Entre sus primeros actos como presidente electo, Donald Trump señaló su interés en establecer un comité presidencial sobre la seguridad de las vacunas y la integridad científica, encabezado por Robert Kennedy Jr., un abogado conocido por argumentar que un conservante usado en algunas vacunas causa trastornos neurológicos. Esta es una posición opuesta a la de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y otras organizaciones que evalúan la seguridad de las vacunas infantiles.

Una nueva encuesta del Centro de Investigación Pew realizada durante la campaña electoral encuentra que esas opiniones "dudosas sobre las vacunas" no concuerdan con la mayoría de las creencias de los estadounidenses. Una abrumadora mayoría de estadounidenses considera que los beneficios de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola compensan los riesgos (88% a 10% quienes dicen que los riesgos superan los beneficios). Alrededor del 73 por ciento de los estadounidenses califica los beneficios preventivos para la salud de la vacuna triple viral como altos y el 66 por ciento considera que el riesgo de efectos secundarios es bajo.

Las preocupaciones del público acerca de la seguridad de la vacuna triple viral se han estado filtrando desde al menos 1998 cuando un estudio de investigación – más tarde desacreditado–  sugirió que las vacunas tripe viral estaban asociadas con el autismo. La nueva encuesta del centro Pew muestra que aquellos con mayor preocupación incluyen a padres con niños pequeños, un grupo directamente enfrentado a decisiones sobre cómo proteger a sus hijos del riesgo de enfermedad. La encuesta revela que el 52 por ciento de los padres con niños de 0 a 4 años dice que el riesgo de efectos secundarios de la vacuna triple viral es bajo, mientras que el 43 por ciento de este grupo dice que el riesgo es medio o alto. En comparación, el 70 por ciento de los que no tienen hijos menores de edad dicen que el riesgo de efectos secundarios es bajo, el 29 por ciento dice que el riesgo es medio o alto.

Es importante señalar que en una era altamente polarizada, republicanos y demócratas (incluyendo aquellos que se inclinan a cualquiera de los partidos) mantienen aproximadamente las mismas opiniones acerca de los beneficios preventivos para la salud y el riesgo de efectos secundarios de la vacuna triple viral. Además, no hay diferencias o solo son modestas entre los grupos religiosos principales en las percepciones de los riesgos y beneficios de la vacuna triple viral.

Informes de que un número significativo de padres de altos ingresos no han inmunizado a sus hijos llevan a algunos a especular que las personas con mayores ingresos tienen más preocupaciones sobre la seguridad de la triple viral. La encuesta señala, sin embargo, que las personas con mayores ingresos familiares tienden a calificar el riesgo de efectos secundarios de la vacuna triple viral como bajo.

Pero varios otros grupos de estadounidenses se unen a los padres de niños pequeños al ver un mayor riesgo de la vacuna triple viral. Tales preocupaciones pueden tener consecuencias desmesuradas en la medida en que las opiniones de la gente influyan en sus comportamientos de inmunización, ya que los beneficios de salud colectiva que se derivan de la “inmunidad del rebaño” requieren altos niveles de inmunización en todas las comunidades.

Los afroamericanos son más propensos que los blancos a pensar que hay al menos un riesgo medio de efectos secundarios de la vacuna triple viral (44 por ciento de los afroamericanos frente a 30 por ciento de los blancos). Por otro lado, los afroamericanos son también menos propensos a calificar los beneficios preventivos para la salud de la vacuna triple viral como altos; el 56 por ciento lo hace en comparación con el 79 por ciento de los blancos.

Por ejemplo, el 8 por ciento de los estadounidenses que informan que nunca usan medicamentos de venta sin receta para síntomas de resfriado o gripe ven un riesgo medio o alto en las vacunas triple viral (49 por ciento comparado con 31 por ciento de los que toman medicamentos de venta libre de inmediato o si sus síntomas de resfriado o gripe empeoran). Y, los estadounidenses que han usado la medicina alternativa en lugar del tratamiento médico convencional están más inclinados a pensar que el riesgo de efectos secundarios de la vacuna triple viral es medio o alto (43 por ciento en comparación con el 30 por ciento de los que nunca han usado la medicina alternativa o lo han hecho en combinación con la medicina convencional).

Las personas con escaso conocimiento de la ciencia (basadas en un índice de 9 preguntas sobre una variedad de temas científicos) están estrechamente divididas en su evaluación del riesgo de la vacuna triple viral; 50 por ciento dice que el riesgo de efectos secundarios es bajo y 47 por ciento dice que el riesgo es al menos medio. Por el contrario, el 79 por ciento de los que tienen un alto nivel de conocimiento científico dicen que el riesgo de efectos secundarios es bajo, el 19 por ciento dice que es al menos mediano. Alrededor del 55 por ciento de los que tienen menor conocimiento científico clasifican los beneficios de salud preventiva como altos, en comparación con el 91 por ciento de aquellos con mayor conocimiento científico.

Mientras que los especialistas en salud pública prestan especial atención a los comportamientos de los padres de niños pequeños, es probable que los padres tengan un conjunto diferente de razones subyacentes para sus niveles comparativamente más altos de preocupación acerca de la vacuna triple viral que los afroamericanos, aquellos que tienen un bajo conocimiento científico y aquellos que han utilizado prácticas médicas alternativas.