Tras dos días de especulación e investigación, el destino de Schiaparelli, la sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA),  ahora está claro. Nuevas imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA revelan que la nave espacial destinada a posarse suavemente en Marte y luego enviar señales de vuelta a casa el 19 de octubre, se destruyó al estrellarse contra la superficie marciana.
Sobrevolando el 20 de octubre el sitio de aterrizaje previsto para Schiaparelli en Meridiani Planum, una de las cámaras del orbitador captó dos nuevas características que no aparecen en las imágenes anteriores tomadas en mayo. Aunque las imágenes son relativamente de baja resolución en tan solo 6 metros por píxel, revelan un objeto brillante, que se cree que es el paracaídas de Schiaparelli, así como una mancha oscura de 15 por 40 metros más o menos un kilómetro al norte del paracaídas.  Investigadores de ESA ahora creen que el impacto y la posible explosión de Schiaparelli produjeron la mancha oscura, que está a cinco kilómetros y medio al oeste del punto de aterrizaje esperado.
El análisis inicial de las señales de radio de Schiaparelli durante su entrada y descenso atmosférico sugirió que el módulo de aterrizaje había desplegado con éxito su paracaídas, tal como estaba previsto, pero la señal del módulo de aterrizaje se perdió inesperadamente un minuto antes de su supuesta llegada. Exámenes más detallados de la telemetría transmitida por el módulo de aterrizaje revelaron que la eyección del paracaídas y un escudo de calor ocurrieron antes de lo esperado, seguido de un muy breve disparo de los cohetes propulsores destinados a reducir la velocidad de descenso de la nave espacial. Nuevas imágenes del MRO apoyan esta interpretación y sugieren fuertemente que la mancha oscura de tamaño considerable es un cráter producido cuando Schiaparelli golpeó la superficie a más de 300 kilómetros por hora, después de una caída libre de dos a cuatro kilómetros. Debido a que los propulsores del aterrizador probablemente fueron apagados antes de tiempo, los tanques de combustible llenos de Schiaparelli pudieron haber explotado el momento del impacto.
Los investigadores siguen trabajando para precisar la causa exacta del accidente de Schiaparelli, y serán ayudados por detalles adicionales revelados por imágenes de mayor resolución programadas para ser recogidas por MRO la próxima semana. Como parte de la misión conjunta ruso-europea ExoMars, el módulo de aterrizaje estaba destinado a demostrar la tecnología para el despliegue seguro de grandes cargas útiles a la superficie de Marte –particularmente un vehículo ExoMars que se pretende hacer aterrizar en el Planeta Rojo en 2021–. En su lugar, se ha convertido en el segundo gran fracaso en los esfuerzos europeos de aterrizar en Marte, tras la pérdida de la Beagle 2 del Reino Unido en 2003. Hasta la fecha, más de la mitad de todos los intentos de aterrizaje en Marte han fracasado, en parte debido a los complejos procedimientos necesarios para desacelerar con éxito a través de la la delgada atmósfera de planeta.
A pesar de las decepciones, hay un aspecto positivo de esta última mancha oscura en Marte: otro componente principal del programa ExoMars, un satélite llamado el Trace Gas Orbiter (TGO), que sirvió como nave madre de Schiaparelli, entró con éxito en la órbita de Marte después de desplegar el módulo de aterrizaje. Después de un periodo de calibración, TGO ajustará su órbita en 2017 para comenzar su misión científica, en busca de signos de actividad geológica e incluso biológica en Marte.