Los agujeros negros son objetos muy masivos, pero también muy compactos, lo que dificulta su estudio a través de las grandes distancias cósmicas. Como consecuencia, los investigadores deben ingeniar todo tipo de trucos para medir sus propiedades. Ahora, un equipo internacional de astrónomos ha ideado uno nuevo. En un artículo publicado el pasado mes de marzo en The Astrophysical Journal Letters, los investigadores explican cómo medir la tasa a la que un agujero negro rota sobre sí mismo a partir de su interacción con otro que orbita en sus proximidades.

OJ 287 es un sistema binario de agujeros negros supermasivos situados a 3500 millones de años luz de la Tierra. Se calcula que la masa del mayor de ellos asciende a unos 18.000 millones de masas solares, mientras que la del segundo apenas alcanzaría los 150 millones. Debido a esa disparidad entre sus masas, el más pequeño sigue una órbita que, en ocasiones, atraviesa el disco de materia caliente que se arremolina en torno al primero. Tales «estallidos», que se suceden en una órbita de 12 años de duración, se manifiestan como un cambio en la luz visible emitida por el sistema, generada en su mayor parte por el material calentado a altas temperaturas.

La capacidad para predecir ese fenómeno, así como la precesión de la órbita elíptica del agujero negro menor, permitió a los astrónomos prepararse para dos estallidos que debían tener lugar en noviembre y diciembre de 2015. Al medir de forma precisa la variación de la luz irradiada por el sistema durante esos eventos, los investigadores lograron inferir la tasa a la que el mayor de los agujeros negros rota sobre sí mismo: el 31 por ciento del máximo permitido por la relatividad general.

Junto con otras observaciones anteriores, los datos indican que el período orbital de este sistema binario se va acortando con el tiempo. Dicho fenómeno obedece a la radiación de ondas gravitacionales: ondulaciones del espaciotiempo cuya emisión drena energía del sistema, por lo que las órbitas de ambos objetos se contraen. En otras palabras, en OJ 287, los astrónomos están asistiendo a la fusión gradual de dos agujeros negros supermasivos.

La versión en español de este artículo se publicó primero en Investigación y Ciencia.