Cuando los dinosaurios vagaban por la Tierra, los pterosaurios dominaban los cielos. El mayor de estos antiguos reptiles tenía una envergadura de 10 metros o más. Pero fragmentos de fósiles descubiertos al oeste de Canadá sugieren que estos reptiles voladores gigantes convivieron con unos parientes mas chiquititos – que tenían un tamaño similar al del albatros–.

Este hallazgo es preliminar, pero si se confirma, podría darle la vuelta a la teoría científica sobre la evolución de los pterosaurios y su eventual extinción hace 66 millones de años.

Los fósiles –un hueso del brazo superior y unas vértebras que fueron encontradas en Hornby Island en la Columbia Británica– vinieron de un pterosaurio casi adulto que tenía una envergadura de solo 1,5 metros y era casi tan alto como un gato doméstico, dijeron los científicos el 31 de agosto en la Royal Society Open Science. Sugieren que hace unos 77 millones de años, durante el período del Cretáceo tardío, existía esta nueva especie que era mucho más pequeña que los pterosaurios gigantes que se cree eran predominantes en aquel entonces.

“Es muy diferente a otros animales que hemos estudiado. Realmente, hasta ahora no ha habido ninguna prueba de que pequeños pterosaurios existieran en ese período”, dice Elizabeth Martin-Silverstone, la autora principal del estudio y una palaeobióloga de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido.

 

AL ALCANCE DE LA MANO

Ella y sus colegas examinaron una rebanada delgada del hueso del brazo –un húmero– he hicieron un análisis microscópico, mirando cómo se había mantenido el hueso y cómo había cambiado para tener una idea de en qué etapa de crecimiento estaba el animal. También encontraron que las vértebras habían empezado a fundirse. Estos datos muestran que era casi un adulto maduro cuando murió.

 
Este pterosaurio era aproximadamente del tamaño de un gato doméstico. Crédito: Mark Witton

Los huesos de los pterosaurios eran huecos, con paredes delgadas, por lo que relativamente pocos fósiles se han conservado. Y, debido a que los pterosaurios de pequeño tamaño son particularmente difíciles de identificar, los fósiles que se han encontrado hasta ahora dan una imagen limitada de la diversidad original de estos animales. Pero, en los últimos años, los científicos han descubierto ejemplares que sugieren que los pterosaurios se hicieron más grandes conforme evolucionaron. El más grande conocido hasta ahora tenía el tamaño de un pequeño avión –y vivió durante el período del Cretácico tardío– y el más pequeño que se cree vivía en aquel entonces tenía una envergadura de aproximadamente 2,5 metros.

Este último estudio se basa solamente en unos pocos huesos, por lo que no proporciona una prueba definitiva de que existieran pequeñas especies de pterosaurios junto a los más grandes, dice Alexander Kellner, paleontólogo del Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro.

“Alabo a los autores por sus esfuerzos, pero este espécimen no está muy completo”, dice. “Si tuvieran un cráneo, la mandíbula o los huesos del cuello, eso ayudaría. ¿La clasificación? No sé. Podría ser cualquier cosa”.

 

CRISIS DE IDENTIDAD

El coautor del estudio, Mark Witton, un paleontólogo de la Universidad de Portsmouth, en el Reino Unido, reconoce las limitaciones del trabajo. “Solo tenemos una entrada de datos, por lo que es demasiado pronto para reescribir los libros de texto”, dice.

Pero él y sus colegas dicen que fueron descartando cuidadosamente otras explicaciones alternativas para el pequeño tamaño de los huesos fosilizados. La columna vertebral fusionada significa que los huesos no procedían de un pájaro. Y no podría ser un nyctosaurius, un pequeño pterosaurio marino que ya se conocía, porque el hueso del brazo carecía de la cresta en forma de hacha que es distintiva de esa criatura, donde los músculos de vuelo se unen, dice Martin-Silverstone.

El Cretáceo terminó hace 66 millones de años con una extinción masiva tras la cual los pterosaurios se desvanecieron junto a los dinosaurios.

En general, la extinción acabó con las especies más grandes, pero animales más pequeños, como muchas aves, lograron salir del paso y sobrevivieron. Si se confirma este reciente descubrimiento, significaría que las aves no fueron los únicos vertebrados con pequeñas alas que vivieron por aquel entonces, aunque el desafortunado destino de este pequeño pterosaurio implicaría que ser pequeño no garantizaba la supervivencia.

“Tienen un montón de material nuevo para determinar si se trata o no de una nueva especie de pterosaurio”, dice Michael Habib, un paleontólogo de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles. “Si encontraron uno, probablemente hubieron más. Entonces tendríamos que repensar lo que previamente pensábamos sobre la supervivencia de estos pequeños”.

 

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó el 31 de agosto de 2016.