El 16 de diciembre la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica sobre la difteria, pidiendo a los países miembros mantener sus esfuerzos para garantizar altas tasas de cobertura de vacunación y fortalecer sus sistemas de vigilancia para la detección precoz de casos sospechosos.

La alerta se emitió después de que  tres países del continente han notificado nuevos casos de la enfermedad este año: Haití, República Dominicana y Venezuela.

Haití, que en 2015 reportó 32 casos y en 2014 tres, ha reportado 76 casos probables en lo que va del año. El país caribeño no cuenta con un buen programa de vacunación. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la tasa media de vacunación contra la difteria en Haití es del 60%.  

En República Dominicana, dos menores de tres años de edad–uno de los cuales había estado viviendo en Haití meses antes– presentaron síntomas de difteria; uno de ellos falleció. Mientras que la República Bolivariana de Venezuela ha confirmado a la OPS 20 casos de difteria en seis de los 24 estados que la conforman.

No obstante, el brote en Venezuela podría ser aún mayor que el de Haití. Julio Castro, médico infectólogo, profesor del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela y miembro de la ONG venezolana Red Defendamos la Epidemiología, asegura que ya los casos exceden, por mucho, el centenar. “Tenemos una información muy controlada por el gobierno que no ha salido a la luz pública, pero se puede decir que son varios cientos”, explica. De ser cierta esta cifra, Venezuela –que no había reportado ningún caso desde 2005– habría superado ampliamente los 49 casos reportados en todo el continente en 2015, según datos de la OMS.

Para conocer más sobre la difteria y el impacto de este brote, Scientific American conversó con  Natasha Crowcroft, jefa de Investigación sobre Inmunización Aplicada de Public Health Ontario y profesora de la Escuela de Salud Pública Dalla Lana de la Universidad de Toronto, ambas en Canadá.

Crawford, quien ha trabajado con la OMS y la OPS en programas de vacunación, explica las posibles repercusiones de esta enfermedad causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae que en 2015 afectó a 4.530 personas de todo el mundo.

Este es un extracto de la entrevista:

¿Podría hablarnos un poco de la historia de la enfermedad?

La difteria ha estado entre los humanos durante mucho tiempo. Su nombre proviene de la palabra membrana, que es precisamente lo que aparece en las vías respiratorias en los pacientes con difteria. La garganta y toda la zona que conduce a los pulmones se recubre con una gruesa membrana que podría llegar a causar asfixia y si no lo hace la membrana, la toxina diftérica puede causar parálisis y con ello hacer que el corazón se detenga. Realmente es una enfermedad terrible.

Además, la enfermedad es una señal clara de que las cosas no van bien, puesto que resurge en épocas de problemas sociales. Antes de que tuviéramos una vacuna o algún tratamiento para la difteria era una enfermedad que solíamos ver durante las guerras. De hecho hubo importantes brotes durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.

Tiempo después, la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo un programa de inmunización muy bueno que se interrumpió durante el colapso de dicha nación. Al mismo tiempo hubo grandes movimientos de tropas, un enorme aumento de la pobreza y ruptura social. Durante esa época, hubo una enorme epidemia de difteria que se inició en Rusia y se extendió por los países vecinos, incluyendo a Letonia que aún lucha contra la enfermedad. Por eso podemos decir que la reaparición de la difteria es señal de que las cosas van mal.

¿Cuál es la prevalencia actual en el mundo, particularmente en el continente americano?

Con la vacuna y los programas de vacunación que tenemos hoy en día la difteria es realmente rara. De hecho, no hay casos en los países que mantienen un buen programa de vacunación. La vacuna funciona muy bien y realmente se requiere de serias inestabilidades y crisis sociales para la reaparición de la enfermedad.

¿Cuán contagiosa es la enfermedad? ¿Cómo se propaga?

Es muy contagiosa, tanto como lo puede ser la gripe, pues se propaga a través del aire, así que si alguien con difteria tose o estornuda podría contagiar fácilmente a otros. Sin embargo, es muy contagiosa solo entre la población que no está vacunada. También podría ser propagada cuando una persona entra en contacto físico con las lesiones de la difteria cutánea (tipo de difteria que ataca la piel y que es menos frecuente).

La difteria reapareció recientemente en Venezuela a pesar de las tasas de vacunación mejoraron en los últimos años según los datos de la OPS, ¿cómo se puede explicar esto?

No tengo acceso a los datos de Venezuela para poder decir exactamente cómo ocurrió. Sin embargo, a pesar de que las tasas de los programas de vacunación sean más altas en años más recientes, los datos que normalmente observamos cuando un programa de vacunación mejora es si los niños están siendo inmunizados. Para ver esto hay que  retroceder en el tiempo y evaluar si el programa era bueno hace 10 años. Si la respuesta es negativa, nos encontraremos con que los niños que tienen hoy 10 años de edad no han sido vacunados lo suficiente. No basta con ver si el programa mejoró en los últimos años, hay que ver si hay brechas en la inmunización de niños o adultos jóvenes, o mayores que no están lo suficientemente protegidos. Se sabe además que los grupos que tienen un mayor riesgo de contagio de la enfermedad son frecuentemente las personas que están a los márgenes de la sociedad, por ejemplo individuos sin hogar o en situaciones difíciles.

Pienso que la gente en Venezuela está luchando contra la difícil situación en la que se encuentran. Si no tienen acceso a vacunas, no estaban vacunados en el pasado, si su nutrición no es tan buena como debería ser porque tienen problemas financieros, su vivienda no está en buenas condiciones de higiene, son factores que aumentan el riesgo de tener difteria.

¿Cuán fundamental es la transparencia y la información oportuna en casos como estos?

Uno de los primeros pasos  que se debe tomar para controlar un brote es suministrar a las personas adecuadas información de calidad acerca de lo que está pasando. Además, hay que estar seguros de que se realice una investigación para comprender el brote porque si no sabemos cómo se está infectando la gente y de dónde viene, es difícil conocer quién necesita ser vacunado.

Por eso, es importante que el personal de salud pública tenga información para poder dar la respuesta correcta. Parte de esa buena información es tener acceso a pruebas de laboratorio confiables, cosa que puede ser todo un desafío en algunos países, y a laboratorios que puedan identificar el organismo rápidamente. Si bien, la vacunación es una forma de poner fin al brote, también es vital identificar los casos y tratarlos rápidamente con antitoxina y antibiótico. El problema es que la antitoxina está escasa a nivel mundial. Además, es importante que los pacientes reciban tratamiento dentro de las primeras 24 horas de ingresar a un hospital. La razón es que el tratamiento resulta menos eficaz a medida que pasa el tiempo. Por estos motivos es que es realmente importante que los proveedores de salud estén al tanto del brote.

¿Cuál cree que será el impacto del brote en Venezuela?

Es difícil saber a lo que se están enfrentado los venezolanos. Si se recibe información diferente y de fuentes diferentes sobre la escala del brote (información oficial vs. información de ONGs), es casi imposible saber si se trata de un problema localizado en una población en particular o si es un problema mucho más grande que se extiende a todo el país. Así que sin tener más información no puedo decir cuál podría ser el impacto en Venezuela. Pero sí podemos decir que es una enfermedad muy grave y que lo que sucederá dentro de Venezuela dependerá de su capacidad para responder a este brote.

¿Qué podría pasar en la región?

Afortunadamente, la mayoría de los países de América tienen programas de inmunización muy fuertes, así que no tengo ninguna preocupación de que pueda propagarse por el continente. Por ejemplo, leí que Guyana está reforzando su programa de vacunación debido a las preocupaciones sobre la difteria en Venezuela, pues piensan  que podría extenderse a través de la frontera. Este es el tipo de acciones que los países  en el continente podrían tomar. Siento que es muy poco probable que se extienda más allá.