El siguiente ensayo se reproduce con el permiso de The Conversation, una publicación en línea que cubre las investigaciones más recientes.

El título de este artículo podría desencadenar sonrisas de satisfacción entre los hijos que nacieron primero y algunas preocupaciones entre el resto de nosotros.

Muchos estudios muestran que los hijos mayores logran tener mejores salarios y más educación, pero hasta ahora no sabíamos realmente por qué.

Nuestros hallazgos publicados recientemente son los primeros en sugerir que las ventajas de los hermanos que nacen primero comienzan muy temprano en la vida –¡alrededor de los cero a los tres años!–. Observamos que los padres cambian su comportamiento a medida que nacen nuevos niños y ofrecen menos estimulación cognitiva a los niños que llegan después.

EL ACERTIJO DEL ORDEN DE NACIMIENTO

Ahora es bastante  claro que aquellos que nacen y crecen  en países de altos ingresos tales como Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega, los niños que nacen primero gozan de salarios más altos y  mayor educación en su edad adulta, un fenómeno conocido como el “efecto del orden de nacimiento”. Al comparar dos hermanos, cuanto mayor es la diferencia en su orden de nacimiento, mayor es el beneficio relativo para el niño mayor.

Sin embargo, hasta la fecha no hemos tenido evidencia que explique de dónde provienen esas diferencias.

Sabemos que no depende del tamaño de la familia, porque el efecto permanece cuando se comparan hermanos dentro del  mismo grupo familiar y familias con el mismo número de niños.

Aunque es lógico que los padres ganen más dinero y adquieran más experiencia conforme pasan los años y tienen más hijos, también necesitan dividir sus recursos económicos y atención entre los niños que llegan después del primer hijo. Nos preguntamos dónde comienzan las diferencias y cuáles podrían ser las causas.

LOS ORÍGENES DEL EFECTO DEL ORDEN DE NACIMIENTO

Investigamos cuándo aparecen las diferencias en el orden de nacimiento y cómo evolucionan desde el nacimiento hasta la adolescencia. El estudio incluyó un análisis longitudinal de alrededor de 5.000 niños estadounidenses.

Nuestros hallazgos sugieren que las diferencias en el orden de nacimiento pueden comenzar antes de los tres años. Vemos un efecto del orden de nacimiento en las medidas del desarrollo físico y social de los niños. Estas diferencias aumentan ligeramente con la edad y aparecen en una amplia gama de resultados de exámenes que miden las habilidades verbales, de lectura, de matemáticas y de comprensión.

De manera sorprendente, tanto en nuestro estudio como en anteriores no hay evidencia de que los niños más pequeños nazcan desfavorecidos: en todo caso, los nacidos más tarde son en promedio más pesados y más saludables al nacer. Así, el efecto del orden de nacimiento no parece estar relacionado con una obvia ventaja biológica al nacer.

LA CALIDAD DE LA INVERSIÓN PARENTAL ES LA CLAVE

Exploramos los cambios en la conducta de los padres como posible contribuyente al efecto del orden de nacimiento. Nuestra herramienta de evaluación fue la medición de la observación del ambiente del hogar, que proporciona una medida de la calidad de la estimulación cognitiva y el apoyo emocional proporcionados por la familia de un niño.

Encontramos que los niños de mayor orden de nacimiento, es decir, los nacidos en segundo lugar, tercero o más adelante del primer niño, reciben una estimulación cognitiva de sus padres de menor calidad. Nuestras medidas incluyen elementos beneficiosos para el desarrollo cognitivo del niño, tales como la lectura, salidas culturales o disponibilidad de instrumentos musicales en la casa. Y parecen hacer una diferencia.

Además, este cambio en la conducta de los padres parece comenzar desde el vientre. En los embarazos posteriores al primero, encontramos que las madres tienen menos probabilidades de reducir el consumo de alcohol y el tabaquismo o buscar atención prenatal oportuna. Una vez nacidos, los bebés que no son primogénitos son amamantados con menos frecuencia.

EL ORDEN DE NACIMIENTO NO FORMA SU TEMPERAMENTO

Contrariamente a la creencia popular, no encontramos que el orden de nacimiento esté asociado con diferencias en el temperamento, apego o problemas de comportamiento entre los hermanos. Independientemente de cuándo nacieron, también encontramos que los niños tienen, en general, la misma autoconfianza en la adolescencia.

Además, no encontramos ninguna evidencia de que los padres hagan distinción en el apoyo emocional proporcionado a cada uno de sus hijos. La interacción de los padres dirigida a asegurar un desarrollo emocional apropiado no disminuye para los hermanos menores.

¡RELÁJESE, USTED SABE LO QUE ESTÁ HACIENDO!

En conjunto, nuestros hallazgos sugieren que una explicación plausible de la relación negativa entre el orden de nacimiento y el rendimiento educativo es un cambio amplio en la crianza de los hijos, especialmente con respecto a la capacidad de los padres para fomentar el desarrollo cognitivo temprano.

Para la mayoría de los padres, probablemente no es difícil entender cómo y por qué su enfoque y su comportamiento cambia con los niños nacidos más tarde. Las lecciones de la experiencia pasada y las limitaciones adicionales en cuanto al tiempo, los recursos y la atención requieren ajustes en actitudes y creencias sobre lo que puede ser posible lograr como padres. Los padres pueden elegir relajar algunas necesidades de crianza no esenciales para sus hijos nacidos más tarde.

Estos cambios en la conducta de los padres parece que lleva a los hijos nacidos más tarde a transitar por un camino para el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico más bajo, con un impacto duradero en sus resultados económicos en edad adulta.

Pero no todo son malas noticias para los hermanos menores. Independientemente de dónde esté situado el niño en términos de orden de nacimiento, los padres apoyan el desarrollo emocional en igual medida.

 

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea aquí el artículo original.

The Conversation