Desde hace años, los lectores de Extinction Countdown han seguido la cuenta regresiva hacia la extinción del rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni). En 2014 perdimos dos miembros de la especie, dejando la cuenta de la población mundial en cinco. Ahora llega el anuncio de que uno más ha muerto, dejando la cuenta en 4.

Nabiré, una hembra de 31 años de edad, falleció el 27 de julio en el zoológico Dvůr Králové en la República Checa, donde pasó toda su vida. Ella estuvo sufriendo durante varios años a causa de un quiste intratable que recientemente el zoológico drenó. Aún en ese entonces pesaba unos 40 kilos. También tenía quistes en uno de sus ovarios y no pudo dar a luz a causa de otras anormalidades. 

“Es una pérdida terrible”, dijo el director del zoológico, Přemysl Rabas, en el sitio web del zoológico Dvůr Králové. “Nabiré era uno de los rinocerontes más afables que se ha criado en nuestro zoológico. Y no es solo que le tuviésemos cariño. Su muerte es símbolo de un declive catastrófico de los rinocerontes por la avaricia insensata de los humanos”.

La muerte de Nabiré deja a una hembra de edad avanzada en el Zoológico de San Diego, y a un macho y dos hembras ubicados en Ol Pejeta Conservancy en Kenya. Todos ellos pasaron algún tiempo, si no es que la mayoría de sus vidas, en Dvůr Králové, el único lugar que logró reproducir en cautiverio a los miembros de esta especie.  Ol Pejeta ha pasado los últimos años tratando de reproducir a sus rinocerontes, sin éxito alguno.

Dvůr Králové dice que la pérdida de Nabiré no es el final. El zoológico recolectó su ovario funcionalmente sano y otros materiales genéticos para preservarlos, en caso de que las técnicas futuras permitan reproducir o incluso revivir a la especie.

Los rinocerontes blancos del norte fueron cazados casi al borde de la extinción por el deseo de obtener sus cuernos, los cuales son valorados en la medicina tradicional de Asia. Los últimos individuos salvajes fueron matados en el Parque Nacional de Garamba, en la República Democrática del Congo, en 2006.

Dos veces por semana, John Platt arroja luz sobre las especies en peligro de extinción de todo el mundo, explorando no sólo por qué están muriendo, sino también qué se está haciendo para rescatarlas del olvido. Siga en Twitter @johnrplatt

Las opiniones expresadas son del autor y no necesariamente representan las de Scientific American