El telescopio espacial de la NASA Kepler ha pasado a un modo de operaciones de emergencia inesperadamente, deteniendo el inicio de una muy anticipada fase de su búsqueda de planetas. Los ingenieros están trabajando para tratar de conseguir que la sonda vuelva a trabajar normalmente.

Al parecer Kepler entró en el modo de emergencia el 6 de abril, de acuerdo con una actualización del 8 de abril de Charlie Sobeck, el administrador de la misión en el Centro de Investigación Ames de la NASA, en Moffett Field, California. En el modo de emergencia, Kepler quema más de su escasa fuente de combustible, necesario para encender sus propulsores y orientar la nave espacial para comunicarse con la Tierra. La nave espacial todavía no había ejecutado la maniobra de giro que habría iniciado la búsqueda de nuevos planetas.

Hasta ahora, Kepler ha descubierto planetas al observar el ligero oscurecimiento en la luz de las estrellas, causado por un planeta en órbita que pasa por delante de una estrella. La sonda ha sido muy exitosa en esta tarea, encontrando más de 1.040 planetas confirmados y más de 4.700 candidatos a planeta desde su lanzamiento de 2009.

La nueva campaña se debería haber llevado a cabo del 7 de abril al 1. °de julio. En ella, el telescopio hubiera buscado un aumento temporal del brillo en las estrellas causado por un efecto diferente, conocido como efecto de microlente gravitacional. En el efecto de microlente, la gravedad de un objeto en primer plano –como un planeta– enfoca e intensifica la luz de una estrella en el fondo, haciendo que brille más. A diferencia de otros descubrimientos del Kepler, que tienden a ser planetas más pequeños relativamente cerca de las estrellas que los alojan, el efecto microlente se usa para buscar grandes planetas a grandes distancias de sus estrellas, o incluso planetas solitarios que vagan por su cuenta a través de las profundidades del espacio.

Los telescopios a nivel terrestre han descubierto 46 planetas a través del efecto microlente, y los astrónomos esperaban que Kepler descubriera 10 o más durante su campaña. (El telescopio espacial habría aumentado sus posibilidades si se hubiese girado para observar el corazón poblado de estrellas de la Vía Láctea). Tales descubrimientos podrían ayudar a ajustar las estadísticas de cuán comunes pueden ser los planetas que flotan libremente por la galaxia.

En la Tierra

Los astrónomos han coordinado un elaborado plan en el cual unas dos docenas de telescopios basados ​​en tierra, distribuidos a través de seis continentes, contemplarían la misma parte del cielo al mismo tiempo que Kepler. Entre ellos se encuentra el Experimento de Lente Óptica Gravitacional (OGLE, por sus siglas en inglés), que busca  eventos de efecto de microlente desde el Observatorio Las Campanas en Chile. Estaba previsto que OGLE cambiara ligeramente su estrategia de observación con el fin de coincidir con las mismas áreas que Kepler estaba observando. A finales de junio, el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA también se habría unido a la caza.

Hubiera sido el primer sondeo de microlentes realizado simultáneamente desde la tierra y desde el espacio. Esos puntos de vista diferentes habrían permitido a los astrónomos estudiar potenciales planetas con efecto microlente con más facilidad que usando solo uno o dos telescopios basados ​​en tierra.

"Da la impresión de que es la mañana de Navidad; estamos listos para abrir un juguete nuevo, y lo tenemos que poner en suspenso debido a un corte de electricidad o algo así", dice Andrew Cole, un astrónomo de la Universidad de Tasmania, en Hobart, Australia. Su equipo había planeado utilizar un telescopio de 1,3 metros en Tasmania para hacer el seguimiento de alertas de microlentes de Kepler.

Por ahora, el inicio de la campaña de microlente de Kepler está en espera hasta que los ingenieros puedan hacer que el telescopio funcione de nuevo. Actualmente está a unos 120 millones de kilómetros de la Tierra, lo que implica que cada mensaje tarda 13 minutos en llegar a Kepler y regresar.

Los días perdidos de la campaña de microlentes no se pueden recuperar más tarde. El 2 de julio, un día tras el fin de las observaciones, Kepler ya no estará en la posición orbital adecuada, en relación al Sol, para poder buscar planetas usando el efecto de microlente.

Paul Hertz, director de astrofísica de la NASA, ha publicitado el sondeo de microlentes Kepler como un paso hacia el próximo gran telescopio espacial de la agencia, el Telescopio de Sondeo de Infrarrojos de Campo Amplio, que está destinado a hacer búsquedas de efecto de microlente tras su lanzamiento en la década de 2020.

El último fallo no es el primer problema de Kepler. Problemas con sus ruedas de reacción, que permiten que la nave espacial se oriente, hicieron que la misión principal concluyese en mayo de 2013, tras cuatro años de observación. Desde entonces, ha estado funcionando en un modo 'K2' más limitado, que utiliza la presión de la luz solar para compensar la pérdida de las ruedas de reacción. Incluso con eso, sin embargo, ha producido una bonanza de exoplanetas.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 10 de abril de 2016.