Las cataratas afectan a cerca de 60% de las personas mayores de 60 años, reduciendo su visión. La buena noticia es que una simple operación puede corregir el problema. La cirugía, que consiste en suplantar el lente cristalino que se vuelve opaco por la edad por uno artificial, mejora la visión en el 90% de los casos.

Sin embargo, diseñar estos lentes intraoculares es un reto porque todos tenemos ojos diferentes, lo que implica riesgos de que el paciente tenga que usar anteojos tras la cirugía para corregir problemas como la miopía o el astigmatismo.

La necesidad de hacer cirugías más precisas llevó al oftalmólogo David Flikier, director del Instituto de Cirugía Ocular en San José, Costa Rica, a crear una aplicación que le ayudara a él –y a sus colegas–a diseñar lentes artificiales que se acomoden mejor a las necesidades de cada paciente.

Con la ayuda de un diseñador y un programador y tras invertir más de dos años, y sus propios fondos, nació Panacea, una ‘app’ para Ipad que combina unas 50 fórmulas matemáticas, y que pronto estará disponible en versión para el desktop de Mac.

“Lo que tiene adicional este programa es que incluye dos variables que nunca antes habían sido tomadas en cuenta en los cálculos, que tienen relación con la cara posterior de la córnea y la esfericidad”, dice Flikier.

Cuando los oftalmólogos empezaron a realizar cirugías de cataratas en la década de 1950 esos cálculos consideraban solo el tamaño del ojo y la curvatura de la córnea, lo que hacía las cirugías imprecisas –por eso los pacientes a menudo tenían que usar lentes “de fondo de botella” tras la cirugía. Pero hoy en día se usan fórmulas “de cuarta generación”, que incluyen variables como la edad del paciente, el espacio entre la córnea y el cristalino, el grosor del cristalino y el tamaño de la córnea.

Y, al tomar en cuenta más variables, la aplicación costarricense es más precisa que otras calculadoras de lentes intraoculares, especialmente en casos complicados como los de pacientes que han tenido cirugía refractiva para mejorar su visión, dice Flikier.

“Esos pacientes, con los programas anteriores, tenían la posibilidad de no quedar perfectos porque al cambiar la curvatura de la córnea cambiaba toda la parte física del cálculo del lente”, dice.

Unas 550 personas en más de 15 países se han bajado la aplicación desde que fue lanzada a mediados de julio, la mayoría en Colombia, España y EE.UU.

“La aplicación me parece completa e interesante para el oftalmólogo que está empezando a operar y para el que tiene un nivel avanzado. En los primeros 40 casos hemos visto que no es solo fácil de usar, si no que es muy precisa en casos que antes nos surgían dudas”, dice el oftalmólogo Roberto Velázquez, especialista en córnea y cirugía refractiva.