando en el futuro", dijo Fred Gould, presidente del Comité sobre Cultivos Genéticamente Modificados de NAS, que realizó el informe, y profesor de entomología de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

El informe estudia en profundidad las investigaciones previas y el potencial futuro de la frecuentemente controvertida aplicación de la ingeniería genética a los cultivos estadounidenses.

Los partidarios de la tecnología dicen que los cultivos genéticamente modificados (GE, por sus siglas en inglés) son necesarios para satisfacer las demandas nutricionales de una población mundial en crecimiento. Los opositores dicen que los cultivos podrían plantear riesgos ambientales y de salud, sobre todo a largo plazo.

Actualmente, la mayoría de los cultivos modificados genéticamente disponibles en el mercado tienen rasgos añadidos que protegen a las plantas de las plagas y las hacen resistentes a los herbicidas. Pero en el futuro, la tecnología podría ser utilizada más bien para hacer frente a las vulnerabilidades de los cultivos ante el cambio climático, mediante la incorporación de rasgos de resistencia a sequías y de tolerancia al calor y al frío, según el informe.

"El cambio climático afectará a los rendimientos y la calidad de los productos de muchas maneras. El aumento de las temperaturas acelerará el desarrollo del cultivo y por tanto limitará el rendimiento potencial. En climas más fríos, el aumento de las temperaturas podría prolongar la estación de crecimiento, particularmente en cultivos con un crecimiento indeterminado, como el algodón", escribieron los miembros del comité.

Algunos llaman al informe tranquilizador

Estrategias de ingeniería genética podrían utilizarse junto con la crianza convencional y cambios en la gestión agrícola para ayudar a las plantas a sobrevivir mejor los cambios ambientales, dijeron.

Un reto importante es que la adición de rasgos como la tolerancia al calor es mucho más complejo que la alteración de un solo gen para hacer plantas resistentes a los herbicidas, dijo Richard Amasino, miembro del comité de la NAS.

"Si tuviéramos el conocimiento básico que permitiese al maíz crecer a temperaturas más altas, entonces tendríamos un amortiguador para el cambio climático. ¿Pero entendemos la bioquímica básica de cómo podría funcionar? No. No hay una proteína mágica que introducir. Así que estos son temas muy complejos. Básicamente, a medida que avanzamos a cosas bioquímicamente más complejas, vamos a tener que tener mucho más conocimiento, y va a tener que haber un límite fisiológico", dijo Amasino.

Para ayudar a cerrar la brecha de conocimiento, los miembros del comité pidieron una financiación pública continua de la investigación básica para una mejor comprensión de la "base fisiológica, bioquímica y molecular de estos rasgos importantes".

También observaron que los beneficios de la investigación dependerían de la cantidad de apoyo social, político y económico para la ingeniería genética.

En total, los miembros del comité evaluaron 1.000 artículos científicos sobre cultivos genéticamente modificados; escucharon a grupos científicos, industriales y de ambientalistas a lo largo de 80 presentaciones; y leyeron más de 700 comentarios publicados en la página web de NAS.

"El informe me alentó mucho; el proceso fue extremadamente cuidadoso", dijo Sarah Davidson Evanega, directora de la Alianza Cornell para la Ciencia en la Universidad de Cornell.

"El informe concluye que no hay impactos negativos de los cultivos genéticamente modificados. Es alentador ver un informe de una institución de confianza que presente esa conclusión. Debería ser tranquilizador para el público que no sean menos seguros que sus equivalentes sin modificaciones genéticas", dijo.

Otros lo critican como “esquizofrénico”

Según Evanega, la alta calidad del informe podría ayudar a mejorar el clima político para el uso de cultivos genéticamente modificados y convencer a más gente de que existe un consenso científico acerca de la seguridad de la tecnología de ingeniería genética y que la biotecnología puede ayudar al país a responder al cambio climático.

Gould señaló que como el cultivo tradicional de plantas se ha convertido en una práctica más tecnológica, la línea que separa los cultivos genéticamente modificados y los no modificados, se ha difuminado.

Hizo hincapié en la importancia de la evaluación de la ingeniería genética basándose en los productos creados en lugar de sobre el proceso tecnológico en sí.

"¿Querría decir que los cultivos modificados genéticamente son malos porque hay cultivos tolerantes a herbicidas? ¿O querría decir que los cultivos modificados genéticamente son geniales, ya que van a salvar a las personas de quedarse ciegas?", dijo Gould.

"No son lo mismo. La idea de ponerlos a todos en la misma cesta, es algo fácil de hacer, pero no está en nuestro informe. Nos esforzamos mucho por alejarnos de esas generalizaciones amplias y radicales. Sé que a algunas personas les gustaría tenerlas, pero no tenía sentido para nosotros después de examinar la literatura".

Los resultados del informe generaron críticas y algunos elogios de la Unión de Consumidores, que se opone al uso de la ingeniería genética y ha estado presionando para el etiquetado de los organismos genéticamente modificados en los alimentos.

Michael Hansen, un ecólogo evolucionista y científico en la Unión de Consumidores, calificó el informe de "esquizofrénico" en su postura sobre las pruebas de seguridad de los cultivos genéticamente modificados.

"Por un lado, dice que deberíamos regular según el producto, y no el proceso, pero luego pasa a admitir que las nuevas técnicas de ingeniería genética, como la edición de genes y la biología sintética, producirán rasgos más diversos y complejos en más cultivos que podrían suscitar nuevas preocupaciones de seguridad, apuntando que incluso las nuevas técnicas de edición de genes tienen efectos que no son el objetivo", dijo.

Hansen elogió el informe por decir que el etiquetado de organismos genéticamente modificados no trata sólo acerca de la ciencia detrás de la tecnología, sino que también es una cuestión del "derecho a saber" del público.

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