Una nueva tecnología desarrollada por un equipo en la Universidad Johns Hopkins, EE.UU.,  abre la posibilidad de tener un mapa tridimensional de un tumor cerebral, permitiendo al cirujano en la sala de operación diferenciar con más claridad entre el tejido sano y maligno.

La tecnología,  probada en ratones y descrita en la revista Science Translational Medicine, se basa en otra que es comúnmente utilizada en oftalmología y que construye una imagen a partir de la luz que reflejan y dispersan los tejidos. Funciona de forma parecida a como funcionaría un ultrasonido, pero utiliza luz en vez de sonido, explica Alfredo Quiñones, neurocirujano de origen mexicano de Johns Hopkins y coautor del estudio.

De aplicarse de forma rutinaria en humanos, la tomografía de coherencia óptica, abreviada OCT por sus siglas en inglés, podría lograr un significativo cambio en la esperanza de vida de las personas con tumores cerebrales.

Según datos que cita el estudio, los pacientes con cáncer cerebral tienen una expectativa de vida limitada por su “recurrencia inevitable”, con una supervivencia mediana de 14 meses. No obstante, si se logra la extirpación total de los tumores la supervivencia mediana de pacientes con tumores malignos incrementa en un 200% en comparación con los que solo tuvieron extirpaciones parciales.  

La técnica fue probada en tejidos cerebrales extraídos de pacientes humanos y también en cirugías en tiempo real en ratones de laboratorio a los cuales se les implantó tejidos de tumores cerebrales de humanos. Quiñones dijo que sometieron la patente del invento el año pasado y que han solicitado los permisos para hacer los estudios preliminares en humanos durante este verano (boreal) en México y en Estados Unidos.

“Estos resultados son muy emocionantes, son una gran adición a nuestro campo”, dijo Daniel Orringer, profesor de neurocirugía en la Universidad de Michigan  y quien estudia otras técnicas para delinear los tumores cerebrales durante las cirugías.  “La precisión quirúrgica está limitada por nuestra capacidad de ver [...] por lo que cualquier adición al campo es más que bienvenida”, dijo.

Unos beneficios por otros

El uso de OCT también tiene limitantes pues aunque promete ayudar en la localización y mapeo de los tumores en tiempo real, su definición –que además es en escala de grises– es baja en comparación con otras técnicas, mientras que  el volumen que puede estudiar no es óptimo cuando se trata de tener una imagen total de lo que se quiere extirpar.

Orringer explicó que en este campo de estudio las técnicas sacrifican unos beneficios por otros. Por ejemplo, algunas sacrifican campo visual por alta definición, como la espectroscopía raman estimulada (SRS por sus siglas en inglés). Otras tienen un mayor campo visual, pero a cambio deben sacrificar la resolución de las imágenes, como el caso de las imágenes por resonancia magnética.

“Lo que nos gusta de la OCT es que el campo visual es más grande y es rápida, pero el costo es la resolución (…)conforme las tecnologías maduren se complementarán las unas a las otras, y por eso es que (la nueva técnica) me resulta emocionante”. Así, de combinar todas las tecnologías en el futuro, los neurocirujanos podrían contar con un mapa tridimensional en tiempo real, en alta definición, y con un amplio campo visual.

Por lo pronto, Quiñones dijo que él y su equipo están además estudiando el potencial de la técnica para su uso en diagnóstico y también para utilizarla en otro tipo de cánceres que cuando progresan invaden el cerebro. Dijo también que esta tecnología costará tan solo una fracción de lo que cuestan los estudios de resonancia magnética.