Con poco más de dos años y medio de edad, los niños aprenden el rechazo que su madre muestra hacia el sobrepeso. Si con 11 meses se decantan por las medidas de personas con kilos de más, a los 32 meses ya prefieren el cuerpo que se corresponde con un peso normal. Este cambio en la preferencia del aspecto corporal se encuentra relacionado con la actitud de la madre: cuanto mayor es su rechazo al exceso de peso, más marcado se encuentra ese prejuicio en el hijo. A esta conclusión ha llegado un equipo de psicólogos internacional a partir del análisis de setenta niños y niñas y sus respectivas progenitoras.

Influencias maternas

Trabajos anteriores habían revelado que los prejuicios en relación a las personas con sobrepeso ya se observan en los niños preescolares de más de tres años y medio, y que entre los cinco y los diez años ese prejuicio se halla consolidado. No obstante, la nueva investigación sugiere que esa actitud se origina incluso a edades más tempranas. “Descubrimos que la preferencia se encuentra fuertemente relacionada con el prejuicio materno”, explica Ted Ruffman, de la Universidad de Otago y autor principal del estudio publicado en Journal of Experimental Child Psychology. Según los resultados, existe una alta correlación entre la actitud de rechazo que muestra la madre hacia el sobrepeso y el juicio sesgado que manifiesta su hijo en relación al peso.

Los investigadores utilizaron un cuestionario para evaluar el prejuicio de las mujeres hacia el exceso de peso. Por otra parte, presentaron a niños de 11 y 32 meses de edad fotografías de personas con y sin sobrepeso, cuyos rostros mantuvieron ocultos con la intención de que se fijaran solo en sus respectivos cuerpos. Los participantes que apenas llegaban a un año de edad dirigían la mirada con mayor frecuencia a los cuerpos con más kilos. Esta preferencia cambiaba a los 32 meses bajo influencia materna, según los autores. También comprobaron que el consumo de televisión, la educación o el físico de los progenitores no desempeñaban ningún papel en este contexto. Por lo general, la madre es la principal persona de referencia del niño, señala Ruffman.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.