¿Cuánto tiempo de vida le queda por delante a una persona bajo condiciones normales? ¿Tiene aún muchos años en este mundo o la muerte se hará presente dentro de poco?

Las variables analizadas para predecir la esperanza de vida de una persona han sido bastantes. En los últimos años, por ejemplo, se popularizó la medición de los telómeros, los extremos de los cromosomas, las “colas” del ADN que no forman parte de ningún gen sino que ayudan a mantener la integridad de los finales de los cromososmas y evitan que se enreden y se peguen unos con otros.

Algunos científicos han defendido que el largo de los telómeros pueden ayudar a predecir la esperanza de vida de una persona, pues cada vez que una célula se divide los telómeros se acortan hasta que se vuelven críticamente pequeños y la célula deja de dividirse.

Por eso no es extraño que en Internet se puedan adquirir pruebas para medir los telómeros, así como suplementos que prometen extenderlos, todo bajo la propuesta de tener una vida más saludable y más larga vida.

Pero científicos de la universidades de Princeton, Washington, Stanford y California en Berkeley, así como de la Universidad de Costa Rica, concluyeron que el largo de los telómeros no es el mejor de los predictores para la longevidad.

Para llegar a esa conclusión analizaron varios estudios sobre longevidad realizados en Costa Rica, Estados Unidos y Taiwán. Sus conclusiones las publicaron en PLOS One.

La investigación

Los especialistas compararon varios predictores de muerte con el largo de los telómeros de individuos de 60 años o más en Estados Unidos, de 61 años o más en Costa Rica y de 53 años o más en Taiwán.

Los predictores analizados fueron variados e incluyeron cuestiones básicas como edad, sexo y estado civil, así como educación, integración social, hábitos de fumado, ejercicio, movilidad, historial de diabetes y cáncer y días de internamiento en un hospital durante el último año. Tampoco quedaron por fuera el análisis de la presión arterial, el colesterol ni el índice de masa corporal.

El análisis estadístico muestra que, aunque el largo de los telómeros estuvo asociado con sobrevivencia en los tres países, tuvo un desempeño más bajo que otros predictores para distinguir quién moriría y quién viviría pasados cinco años. En realidad, la edad fue la mejor variable predictiva, seguida de cerca por la movilidad.

Fueron 13 los indicadores que dieron una mejor idea de la esperanza de vida de las personas que los telómeros.

El demógrafo Luis Rosero Bixby, quien encabezó el estudio de Costa Rica que fue analizado en esta investigación, dijo a Scientific American que el artículo es “una reacción al exagerado optimismo del valor predictivo del largo de los telómeros”.

“El artículo trata de desalentar el mal uso que se le estaba dando a este importante marcador epigenético. Algunos estaban haciendo negocio, cobrando $700 por medir el largo del telómero de una persona y decirle cuánto le quedaba de vida”, criticó el científico.

“Según nuestro estudio, tienen más valor predictivo de la esperanza de vida la edad de la persona que el largo de sus telómeros y en parte ello se debe a que la medición del largo de los telómeros es compleja e indirecta”, explicó el científico, quien es uno de los coautores de la investigación.

El especialista en genética de las poblaciones Jorge Azofeifa Navas, quien no tuvo relación con el estudio, también resaltó que existen muchas personas haciendo negocios alrededor de la idea de extender la vida, aunque lo hagan con bases científicas cuestionadas, como en el tema de los telómeros.

“El envejecimiento es un proceso multifactorial. No depende de una sola variable. Además, el largo de los telómeros se ve afectado por las condiciones de salud y ambientales en que vive una persona”, dijo este científico costarricense que labora en la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica.

Limitaciones

A pesar de las conclusiones, los investigadores principales advirtieron de algunas limitaciones del estudio realizado. Por ejemplo, las personas con enfermedades crónicas pueden mostrar cambios que hacen que sus telómeros parezcan más largos en los leucocitos, que son las células que se analizaron en este estudio.  Así, las personas críticamente enfermas podrían morir mucho antes y a pesar de que sus telómeros muestren ser largos.

También, existe la posibilidad de que el largo de los telómeros sea un mejor predictor a largo plazo que a corto plazo, debido a que su evolución lo que refleja es un proceso gradual de envejecimiento celular.

Finalmente, los especialistas creen que se necesitan más estudios para concluir si el largo de los telómeros es un predictor de mortalidad solo en ciertos grupos de pacientes, como los que tienen cáncer o quienes tienen problemas cardiovasculares.