Cuando azotan vientos gélidos y fríos, lo mejor es vestirse con capas para mantenerse caliente. Pero cuando hace un calor sofocante y uno tiene que salir afuera, hay que cumplir con ciertas normas sociales que dictan la estrategia opuesta: de igual forma hay que ponerse ropa.

Puede que un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford haya encontrado una estrategia para mantenernos frescos aún con esa capa de ropa. Acaban de anunciar que han desarrollado un tejido nanoporoso que podría ayudar a nuestros cuerpos a mantenerse frescos porque dejaría salir el calor corporal (Science 2016, DOI: 10.1126 / science.aaf5471). Los investigadores piensan que la ropa producida con esta tela podría reducir el uso de energía para el aire acondicionado.

Nuestros cuerpos liberan calor de forma natural, en parte, a través de la emisión de radiación infrarroja de medio rango con una longitud de onda de 7 a 14 micras. Para ayudar a que nuestros cuerpos estén frescos, Yi Cui y sus colegas de Stanford querían diseñar una tela que dejase pasar la radiación infrarroja. Básicamente, querían encontrar un material que fuera transparente a la radiación infrarroja de medio rango.

Desafortunadamente, muchos de los tejidos con los que nos vestimos, como el algodón, tienen grupos químicos que absorben la radiación en ese rango. Un material que es “transparente” a la radiación infrarroja de medio rango es el polietileno. Pero también es transparente a la luz visible, y esa no es una propiedad deseable para la ropa.

El equipo de Stanford pensó que si el polietileno tenía poros del tamaño indicado – entre 50 y 1.000 nanómetros de diámetro–, dispersaría la luz visible, lo que lo haría opaco, al mismo tiempo que permitirían que la radiación infrarroja de rango medio pasara a través suyo. Afortunadamente para ellos, ya existe un material de ese tipo. Los fabricantes de baterías utilizan un polietileno nanoporoso como separador en las baterías de iones de litio.

Cui y sus colaboradores probaron este material en un dispositivo que simula la forma en la que la piel irradia calor. En comparación con un trozo de algodón, el polietileno nanoporoso mantuvo “la piel” 2,7 °C más fresca.

“Puede que eso no suene a mucho, pero en términos de ahorro de energía podría ser enorme”, dice Svetlana V. Boriskina, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que escribió un comentario sobre el trabajo en Science. Ella indica que subir el termostato de un edificio o una casa unos pocos grados podría significar un ahorro en el consumo de energía de hasta un 45%.

Los investigadores de Stanford procesaron el polietileno nanoporoso de varias maneras para darle propiedades más atractivas y más parecidas a las de la tela común. Por ejemplo, cubrieron el material con polidopamina para que dejara salir la humedad.

Boriskina dice que su equipo ha demostrado que la tela es multifuncional, pero que todavía tienen que resolver un par de problemas –por ejemplo, hacer pruebas para determinar si es cómoda y durable, así como encontrar tintes que no bloqueen la radiación infrarroja de medio rango–.

Este artículo se reproduce con el permiso de Chemical & Engineering News (© American Chemical Society). El artículo fue publicado por primera vez el 1 de septiembre de 2016.