El 30 de abril, después de más de cuatro años en órbita alrededor de Mercurio, la sonda MESSENGER de la NASA caerá a su perdición. Sin combustible y con una misión que sobrepasa por mucho el objetivo de un año de observaciones, la nave se estrellará contra la superficie del planeta a una velocidad de 3,9 kilómetros por segundo.

El líder de la misión, Sean Solomon, científico planetario y director del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty en Palisades, Nueva York, se sentó con Nature para hablar sobre lo que MESSENGER ha logrado desde que se lanzó en 2004. La siguiente entrevista ha sido editada y condensada:
 
¿Por qué enviar una misión a Mercurio?
Mercurio era la última frontera de nuestro conocimiento sobre el Sistema Solar interior. Tuvimos varias misiones a Marte y a la Luna, y solo Mariner 10 había ido a Mercurio. Voló por el planeta tres veces [dos veces en 1974 y una vez en 1975], y sus imágenes nos permitió darnos nuestras primeras ideas sobre la historia geológica de Mercurio. Pero había muchas cosas sin respuesta. Era un planeta del que nos faltaba una gran cantidad de información clave.
 
¿Cómo se ve de cerca?
Probablemente el aspecto más decepcionante de Mercurio resultó ser la forma casi uniforme de su color. Los efectos de estar ante la interperie del espacio debe de haber sido tan fuerte, y fue adquirido tan rápidamente, que no había firmas de minerales convincentes.
Los huecos son una forma de relieve que no esperábamos. Estas son brillantes depresiones creadas por la pérdida de material cerca de la superficie. Son algunas de las características más jóvenes del planeta, y son testimonio de algún tipo de material inestable cuya identidad todavía estamos tratando de dilucidar.
 
¿Qué encontraron en sus polos?
Se confirmó que hay áreas en los polos en los que el hielo de agua es estable por largos períodos geológicos. El planeta más cercano al Sol alberga hielo en ambos polos.
Hay un material oscuro que cubre los depósitos polares, que hemos identificado tentativamente como materia orgánica rica, del mismo tipo que vemos en el Sistema Solar exterior, en los meteoritos y cometas ricos en materia orgánica. Yo no creo que nadie pueda calificar a Mercurio como habitable, pero es un testigo de la entrega de los ingredientes para la habitabilidad, desde el Sistema Solar exterior al Sistema Solar interior.
 
¿Qué nos puede decir de sus extraño campo magnético?
El campo magnético de Mercurio es dipolar, pero el dipolo no se encuentra en el centro del planeta como lo es para la Tierra y la mayoría de los otros planetas. Se compensa sustancialmente, en alrededor de 20% del radio planetario. Ningún modelo predecía esto. Me las he arreglado para poner en aprietos a algunos de mis colegas pidiéndoles que piensen si la Tierra pasó por un periodo en que su campo magnético se caracterizaba por una geometría como la de Mercurio.
 
¿Qué conclusiones de MESSENGER le sorprendieron?
La gran sorpresa fue la gran abundancia de elementos volátiles. Todas las ideas de cómo Mercurio se conformó predicían que ya no tendría volátiles, muy parecido a la Luna. Pero en cambio, vemos azufre [a] diez veces la media de la Tierra. Vemos sodio y potasio. Vemos cloro, uno de los elementos más volátiles que tenemos la capacidad de medir.
Eso significa que realmente no entendemos la forma particular en que Mercurio se convirtió en un planeta rico en hierro. No fue un proceso con altas temperaturas sostenidas que impulsaron afuera los elementos volátiles. No creo que el último capítulo sobre la explicación más probable de la formación de Mercurio se haya escrito aún.
 
En 2017, las agencias espaciales de Europa y Japón planean lanzar la misión BepiColombo a Mercurio. ¿Qué queda por descubrir?
Tienen una nave espacial dual con muchos más instrumentos que nosotros. Tendrán una visión más homogénea de los dos hemisferios. La geometría de visualización diferente, la ligeramente diferente combinación de instrumentos y el hecho de que tienen dos naves espaciales les dará muchas oportunidades.
 
¿Cómo será el día de impacto de MESSENGER?
El último par de horas serán probablemente bastante tranquilas. Habrá una órbita final, cuando la nave espacial pasará por detrás del planeta y no volveremos a escuchar de ella de nuevo. Creemos que sabemos dónde será el impacto, cerca del cráter Shakespeare. [Cuando golpee], se convertirá en una de las más jóvenes, y una de los más pequeñas, cicatrices de impacto en Mercurio. Y eso será el final de MESSENGER.
He trabajado en la misión durante 19 años. Es como perder a un miembro de la familia. Incluso el saber que va a ocurrir no te prepara completamente para la pérdida.
 
Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado por primera vez el 27 de abril de 2015.