El Bombus affinis, un preciado polinizador que alguna vez fue muy conocido en gran parte de Norteamérica, pero ahora está casi desaparecido, fue catalogado el martes como una especie en peligro de extinción, convirtiéndose en la primera abeja silvestre de Estados Unidos continentalen obtener esa protección federal.

Una de las varias especies que se enfrentan a marcadas disminuciones, el abejorro ha caído casi 90% en abundancia y distribución desde finales de la década de 1990, según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos.

La agencia incluyó en la lista al insecto después de determinar que estaba en peligro de extinción en casi todo su rango de distribución, atribuyendo su declive a una mezcla de factores, incluyendo enfermedades, pesticidas, cambio climático y pérdida de hábitat.

Conocido popularmente como abejorro de parche oxidado por su conspicua mancha rojiza en su abdomen, su población fue próspera en 28 estados, principalmente la parte superior del Medio Oeste y Noreste —de Dakota del Sur a Connecticut— y en las provincias canadienses de Ontario y de Quebec.

Hoy en día, solo unas pocas poblaciones pequeñas y dispersas quedan en 13 estados y Ontario, dijo el Servicio de Pesca y Vida Silvestre.

La agencia enlistó en septiembre siete variedades de abejas de cara amarilla, o enmascaradas, de Hawái como en peligro de extinción. Pero Bombus affinis es la primera especie de abejorro a la que se le da esa condición, y la primera abeja silvestre de cualquier tipo que se enlista en los territorios de Estados Unidos continental.

Los abejorros, a diferencia de las domesticadas abejas, son polinizadores esenciales de flores silvestres y de cerca de un tercio de todos los cultivos estadounidenses que van desde arándanos hasta tomates, según la Sociedad Xerces para la Conservación de Invertebrados, la cual solicitó al gobierno la protección del insecto.

Los servicios de polinización provistos por varios insectos en Estados Unidos, en su mayoría por las abejas, se han valorado en un estimado de 3.000 millones de dólares cada año.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica al Bombus affinis como una de las 47 especies de abejorros nativos de los Estados Unidos y Canadá, de las cuales más de un 25% se enfrenta a un riesgo de extinción.

Científicos del gobierno señalan a una cierta clase de plaguicidas llamados neonicotinoides — ampliamente utilizados en cultivos, céspedes, jardines y bosques— como una amenaza particular para las abejas porque son absorbidos en el sistema entero de la planta, incluyendo el tejido de las hojas, el néctar y el polen.

Las poblaciones de abejorros pueden ser especialmente vulnerables a los plaguicidas aplicados a principios de año, porque durante un mes toda una colonia depende del éxito de una reina solitaria que emerge de la latencia invernal, dijo el servicio de vida silvestre. La inclusión en la Ley de Especies en Peligro de Extinción restringe en general las actividades que se sabe hacen daño a la criatura en cuestión y requiere que el gobierno prepare un plan de recuperación. También aumenta la conciencia y ayuda a la planificación de la conservación y a enfocarse en las especies en peligro.