Con los recortes de presupuestos gubernamentales para la exploración espacial, en el Reino Unido un consorcio está recaudando fondos para enviar una misión robótica de la Luna, ofreciendo al público la posibilidad de depositar sus memorias bajo la superficie lunar,  o incluso una muestra de cabello.

El objetivo de la Lunar Mission One es colocar un módulo de aterrizaje en el polo sur de la Luna en la próxima década. Allí, la sonda robótica perforaría de 20 a 100 metros bajo la superficie del satélite, buscando pistas sobre el origen de la Tierra y la Luna, y preparando el camino para el establecimiento de una base lunar.

Para financiar los mil millones de dólares que cuesta la misión, la empresa impulsora del proyecto –Lunar Missions– planea convertir el agujero perforado en una especie de cápsula del tiempo para clientes dispuestos a pagar por depositar sus objetos personales. Los organizadores comenzaron a solicitar contribuciones al proyecto el pasado 19 de noviembre, y en las primeras 12 horas ya habían recogido casi £90.000 (unos 140.000 dólares).

Los escépticos dudan de que haya suficiente interés para recaudar tanto dinero. Pero David Iron, que fundó Lunar Missions y trabaja en la financiación de proyectos espaciales para la firma consultora CGI, cree que no hay nada de malo en intentarlo. El consorcio planea conseguir una cantidad inicial de un millón de dólares con la plataforma de crowdfunding Kickstarter antes del 17 de diciembre, y comprobar si hay suficiente interés para seguir adelante con los planes. La segunda fase en la recaudación de fondos se llevaría a cabo en el año 2019, explica. "Si el primer paso falla querrá decir que no hay interés. En realidad no tenemos un plan B ", dice David Iron.

Mientras que en los últimos tres años la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han dejado de lado los planes de exploración lunar, Rusia, China y Japón están planeando misiones de aterrizaje a la Luna. De hecho a finales del 2013 China ya puso con éxito su primer rover en el satélite, llamado Chang'e-3. David Iron espera que el crowdsourcing abra una nueva vía de financiación para la exploración espacial. En todas partes excepto en China, "estos planes tan aventurados están notando los ajustes presupuestarios", dice Iron.

Lunar Mission One ha conseguido el apoyo de varios socios del Reino Unido, como RAL Space –parte del UK Science and Technology Facilities Council con sede cerca de Oxford–, la University College de Londres, y la Open University de Milton Keynes. La campaña, anunciada por todo lo alto, cuenta con el respaldo de decenas de científicos del Reino Unido –incluyendo la celebridad televisiva Brian Cox, de la Universidad de Manchester–y de dos exministros de ciencia del Reino Unido, Ian Taylor y David Willetts. Iron dice que espera poder incorporar socios internacionales más adelante.

"Si pueden conseguir el dinero, el plan parece muy factible", dice Jonathan McDowell, astrónomo del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics en Cambridge, Massachusetts. McDowell destaca la experiencia científica del equipo de la Lunar Mission One, que incluye a Ian Crawford –científico planetario en la Birkbeck University de Londres– y a Monica Grady de la misión Rosetta de la ESA.

McDowell cree que este equipo es superior a la mayoría de los que compiten por el Google Lunar XPRIZE, cuyos objetivos son "más flojos en el apartado científico", y trabajan con un calendario mucho menos realista pretendiendo colocar un módulo de aterrizaje en la Luna a finales de 2015 (véase  “Moon shots stuck on Earth”).

Ya ha habido proyectos de Kickstarter que han recaudado más de un millón de dólares. El récord es de $13,3 millones, ganado por una empresa que fabrica neveras portátiles. Los proyectos que se presentan en la plataforma online Kickstarter solo logran acceder al dinero si se completa el total solicitado. Para la Lunar Mission One, conseguir un millón de dólares permitiría a los fundadores avanzar en la gestión del proyecto, las disposiciones jurídicas, y comenzar las adquisiciones. En 2017 estaría listo un diseño más detallado de la misión, y la recaudación de fondos principal se lanzaría en 2019.

Los escépticos dudan que pasar de un millón de dólares a $1,000 millones sea tarea fácil. "Sé que esta misión solo está pidiendo unos cientos de miles de libras, pero al igual que muchas otras misiones financiadas por crowdfunding, no veo ningún plan realista para conseguir suficiente dinero para el proyecto completo", dice Chris Lintott, astrofísico de la Universidad de Oxford.

"Un estudio de mercado nos dice que podemos obtener los mil millones", dice Iron. Para eso sería suficiente que –como el estudio de mercado de la empresa predice–  el 1% de las personas que se pueden permitir invertir en el proyecto (a su vez una pequeña fracción de la población mundial) pongan cada uno unos pocos cientos de dólares. Si sus predicciones son correctas, la campaña podría recaudar alrededor de $3.000 millones, lo que cubriría la creación de un fideicomiso sin fines de lucro para financiar futuras misiones espaciales, incluyendo una cuyo objetivo sería traer muestras de la Luna hacia la Tierra, añade.

Los donantes serán miembros del 'Lunar Mission Club', formarán parte de una comunidad online, y serán invitados a eventos. Las personas que donen al menos 3.000 libras (4.700 dólares) tendrán su nombre inscrito en el módulo de aterrizaje lunar. El premio principal será una 'caja de memoria digital que se depositará en el pozo perforado por la sonda lunar. Los donantes podrán grabar árboles genealógicos o fotografías en la caja, e incluso dejar un mechón de su cabello, dice Iron. Esta “cápsula del tiempo” incluirá también un registro de la historia humana y una base de datos de las especies vivas, desarrollada con la ayuda del público.

Adrian Sargeant, director del centro para la Filantropía Sostenible de la Universidad de Plymouth, Reino Unido, dice que el crowdfunding es un fenómeno tan reciente que no hay evidencia sólida para pronosticar cuándo un proyecto funcionará y cuándo no. "Que tengan éxito o no dependerá de si logran cautivar el imaginario de la gente”, dice.

El elevado objetivo de mil millones de dólares se alcanzará solo si el proyecto logra encontrar y convencer a una comunidad muy determinada, dice Elizabeth Ngonzi, un experto en participación digital del Center for Fundraising and Philanthropy de la Heyman University de Nueva York. "El tipo de gente que apoyaría un proyecto así no es fáciles de encontrar", explica.

La misión genera interés entre los científicos lunares. Se cree que el polo sur de la Luna contiene hielo en unos cráteres que tienen sombra permanente. Perforar en esta región tan poco explorada –y tener acceso a rocas antiguas no analizadas todavía– son ideas que la comunidad científica ha propuesto en el pasado, dice Bernard Foing, científico lunar de la ESA en Noordwijk, Países Bajos, quien no está involucrado con el proyecto. Perforar a tal profundidad es un gran desafío técnico, dice. Pero los resultados podrían dar pistas sobre los impactos recibidos por la Luna y revelar si hay moléculas orgánicas que podrían haber sido depositadas por asteroides. "Hay una parte que es ciencia sólida", añade Foing. Debido a sus posibles reservas de agua, el polo sur es también la zona donde hay más probabilidades de establecer una base en el próximo siglo, dice Iron.

En estos momentos todavía no hay ningún gobierno o agencia espacial involucrado en el proyecto, pero Iron dice que esto probablemente cambiará si la misión arranca. Aunque la Lunar Mission One utilizaría contratistas privados, el proyecto necesitará actuar bajo una autoridad gubernamental, para evitar las complicaciones legales que una perforación privada de la Luna podrían generar, añade.
 
 

 

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 19 de noviembre del 2014.