Nota del editor: Este artículo forma parte de un informe especial sobre Las 10 principales tecnologías emergentes de 2016 producido por el Foro Económico Mundial. La lista, compilada por el Meta-Consejo de Tecnologías Emergentes del Foro, destaca los avances tecnológicos que sus miembros, incluyendo la Editora Jefa de Scientific American Mariette DiChristina, creen tienen el poder de mejorar vidas, transformar las industrias y salvaguardar el planeta. También proporciona una oportunidad para debatir cualesquiera que sean los riesgos y preocupaciones humanos, sociales, económicos o ambientales que las tecnologías pueden plantear antes de la adopción generalizada. 

El auge del automóvil transformó la sociedad moderna. Cambió dónde vivimos, lo que compramos, cómo trabajamos, y a quién llamamos amigos. A medida que coches y camiones se volvían algo habitual, crearon nuevas clases de trabajos y convirtieron en obsoletas otras profesiones.

Ahora estamos en la cúspide de un cambio tecnológico que será igualmente transformador en el transporte: pasar de vehículos manejados por seres humanos a vehículos que se manejan solos. El impacto a largo plazo de los vehículos autónomos en la sociedad es difícil de predecir, pero también difícil de exagerar. Lo único cierto es que cuando esta tecnología sea omnipresente, la vida será diferente de lo que era.

Google y otras compañías han estado probando carros auto-manejados desde hace varios años, con buenos resultados. Estos automóviles procesan grandes cantidades de datos sensoriales de los radares de a bordo, cámaras, telémetros ultrasónicos, GPS y mapas almacenados para navegar a través de las rutas en situaciones de tráfico cada vez más complejas y que cambian rápidamente sin ninguna intervención humana.

Sin embargo, por parte del público, el uso de vehículos con capacidades autónomas acaba de empezar. La adopción será gradual, a través de la aplicación constante de características de seguridad y comodidad cada vez más inteligentes en los automóviles de otra manera ordinarios. Algunos modelos, por ejemplo, ya ofrecen aparcamiento automático en paralelo, mantenerse automáticamente en el carril, frenado de emergencia, o incluso control de crucero semiautónomo. El pasado octubre, Tesla Motors proporcionó a los propietarios de sus vehículos un paquete de software descargable que permite un sistema limitado de manejo automático.

Es probable que esta tendencia continúe a medida que la tecnología madura y que las barreras legales y reglamentarias van cayendo. Media docena de estados de EE.UU. ya han autorizado vehículos de carretera autónomos, y más estados tienen planes de hacerlo. Las discusiones entre las aseguradoras de automóviles y los legisladores están en marcha sobre cómo repartir la responsabilidad y los costos cuando los coches auto-manejados se metan en accidentes, como es inevitable que hagan –aunque en general se espera que estos coches demuestren ser mucho más seguros, en promedio, de lo que los coches operados por el conductor son hoy en día–.

Hay un montón de espacio para la mejora en ese frente. En Estados Unidos, choques y colisiones se cobran cada año más de 30.000 vidas y causan unos 2,3 millones de lesiones. Los sistemas de auto-conducción pueden tener errores –el software que ejecutan es complicado– pero están libres de la miríada de distracciones y conductas riesgosas que son las causas más comunes de accidentes en la actualidad. A corto plazo, los sistemas de seguridad semiautónomos que sólo se dedican a prevenir accidentes, pero que de otro modo dejan la responsabilidad en el conductor, es probable que también reduzcan el costo humano de la conducción de manera significativa.

Transformaciones mucho más profundas seguirán una vez que se pueda confiar en coches y camiones para pilotarse de forma rutinaria –incluso aunque no haya nadie en su interior–. Entonces, la propiedad exclusiva de automóviles podría dejar de ser la necesidad de la vida moderna que es hoy en día para muchas personas. Carros compartidos y servicios de taxi y entrega sin conductor podrían convertirse en la norma. Esta transición podría ayudar a ancianos y enfermos –una proporción creciente de la población– a "envejecer en casa" con más elegancia. Vehículos compartidos programables podrían reducir la necesidad de estructuras locales de aparcamiento, reducir la congestión mediante la prevención de accidentes y permitir viajar con seguridad a velocidades más altas y distancias de seguimiento menores, y desbloquear numerosos beneficios secundarios.

Al igual que todas las tecnologías, los vehículos autónomos implicarán inconvenientes. En un día lejano, la conducción comercial puede que ya no sea una carrera sostenible. Los vehículos compartidos plantean algunas cuestiones espinosas de privacidad y seguridad. En algunas regiones, el aumento de la asequibilidad al acceso del coche podría exacerbar en gran medida los problemas de tráfico y contaminación en lugar de aliviarlos. Pero los muchos beneficios de los coches y camiones auto-manejados son tan convincentes que su adopción generalizada es una cuestión de cuándo, no de si llegará.