Actualización: El cohete que transporta el PerúSAT-1 despegó con éxito desde Kourou, en la Guayana francesa, a las 01:43 UTC del 16 de septiembre (22:43 hora local el 15 de septiembre), según un anuncio del operador de lanzamiento Arianespace.

Perú está listo para lanzar su primer satélite de observación de la Tierra el 15 de septiembre, el PERÚsat-1, que le dará al pequeño país suramericano una de las cámaras espaciales más nítidas disponibles.

Los investigadores están ansiosos por usar imágenes de la sonda de Perú para estudiar la salud de los bosques y monitorear desastres naturales, entre otras cosas. El satélite podría ayudar a los funcionarios a descubrir minas de oro ilegales, además de caminos utilizados para la explotación ilegal de madera y para otras incursiones en los bosques del Perú, dice Matt Finer, investigador de la Asociación de Conservación del Amazonas en Washington DC.

PerúSAT-1 recogerá la luz visible, y entregará imágenes con píxeles de tamaño pequeño, de unos 70 centímetros, por un lado, un poco más grande que un tablero de ajedrez estándar. “La resolución es, sin duda, de clase mundial”, dice Finer. “Va a ser una herramienta poderosa para el gobierno”.

Perú es un recién llegado al espacio. Su Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA) ha puesto en marcha un CubeSat y un puñado de otros nanosatélites construidos por investigadores de universidades. El éxito de PerúSAT-1 representaría un avance importante.

 

DESEO DE DATOS

La decisión de Perú en 2014 de invertir alrededor de $200 millones para tener su propio satélite de última generación llamó la atención, dada la disponibilidad de imágenes detalladas de satélite y el hecho de que este país en vías de desarrollo carece de experiencia en la operación de naves espaciales.

Los satélites Landsat de la NASA ofrecen imágenes de cada punto de la Tierra a una resolución de 30 metros por píxel con una frecuencia de hasta ocho días, y el primero de los satélites Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea emite imágenes a baja resolución de hasta 10 metros. Empresas privadas, incluyendo Planet, DigitalGlobe y Terra Bella (propiedad de Google) toman imágenes a una resolución de hasta 40 centímetros por píxel y luego las venden.

Pero algunos en el gobierno de Perú prefieren que el país no dependa únicamente de los satélites pertenecientes a gobiernos y empresas extranjeras, dice Brian Zutta Salazar, un científico de teledetección del Ministerio de Medio Ambiente en Lima, Perú. “En Perú, definitivamente se quieren generar datos propios”.

PerúSAT-1 seguirá una órbita heliosincrónica a 695 kilómetros sobre la Tierra, lo que significa que pasará por encima de un determinado lugar a la misma hora cada día. Esta órbita, común para los satélites de observación de la Tierra, minimiza los cambios de luz que podrían complicar las comparaciones entre imágenes sucesivas. El satélite proporcionará una nueva imagen de una misma posición con una frecuencia de hasta tres días, aunque factores como las nubes podrían alargar esto.

 

QUESTIONES SOBRE EL ACCESO

Además de vigilar los bosques y monitorear las secuelas de los desastres naturales, los funcionarios esperan que el satélite ayude con los esfuerzos para mejorar la seguridad fronteriza y luchar contra el narcotráfico. Científicos e ingenieros de CONIDA descargarán los datos y trabajarán con ellos en una nueva oficina en Lima. Sin embargo, el procesamiento de las imágenes, que incluye tanto la recolección como la distribución, no es una tarea fácil, y al gobierno de Perú le costará seguir el ritmo de la NASA, el Servicio Geológico de Estados Unidos y otros grupos que han sido capaces de manejar grandes volúmenes de datos satelitales desde hace muchos años, señala Mateo Hansen, un científico de la Universidad de Maryland especializado en la teledetección.

CONIDA aún no ha anunciado públicamente quién más tendrá acceso a los datos, con qué rapidez y a qué costo –decisiones en las que la agencia probablemente todavía esté por tomar, según Salazar–.

Aún así, PerúSAT-1 catapultará a Perú a la delantera de los países suramericanos en cuanto a la observación de la Tierra. (Brasil ha lanzado varios satélites de baja resolución, y Chile lanzó otro en 2011 con una resolución de hasta 1,45 metros por píxel.) Salazar predice que los datos de PerúSAT-1 serán bienvenidos por el gobierno, organizaciones no gubernamentales y el mundo académico. “Una vez que se ponga en marcha, mucha gente verá realmente la utilidad que tiene”, dice.

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado por primera vez el 15 de septiembre de 2016.