Científicos en la Universidad de Stanford han creado un nuevo método para el diagnóstico de la tuberculosis mediante el análisis de sangre. Bajo el liderazgo de Purvesh Khatri, del Centro por la Investigación Informática Biomédica del Departamento de Medicina, la nueva prueba busca determinar cuándo la tuberculosis se encuentra activa en el organismo.

El test viene como respuesta a un llamado de la Organización Mundial de la Salud para resolver un problema existente en el diagnóstico de la enfermedad. En la actualidad, los médicos cuentan con una batería de pruebas, pero ninguna es la ideal. Entre ellas está la prueba cutánea de la tuberculina, que determina si el cuerpo posee antígenos contra la bacteria Mycobacterium tuberculosis, y la baciloscopia del esputo, donde  se examina bajo el microscopio muestras de esputo para ver si contienen bacilos tuberculosos; pero estas no diferencian las personas con tuberculosis latente de los enfermos con tuberculosis activa.

Ese es un problema si se toma en cuenta que un tercio de la población mundial está infectada con la bacteria Mycobacterium tuberculosis sin estar enfermas  (tuberculosis latente). Estas bacterias “metabólicamente durmientes” sobreviven, sin contagiar la enfermedad a otras personas, solo lo harán si la persona desarrolla tuberculosis activa, que se calcula ocurre en el 10% de las personas infectadas.

La nueva prueba logra determinar si la persona presenta una infección activa valiéndose de que cuando lo está, se presentan cambios en la expresión de tres  genes. El análisis se centra en esta “firma genética” para diagnosticar a los enfermos de tuberculosis activa y excluir a las personas con tuberculosis latente y otras enfermedades.

El test es 99% eficaz en determinar que una persona está libre de la enfermedad  y logra detectar 86% de los casos de infección activa por Mycobacterium tuberculosis , revela Khatri y su equipo en la revista Lancet Respiratory Medicine.

La  nueva prueba se centra en un análisis de sangre, por lo que es fácil obtener la muestra para el diagnóstico y se pueden tener resultados en tan solo unas horas. No obstante,  para realizar el perfil de expresión genética se debe usar una máquina secuenciadora de ADN, un aparato habitual en los centros médicos en países desarrollados, pero no tan común en países de ingresos medios o bajos.

Usos de la prueba en sangre

Para Adrián Sánchez-Montalvá, especialista en Medicina Tropical y Tuberculosis del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, el nuevo análisis se trata de “una estrategia curiosa, que puede aportar muchos beneficios en el futuro”.

“El test puede resultar una buena prueba complementaria, sobretodo al ser usada en niños”, agrega Sánchez-Montalvá . El diagnóstico tradicional por baciloscopia del esputo resulta complicado de obtener con niños que, si llegan a entender lo que se les pide, muchas veces no son capaces de generar esputo en cantidad suficiente para poder hacer el análisis.  

El diagnóstico tradicional también puede fallar en pacientes con VIH/sida, una de las poblaciones más afectadas por la tuberculosis, ya que presentan menos bacterias en el esputo; además, son más propensos a padecer tuberculosis extra-pulmonar (que afecta a otros órganos) volviendo la prueba del esputo inapropiada.

Además, Khatri tiene un segundo objetivo en mente para su prueba: poder realizar un seguimiento de la respuesta del paciente al tratamiento con antibióticos.

Dependiendo del tipo de tuberculosis que se padezca, la duración del tratamiento varía, de un mínimo de seis meses para la tuberculosis pulmonar, hasta 24 meses para la tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos (XDR-TB, por sus siglas en inglés).

Khatri cree que al hacerle continuas pruebas al paciente durante el tratamiento, es posible determinar si la infección ha sido superada,  lo que potencialmente permitiría acortar la terapia. “Se está intentando reducir la duración del tratamiento, así que si se puede conocer qué paciente no necesita el tratamiento durante los seis meses, esto reduciría los costos”, afirma Khatri.

La meta de la OMS es que con un mejor diagnóstico se pueda mejorar el tratamiento y la sobrevida de la enfermedad. Solo en 2014, la tuberculosis infectó a 9,6 millones de personas y mató a 1,5 millones.