El robot Philae ha consumido sus baterías y ha entrado en un estado de hibernación por la falta de iluminación solar en el desconocido lugar donde se encuentra, pero justo antes logró transmitir la información científica que han recogido sus instrumentos sobre el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. De ahora en adelante no será posible ningún contacto, a menos que llegue a sus paneles solares luz suficiente como para despertarlo.

Tras un periodo de incomunicación con su 'nave nodriza' Rosetta, el módulo Philae restableció contacto con ella el sábado 15 de noviembre. La sonda mandó todos los datos de mantenimiento y científicos de los instrumentos (incluyendo ROLIS, COSAC, Ptolemy, SD2 y CONSERT) tras sus casi 57 horas de operación en la superficie del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko.

Después de que los últimos datos científicos fueron enviados a Tierra, las baterías de Philae se consumieron, a pesar de que los responsables de la misión lo elevaron unos 4 cm y le hicieron girar unos 35º en un intento de que recibiera más iluminación solar.

De forma simpática, en su cuenta de twitter @Philae 2014, el robot iba narrando sus acciones hasta llegar a despedirse, antes de irse a dormir.  

“Ha sido un enorme éxito, estamos todos encantados”, dijo Stephan Ulamec, jefe de misión de Philae en el Centro Aeroespacial Alemán DLR, que ha seguido los avances de Philae desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), en Darmstadt, Alemania. A pesar de los inesperados rebotes, y los consiguientes tres aterrizajes, todos nuestros instrumentos funcionaron; ahora hay que ver qué tenemos”.

Philae acabó situado en la sombra de una ladera del cometa el miércoles 12 de noviembre. La búsqueda del lugar de aterrizaje final de Philae aún prosigue, con imágenes de alta resolución desde Rosetta.

Las imágenes obtenidas durante el descenso revelan que la superficie del cometa está cubierta de polvo y restos de tamaños que van del milímetro a metros; las imágenes panorámicas muestran, en cambio, capas de un material más duro. Los científicos estudian ahora si en las muestras obtenidas por el perforador de Philae hay parte de este material. 

“Aún existe la posibilidad de que en una etapa posterior de la misión, quizás cuando estemos más cerca del sol y haya más luz, podamos despertar de nuevo la sonda y reestablecer la comunicación”, añade Stephan. 

De ahora en adelante no será posible ningún contacto, a menos que llegue a los paneles solares luz suficiente como para despertar a Philae. Las posibilidades de que esto ocurra más adelante en la misión han aumentado después de que los controladores enviaran comandos para girar la sonda de forma que los paneles solares queden más expuestos a la luz solar.

Rosetta mientras tanto se ha alejado hasta situarse en una órbita a 30 km de la superficie, y el próximo 6 de agosto volverá a situarse a 20 km para acompañar al cometa en su viaje hacia el sol. El máximo acercamiento de ambos –cometa y Rosetta– a nuestra estrella se producirá el 13 de agosto de 2015.