En un documento histórico dirigido a "todas las personas que viven en este planeta," el Papa Francisco advierte que el cambio climático y otras formas de degradación del medio ambiente han llegado a un punto de crisis.

Francisco enmarca Laudato Si’, la primera encíclica papal dedicada exclusivamente a las cuestiones ecológicas, como un "llamamiento urgente ... para un nuevo diálogo sobre la forma en que estamos dando forma al futuro de nuestro planeta".  Las encíclicas son cartas solemnes que dirige el Sumo Pontífice a todos los obispos y fieles del orbe católico, es de las formas más serias en que el Papa puede dictar enseñanzas católicas.  

"Un consenso científico muy sólido indica que actualmente somos testigos de un perturbador calentamiento del sistema climático", escribe Francisco, fijando la mayor parte de la culpa por el aumento de las temperaturas en las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano.

"El cambio climático es un problema mundial con graves consecuencias: ambientales, sociales, económicas, políticas y de la distribución de mercancías. Representa uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad en nuestros días. Su peor impacto probablemente será sentido por los países en desarrollo en las próximas décadas", escribe Francisco, argumentando que los pobres del mundo son más propensos a vivir en áreas ambientalmente vulnerables, dependen de los recursos naturales para sus ingresos y carecen de los recursos para “adaptarse al cambio climático o para hacer frente a los desastres naturales, y su acceso a los servicios sociales y a la protección es muy limitada".

"Hay una necesidad urgente de desarrollar políticas para que, en los próximos años, la emisión de dióxido de carbono y otros gases altamente contaminantes pueda reducirse drásticamente", escribe Francisco. "Las tecnologías basadas en el uso de los muy contaminantes combustibles fósiles –especialmente el carbón, pero también el petróleo y, en menor grado, el gas– necesitan ser reemplazadas progresivamente, sin demora".

El documento ha sido anticipado por meses y ya ha atraído mucha más atención de los medios que lo que otras encíclicas suelen hacer. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo a los periodistas hoy que en 25 años él nunca había visto tanta expectación por un documento oficial de la iglesia.  

Reconociendo el gran atractivo de la encíclica, Francisco frecuentemente se dirige a los lectores de otras religiones e incluso se esmera en un momento de explicar por qué profundiza en argumentos teológicos. Termina el documento con dos plegarias diferentes: una para los cristianos y otra para “todos los que creen en un Dios”. Además, por primera vez en el Vaticano, un alto funcionario de la iglesia ortodoxa participó en la presentación oficial de la encíclica.

Ataca una "cultura de usar y tirar" y  con "demasiados" intereses especiales

La idea de una "ecología integral" –una interconexión entre la humanidad, la creación y Dios– yace en el corazón del documento. Francisco advierte: "La tierra, nuestro hogar, está empezando a parecerse cada vez más como una inmensa pila de suciedad" y echa la culpa a "una cultura de usar y tirar" que pone demasiado valor en el beneficio y el consumo.

Sin embargo, lo que está generando la mayor atención es la decisión del Papa de meterse en la política internacional. Escribiendo en un momento en que en las Naciones Unidas se trabaja para finalizar un nuevo tratado internacional sobre el clima, Francisco califica a negociaciones previas como débiles e ineficaces. "Nos falta un liderazgo capaz de abrir nuevos caminos y satisfacer las necesidades del presente, teniendo en cuenta las necesidades de todos y sin prejuicios hacia las generaciones venideras", escribe. "Hay demasiados intereses especiales, y los intereses económicos terminan fácilmente superando el bien común y manipulando la información para que sus planes no se vean afectados".

La encíclica sostiene que las naciones más ricas tienen la responsabilidad de cargar con la mayor parte del costo mientras el mundo hace la transición a una huella de carbono más pequeña. "La reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valor y responsabilidad, sobre todo por parte de aquellos países que son más potentes y contaminan más", dice.

Aunque la encíclica ha generado interés mundial por más de seis meses, Francisco no es el primer papa que ha expresado su preocupación por el cambio climático. En 1990, el Papa San Juan Pablo II advirtió, "el  ‘efecto invernadero’ ha alcanzado proporciones de crisis como consecuencia del crecimiento industrial".

El Papa Benedicto XVI, quien, al igual que Juan Pablo II, se le considera muy conservador, en 2009 escribió en una encíclica de temas varios que "las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben disminuir su consumo de energía doméstica". Luego pasó a alentar "la investigación de formas alternativas de energía" y dio seguimiento a esas ideas aplicando el uso de una mezcla de paneles solares y las compensaciones de carbono para hacer que el Vaticano se convirtiera en el primer estado del mundo que es carbono neutral (ClimateWire, 7 de enero).

Mas hay dos factores que hacen que este documento sea diferente. El primero es la atención y el capital político que Francisco está invirtiendo en el mensaje ambiental. Antes de su publicación, el Vaticano celebró una serie de conferencias donde se expusieron los mensajes del documento. Además,  Francisco se ocupó de plantear inquietudes sobre cómo el cambio climático pone en peligro a los pobres del mundo durante una visita a las Filipinas, en enero. "Es el hombre quien da una bofetada a la naturaleza continuamente", dijo a los periodistas durante el viaje (ClimateWire, 30 de enero). Laudato Si’ es la primera encíclica dedicada exclusivamente a las cuestiones ecológicas, lo que subraya aún más la importancia que Francisco le ha agregado al mensaje.

Un llamado a elevarse por encima de sí mismos

La segunda diferencia notable es cómo, durante sus dos años en el cargo, Francisco ha logrado catapultarse a la fama mundial y la popularidad. Los medios de comunicación lo cubren de una forma muy distinta a como lo hacían con Benedicto, y su enfoque en cuestiones políticamente "liberales", como la pobreza y, ahora, el medio ambiente, ha dado a Francisco una plataforma más allá de catolicismo.

De hecho, los últimos datos del Centro de Investigación Pew muestran que Francisco goza de 68 % de aprobación entre los estadounidenses sin afiliación religiosa. El 90%  de los católicos estadounidenses ven a Francisco favorablemente. Estas cifras rivalizan con las más altas calificaciones que Juan Pablo II jamás recibió, quien, tras su muerte, obtuvo la santidad en un proceso extremadamente rápido.

Aún así, Francisco puede perder algo de esa popularidad mientras se adentra en un ámbito político que –aunque su encíclica insiste en lo contrario– se percibe como fuera del ámbito tradicional de la Iglesia Católica.

"Creo que la religión debe ser sobre lo que nos convierte mejores como personas y menos acerca de las cosas que terminan siendo del ámbito político", dijo el exgobernador republicano de la Florida Jeb Bush a principios de esta semana. (Bush, un católico que se ha postulado para presidente, añadió que pensaba que Francisco era "un líder extraordinario".)

Esos mismos datos de Pew indican que muchos católicos pueden estar de acuerdo. Mientras que el 79%  de los encuestados católicos estadounidenses dijo que Francisco está haciendo un "buen" o "excelente" trabajo de atender las necesidades de los pobres, solo el 53% le dio marcas similares por abordar las cuestiones ambientales.

Muchos grupos conservadores ya están criticando el documento, con el argumento de que restringir el uso de fuentes de energía baratas y abundantes exacerbaría la pobreza mundial que a Francisco tanto le preocupa. "Al prolongar e incluso esparcir la pobreza, esas políticas pondrían más en riesgo el entorno natural ", dijo Calvin Beisner, fundador de la Alianza Cornwall para el Manejo de la Creación. "La riqueza permite a las personas pagar por un mejor manejo del cuidado del medio ambiente. El Papa Francisco debería defender el desarrollo económico como una solución tanto para la pobreza como de la degradación del medio ambiente".

Pero Francisco ha dejado claro que va a seguir presionando a los líderes mundiales para que tomen el camino hacia una menor huella de carbono. Él ha fijado un objetivo ambicioso para la encíclica, diciendo que espera que pueda influir en las negociaciones climáticas de la ONU en un acuerdo que debe finalizarse en París este mes de diciembre.

"La reunión en el Perú no fue gran cosa; me decepcionó, y hubo falta de coraje ", dijo Francisco en enero. "Se detuvieron en un punto determinado. Así que esperemos que en París sean más valientes y que los representantes puedan seguir adelante en eso".

Christiana Figueres, la líder de la ONU en temas del clima, dio la bienvenida a la encíclica de hoy. "La encíclica del Papa Francisco subraya el imperativo moral de una acción urgente sobre el cambio climático para levantar las poblaciones más vulnerables del planeta, proteger el desarrollo y estimular el crecimiento responsable", dijo en un comunicado. "Este llamamiento debe guiar al mundo hacia un acuerdo climático universal, fuerte y duradero en París a finales de este año."

Aunque gran parte de documento histórico de Francisco es sombrío, termina con una nota de esperanza. "No todo está perdido", escribe. "Los seres humanos, aunque capaces de lo peor, también son capaces de elevarse por encima de sí mismos, eligiendo de nuevo lo que es bueno, y haciendo un nuevo comienzo, a pesar de su condicionamiento mental y social".

 

Tomado de Climatewire con permiso de Environment & Energy Publishing, LLC.www.eenews.net, 202-628-6500